Estudiantes de Geofísica analizan riesgos de deslaves en Huauchinango

Estudiantes de Geofísica analizan riesgos de deslaves en Huauchinango

Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

Un grupo de estudiantes de la licenciatura en Ingeniería Geofísica de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) realizaron un análisis del suelo en 20 puntos de la cabecera de Huauchinango en la Sierra Norte de Puebla, concluyendo que existe riesgo de deslaves que podrían ser graves en caso de desastre natural

El estudio confirmó que el suelo en esos puntos está compuesto de sedimentos como arcillas y lino que cuando llueve se reblandece, lo que afecta la estabilidad del suelo.

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Esta iniciativa surge después de la tormenta Earl que afectó principalmente al municipio de Huauchinango en 2016 y que dejó a su paso pérdidas humanas y daños materiales.

Este grupo de estudiantes emprendió esta investigación con la idea de ayudar a los pobladores revisando el suelo en barrancas, laderas, cerros a orilla de la carretera y colonias con asentamientos humanos, sitios que no habían sido afectados por el paso de “Earl”; justamente para prevenir daños en caso de otro desastre natural.

El proyecto titulado “Primera etapa de evaluación de riesgo por deslizamiento de laderas en la cabecera municipal de Huauchinango, Puebla, a partir de métodos sísmicos y electromagnéticos” es realizado por Gabriela Arenas Zambrano, Lizeth Cortes López,  Julio C. González Hernández, Angélica Mones Cepeda y Pablo Uciel Pérez Bravo.

Los estudiantes hicieron su servicio social en la cabecera municipal de Huauchinango, revisando la composición del suelo y probabilidades de riesgo de deslizamiento de laderas en puntos señalados por las autoridades locales de Protección Civil.

Pablo Pérez, quien también es parte del capítulo estudiantil de Geofísica de la BUAP, dijo a LADO B que para el análisis se utilizaron dos métodos: el sísmico y el electromagnético. El primero funciona para saber la densidad de los cuerpos y se utiliza un sismógrafo. Mientras más denso sea, las ondas pasan más rápido y por lo tanto, es una superficie más estable.

El segundo método, el electromagnético, funciona con un radar que indica hasta dónde llegan las ondas que emite y así se conoce la “permitibilidad del suelo”. En este caso, existen tablas de “permitibilidad” que dicen qué tipo de material hay en el suelo dependiendo de los valores obtenidos en los resultados, lo que da un panorama más completo al análisis final.

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Aunque el suelo de casi toda la cabecera es inclinado –Pablo dice que en los pocos lugares planos pasan ductos de Pemex o cableado de alta tensión– también se pueden evitar afectaciones si se utilizan técnicas de construcción adecuadas a los tipos de suelo. Para eso servirían estos resultados.

El primer viaje a Huauchinango lo hicieron tres integrantes del equipo; buscaron directamente a Protección Civil y así hicieron el contacto que después se convirtió en su enlace para el servicio social. Pablo dice que es muy importante que los universitarios utilicen el servicio social para realmente aportar algo y ayudar.

Este trabajo ya fue presentado en octubre en la exposición de carteles del colegio de Ingeniería Geofísica de la BUAP, y actualmente está en una fase de mejora y afinación con la integración de datos estadísticos y de vulnerabilidad, dando una visión más completa de los riesgos por desastres naturales, principalmente de precipitaciones.

Para Pablo y sus compañeros es muy importante que el proyecto mejore para poder entregarlo a Protección Civil de Huauchinango y que sea utilizado para hacer las prevenciones necesarias durante la temporada de lluvias.

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