Retos actuales para la formación de los profesionales en educación

Retos actuales para la formación de los profesionales en educación

Foto: Marlene Martínez
Mtro. José Teódulo Guzmán Anell, S J

Entiendo que la educación, en términos generales y en cualquiera de sus modalidades, es un proceso multifactorial, por medio del cual las personas construyen conocimientos, se capacitan en destrezas e internalizan valores en forma sistemática y progresiva, por medio del acceso a la cultura de cada época.

Lograr estos propósitos es todo un reto para cualquier docente en nuestra sociedad. Los obstáculos con los que se enfrentan los docentes, en cualquier nivel del sistema educativo, son por mencionar algunos, la oferta de un conocimiento parcializado y controlado por los medios de comunicación. Asimismo, la proliferación de un conocimiento supuestamente científico y moderno, pero fugaz, mediático y destinado para el consumo masivo, sin profundidad ni dimensión ética. Y bien podría añadirse a este elenco el oscurecimiento y simplificación de las causas profundas y estructurales que provocan la desigualdad, la violencia, la intolerancia, el autoritarismo y la corrupción. El discurso de los gobernantes y grupos económicos poderosos de México son un ejemplo palpable de esto que estoy diciendo. Y también el pragmatismo y el neopositivismo que se respira en muchos ámbitos de la enseñanza técnica y especializada.

Desde otra perspectiva, el así llamado nuevo modelo educativo, que tantos interrogantes, conflictos e inconformidades ha causado en nuestro país, no traerá automáticamente la transformación pedagógica necesaria para mejorar la calidad educativa. Y esto sucederá por varios motivos que están a la vista: Los procedimientos burocráticos y administrativos de la SEP: los motivos ocultos de los actores políticos en la forma como gestionan las demandas de la sociedad; y la falta de sensibilidad de las autoridades educativas para entender la pluriculturalidad de la nación.

La oportunidad que sugiere esta conflictividad no está precisamente en oponerse a la reforma educativa del gobierno federal, sino en trabajar asiduamente en la formación de los saberes que propicien en los estudiantes la construcción de un pensamiento crítico, propositivo y socialmente productivo, que revierta los dinamismos de autoritarismo, individualismo y conformismo, que obstaculizan la construcción de un proyecto de nación con equidad y justicia para todas y todos.

Finalmente, habría que considerar la forma en que la ciencia y la técnica han servido para un doble propósito: el incremento del bienestar y cooperación entre las naciones, pero también para la muerte y la destrucción de poblaciones y especies naturales. El inventor de la fisión nuclear nunca imaginó que su descubrimiento serviría para la destrucción masiva de dos ciudades en Japón, en 1945. Desde este punto de vista, debemos desarrollar en los estudiantes, junto con los saberes científicos del desarrollo tecnológico, la conciencia ética y social que construye la justicia y alienta la solidaridad humana.

Urge configurar en México un nuevo sujeto social, crítico y reflexivo, actuante, capaz de asumir riesgos, manejar el conflicto e influir en el diseño de las nuevas políticas económicas, sociales y educativas de nuestra república.

El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com

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