578 firmas ciudadanas exigen cancelación del Programa de Artistas Urbanos

578 firmas ciudadanas exigen cancelación del Programa de Artistas Urbanos

Josué Cantorán

@josuedcv

Un grupo organizado de ciudadanos y artistas entregó la mañana de este martes a la presidencia municipal de Puebla un documento firmado por 578 personas, entre ellas reconocidos artistas, escritores y académicos, en el que se solicita la derogación inmediata del Programa de Artistas Urbanos (PAU), aprobado en junio pasado y que regula la actividad artística urbana en los espacios públicos del municipio.

Foto: Mely Arellano

Firmado por los escritores Enrique Serna, Alberto Ruy Sánchez y Gabriel Wolfson; las artistas visuales Verónica Gerber, Lorena Wolffer y Mónica Castillo; y la editora Vivian Abenshushan, el documento exige “la derogación inmediata e incondicional del PAU”, programa al que califica como “una arbitrariedad desde su concepción, desarrollo e implementación”.

Los firmantes, entre los que se encuentran también los académicos Julio Glockner, Montserrat Gali y John Holloway, y el cantautor Mauricio Díaz “El Hueso”, entienden el programa como un intento de “privatizar los espacios comunes y censurar las prácticas culturales urbanas”, por lo que, además de la cancelación del mismo, exigen al ayuntamiento poblano:

  1. “Proveer espacios y foros de participación social para dar voz a otras concepciones y deseos para construir y habitar la ciudad que queremos”,
  2. “Abrir las instituciones y sus prácticas a otras formas de hacer cultura en la ciudad, más allá de la destinada –irreflexiva, vertical y banalmente– al atractivo turístico y/o al pasatiempo” y
  3. “Respeto y reconocimiento al hacer cultural común de todos y todas”.

La misiva fue entregada esta mañana a las oficinas de las tres autoridades a las que está dirigida: el presidente municipal, Luis Banck Serrato; el presidente de la Comisión de Turismo, Arte y Cultura del cabildo poblano, el regidor panista Miguel Méndez Gutiérrez; y la directora del Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMACP), Anel Nochebuena.

 

La crítica acumulada sobre el PAU

LADO B informó en junio de este año que el Programa de Artistas Urbanos, aprobado en el cabildo poblano el 9 de junio, consiste en una serie de normativas para regular el trabajo de los artistas urbanos –llámense actores, actrices, estatuas humanas, músicos, clowns o números circenses– en los espacios públicos de la capital poblana.

De inicio, el programa estipulaba que los artistas debían pasar una audición realizada por el IMACP, una capacitación de la misma institución en caso requerido y el cobro de una cuota de 37 pesos diarios para laborar, con lo que quedarían inscritos en un padrón. Además, el programa reglamentaba que los artistas empadronados debían trabajar sólo en una serie de espacios específicos listados por el Ayuntamiento, entre los que no se encontraba el zócalo, la plaza principal de esta ciudad.

Finalmente, se marcaba que los artistas no empadronados serían desalojados por la Secretaría de Gobernación Municipal en caso de que se les encontrase laborando.

Estas medidas generaron una serie de acciones de protesta de diversos grupos de la comunidad artística y cultural poblana. Algunos artistas se agruparon para defenderse jurídicamente a través de juicios de amparo, mientras otros realizaron diversas manifestaciones públicas frente a las instalaciones del IMACP o externaron su desacuerdo a través de foros y publicaciones diversas.

Entre las críticas que el programa desató se encuentran, como ya lo ha documentado este portal, el hecho de que se cobre una cuota a los artistas sin proveerles alguna clase de seguridad laboral o prestación, que se les obligue a pasar por audiciones a cargo del IMACP, lo que se entiende como una medida de censura a los artistas cuya obra sea de contenido político (dada la tradición censora de esta institución), o que si bien hay artistas que trabajan en la calle porque esa actividad es su único medio de subsistencia, hay también otros que realizan acciones callejeras como un posicionamiento político.

El académico Alberto López Cuenca analizó el contexto del PAU y explicó que este se sumaría a una serie de medidas de gentrificación y de la turistificación de la cultura como espectáculo dirigido a las clases dominantes, lo que aúna a la precarización de los agentes artísticos de la ciudad.

Pese a toda crítica, tan pronto el programa entró en vigor las medidas contra los artistas no empadronados comenzaron a efectuarse. El diario El Sol de Puebla documentó el 14 de julio que la Secretaría de Gobernación municipal confiscó el teclado de un músico callejero y lo devolvió sólo hasta que este se empadronó en el PAU.

Anel Nochebuena, directora del IMACP, ha minimizado en reiteradas ocasiones las críticas contra el programa, calificando a sus detractores como “minoría malinformada”, aunque posteriormente suavizó su discurso y en agosto declaró que habría solicitado al cabildo que la tasa de cobro a los artistas urbanos fuera modificada a cero.

El 1 de septiembre, tras una reunión de su titular con los regidores capitalinos, el IMACP informó a través de un boletín que “se establecieron puntos de acuerdo para el mejoramiento del Programa de Artistas Urbanos”, entre los que se encuentran la llamada tasa cero y la modificación del membrete de “prestador ambulante de servicios” a “artista urbano” en el Código Reglamentario Municipal.

El PAU criminaliza artistas y promueve prebendas, acusan

Pese a las medidas que han suavizado el Programa de Artistas Urbanos, los artistas que entregaron esta mañana la misiva dirigida al Ayuntamiento poblano consideran que el programa sigue siendo parte de una política de gentrificación y privatización del Centro Histórico, que criminaliza la actividad artística de los creadores no empadronados, ya que pueden ser removidos de su lugar de trabajo por personal municipal, y que favorece la dádiva de prebendas, ya que los artistas “se afilian por las promesas de festivales y trabajos que el IMACP gestiona para sus conocidos”, según explicó el cantautor Arturo Muñoz “Carcará” en una rueda de prensa que se realizó posteriormente a la entrega de los documentos.

–El paso por filtros de artistas para evaluar quién es bueno y quién no –explicó el músico–, la asignación de tapetes o algún uniforme o algún tipo de propaganda del ayuntamiento para poder realizar tu trabajo en las calles, sigue siendo una imposición, completamente reprobable por todos los que nos hemos dedicado al trabajo en la calle. La lucha va por la defensa de los espacios públicos, que no tenemos que pedir permiso para manifestar cualquiera de nuestras ideas ni para ejercer nuestro trabajo.

Por su parte, la artista plástica Rosa Borrás consideró que el PAU es una sobrerregulación, ya que las obligaciones de los usuarios del espacio público se encuentran perfectamente estipuladas en el Código Reglamentario Municipal.

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