No hay que fiarse del (mal) periodismo

No hay que fiarse del (mal) periodismo

Susana Sánchez Sánchez

@multiplesvoces

Después de una tragedia: linchamientos, asesinatos, masacres, tiroteos, guerras, etc.; o inundaciones, terremotos, huracanes, tornados, erupciones, etc., los medios masivos de comunicación toman un papel sumamente relevante para informar, sólo que a veces no lo hacen poniendo prioridad en la parte ética sino en la emocional. Es decir, en vez de investigar y explicar los hechos; suelen hacer de la información un espectáculo, entonces apelan más a las emociones del público al que se dirigen.

Para hablar de la falta de ética en los medios masivos de comunicación mexicanos, no basta con pensar en Televisa o TvAzteca, ojalá todo lo aberrante del periodismo estuviera únicamente en esas dos empresas, desafortunadamente la carencia de una deontología en torno a la información parece ser un problema generalizado, por lo que encontrar medios éticos en estos tiempos es tanto como hallar oro.

Por ejemplo, una falta de ética entorno a la información, puede ser descontextualizar o potencializar entrevistas pasadas tras un sismo, tal es el caso del portal Sin Embargo, el cual después del temblor del 19 de septiembre de 2017 en Morelos, Puebla y CdMx, retomó -en un país de mayoría católica y fanática católica- la entrevista del Papa Francisco, con el siguiente titilar: <<“El diablo castiga a México”: La entrevista al Papa Francisco que se ha viralizado tras el sismo>>. El portal, en esa nota, no se tomó la delicadeza de contextualizar al lector, no le dice dónde, cuándo y por qué el Papa Francisco dio esa entrevista, sólo menciona que “hace varios meses”, cuando un principio básico del periodismo es no ser ambiguo. Paradójicamente el lema de Sin Embargo es “periodismo digital con rigor”.

Otro ejemplo de la falta de ética entorno a la información, igual tras el sismo del 19 de septiembre de 2017, es lo que hizo La Jornada con la nota <<Asaltan a voluntarios que llevaban ayuda a Oaxaca; violan a una joven>>. Entre las fuentes informativas del periódico sólo está la versión de Carlos Arvizú, administrador de la fundación católica Papa Francisco Pro Felicitas A. C., pero La Jornada (un diario posicionado por sus “investigaciones periodísticas”), no cruzó datos, no cuestionó el boletín de la fundación, no entrevistó a nadie más y se quedó e hizo viral una sola versión de un caso en sí mismo gravísimo. (Bajo el mismo proceso de La Jornada, es decir, basados en una sola fuente, medios como Milenio, Univisión o El Universal, también publicaron la información).

¿Por qué no es ético apelar a las emociones en el periodismo antes que a la explicación de hechos? Simple: el periodismo no fabrica novelas, donde se valdría sembrar miedos, intrigas o suspenso en las audiencias; el periodismo lo que hace es presentar los hechos reales y explicar por qué éstos pasaron.

En el libro Códigos de ética periodística en México, de Omar Raúl Martínez (Fundación Manuel Buendía, 2009), se explican algunos principios éticos del periodismo, en un país que los hace brillar por su ausencia práctica, pues si bien algunos medios cuentan con un código de ética, a veces no se vigila su cumplimiento. Retomo del libro cinco principios éticos fundamentales:

  1. Veracidad: Ajustarse profesionalmente y en todo momento a la fidelidad de los hechos con exactitud, equilibrio e imparcialidad, apoyándose en la corroboración y la contextualización de la información.
  2. Independencia: Postura deseable para describir, analizar y comentar los sucesos con veracidad y responsabilidad, evitando la intromisión de actores políticos y económicos en el proceso informativo.
  3. Responsabilidad: Capacidad de dar respuesta racional ante las implicaciones o decisiones o consecuencias de las tareas informativas, anteponiendo el beneficio social y los calores democráticos.
  4. Integridad profesional: Suma de calores tales como la honestidad, la rectitud, la honradez, el profesionalismo y la probidad, entre otros, que un ser humano y un medio de comunicación hacen suyos para responder de manera asertiva y ética a la realidad que los circunda; este conglomerado valórico cobra cuerpo en la medida que el periodista y el medio rechazan posturas interesadas en la cobertura informativa que pudieran comprometer su independencia o poner en riesgo la veracidad.
  5. Servicio: La voluntad por ofrecer a la gente información, reflexiones y comentarios útiles sobre el acontecer público para conocer y comprender su entorno, así como para tomar decisiones con conocimiento de causa que tiendan a elevar su calidad de vida.

Aunque existen principios éticos para el ejercicio periodístico, es importante decir que lo mediático circula en un juego de doble espejo, pues a veces los medios parecen funcionar como voceros de las fuentes oficiales y en otras ocasiones hacen periodismo, es decir, corroboran la información con más de una fuente para ponderar su publicación. En fin, el país está como para no fiarse de nadie, así que hay que leer, ver y escuchar la información periodística con cautela antes de compartirla con alguien más.

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