Movistar y la estafa masiva a los emigrantes mexicanos

Movistar y la estafa masiva a los emigrantes mexicanos

Luis Felipe Gómez Lomelí

@lfelipelomeli

La oficina de Movistar está llena. Varios, como mi pareja y yo, queremos contratar uno de esos nuevos y maravillosos planes de telefonía celular llamados “Vas a Volar” pues prometen:

Vigencia del 27 de marzo al 30 de septiembre de 2017. Planes Vas a volar 0.5 y 1 disponibles en modalidad control; planes Vas a volar 1.5, 2, 3 y 5 disponibles en modalidad pospago y control. Las llamadas y mensajes de texto son ilimitadas para entrantes y salientes a cualquier compañía de México, Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico estando en México, EUA, Canadá y Puerto Rico mientras el plan esté activo.

(la liga, aquí)

Y, claro, la razón por la cual mi pareja y yo queremos contratar este plan es la misma que la del resto de la gente en el establecimiento: nos vamos a mudar a EE.UU. y qué mejor que mantener nuestro número de teléfono mexicano al que nos pueda llamar de forma ilimitada nuestra familia que seguirá en México y viceversa.

Suena al paraíso, ¿cierto?

Sí, por mucho, sonaba a la mejor opción de telefonía móvil para los más de cuarenta millones de mexicanos y descendientes de mexicanos que vivimos en EE.UU., ya sea de forma temporal o permanente.

Y, más aún, muy probablemente también la opción más fácil de contratar para los cientos de miles de mexicanos “indocumentados” que viven en EE.UU. pues el trámite lo tenían que hacer en México, con sus documentos mexicanos, y no en Estados Unidos, donde les habrían de pedir algún documento estadounidense (como el número de Seguro Social, una tarjeta de crédito estadounidense…) o tendrían que seguir con los carísimos planes pre-pago donde te cobran hasta por cada mensaje que recibes (y, por supuesto, también por las llamadas que recibes de México y no es un cobro nada barato).

Sí, el paraíso.

El paraíso que además se anunció -como puede ver en la cita de arriba- justo antes de Semana Santa: la segunda época del año en que más migrantes vuelven a México a visitar a la familia. Y, por supuesto, en la contratación especificaban que, para poder tener los beneficios del plan, tenías que ser mexicano legalmente.

Pero el paraíso no existe, ya sabemos.

En la oficina de Movistar pregunté (y también preguntó la persona que estaba en el escritorio a mi lado) si el servicio en EE.UU. tenía alguna restricción: “Sólo que deje de pagar se cancela”, respondió muy sonriente la señorita. Así, nos vinimos muy contentos a EE.UU. a fines de julio y lo primero que sucedió fue que, justo después de cruzar la frontera, ambos teléfonos dejaron de funcionar.

Nos quejamos.

Nos seguimos quejando.

A veces funcionaban a medias: una línea podía hacer llamadas pero no tenía datos, la otra tenía datos pero no podía hacer llamadas.

Y a veces volvían a no funcionar del todo.

Más aún: recibir llamadas de México ha sido casi imposible cuando no imposible.

En resumen, en más de un mes, nunca hemos tenido el servicio que prometieron.

Pero ahí no para la cosa. El 9 de agosto (a cuatro meses de lanzar el paradisíaco plan) mandaron un mensajito con la “actualización” de las políticas del servicio (“Actualización”, léase, cambio unilateral y arbitrario del servicio). Ahí aclaraban que:

Los Servicios incluidos en el plan Prepago® de Roaming Internacional en Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico no están diseñados para su Uso Internacional Permanente.

(la liga, aquí)

Así, todos los teléfonos se bloquearían después de 30 días de uso en el extranjero. Y se bloquearon (curiosamente, su eficiencia es tal que, en nuestro caso, sólo bloquearon una línea pero la otra no).

Las razones para esta “actualización” pueden ser varias: a) tal vez los sabios de Movistar nunca esperaron tantos nuevos clientes migrantes y las compañías filiales en EE.UU. (T-Mobil, At&T) les reclamaron el uso de la red o b) el plan estaba pensado desde el inicio para prometer una cosa y luego cancelarla arbitrariamente a sabiendas de que la mayoría de los nuevos usuarios no estaríamos en México para reclamar o cancelar el plan (pues, efectivamente, intentar cancelar el plan vía “telefónica” ha sido imposible en mi caso).

Pero cualesquiera que hayan sido las razones, el resultado es el mismo: hartos mexicanos en Estados Unidos y Canadá que no contamos con el servicio y no podemos cancelar el contrato pero sí tenemos que seguir pagando (porque el plan, claro, tenía que estar referenciado a una tarjeta de crédito).

En el mejor de los casos, Movistar dice que puedes cancelar el contrato (dice que puedes, aunque en la práctica, como ya dije, no me ha sido posible) si pagas por el servicio que no te dieron y, obviamente, pagas también una multa por la cancelación antes de tiempo.

Esto, en palabras llanas, es una estafa masiva. Una estafa que seguramente, como a mí, está afectando a miles (o más) de mexicanos en Estados Unidos y Canadá.

¿Es que el gobierno de México permite que una compañía extranjera estafe masivamente a sus ciudadanos o será que PROFECO tomará cartas en el asunto para cancelar todos estos contratos por incumplimiento arbitrario por parte de la compañía y, por supuesto, también multará a Movistar?

Estudió Física pero se decantó por la todología no especializada: una maestría en ecología por acá, un doctorado en filosofía por allá, un poquito de tianguero y otro de valet parking. Ha publicado los libros de cuentos Todos santos de California y Ella sigue de viaje, las novelas Cuaderno de flores e Indio borrado, el ensayo El ambientalismo y el libro de texto Naturaleza y sociedad. Es Premio Nacional de Bellas Artes y miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Se le considera el autor del cuento más corto en lengua hispana: “El emigrante”: -¿Olvida usted algo? –Ojalá.

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