Atlixco, uno de los municipios más afectados por el sismo, sufrió daños materiales importantes en la zona del centro

Foto: Mely Arellano
Mely Arellano

@melyarel

No hay que dar más de tres pasos para encontrarse con el desastre.

Del lado izquierdo una casa blanca con naranja, que aún luce sus adornos patrios, tiene pegado en la entrada un pedazo de papel blanco, donde se leen unas letras en plumón negro: “No habitable”.

En la acera de enfrente, donde hasta hace un par de días era un hogar, sólo quedan escombros y una pared amarilla. Más adelante, en una casa con el techo colapsado el papel blanco pegado en la entrada dice lo evidente: “No habitable, con riesgo”. Afuera, en la banqueta, está la familia que la habitó durante más de 40 años, con una tarjeta de presentación sin nombre como única promesa del gobierno estatal de que recibirán ayuda.

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Es Metepec, junta auxiliar de Atlixco, ubicada a sólo 45 minutos de la capital poblana, el lugar donde sólo hay que voltear la mirada para encontrarse con los daños del sismo registrado el martes.

Ahí, las salas y las recámaras se han mudado a la calle, donde las personas pasan el día y algunas incluso la noche.

La ayuda ha llegado gracias a jóvenes voluntarios que desde la mañana de este miércoles llegaron con víveres, agua y medicinas, pero también atención médica, apoyo para remover escombros y realizar traslados.

Y aunque las autoridades estatales y municipales se han paseado por ahí, la gente desestima sus promesas de papel.

Foto: Mely Arellano

Ni siquiera los funcionarios que pegaron los papeles de “No habitable” entraron a los domicilios, su deliberación fue a simple vista. En una casa clasificada como “Habitable con riesgo”, el dueño se queja: “no vieron cómo está allá atrás”.  

Atlixco es uno de los municipios donde hubo mayores afectaciones y aunque en la cabecera municipal hay un albergue, en Metepec no se ha instalado alguno a pesar de que al menos el 50 por ciento de las casas de esta junta auxiliar sufrió algún daño y muchas están inhabitables, sobre todos las de adobe y teja, que fueron construidas para los trabajadores de la ex fábrica textil, hoy centro vacacional, a principios de 1900.

Por las calles, llenas de gente que no puede entrar a su casa por el riesgo que implica, los voluntarios pasan ofreciendo tortas, agua, refresco, pero pocas personas los aceptan, el asunto de la comida por el momento no es un problema, lo que necesitan son cobijas, casas de campaña, o al menos una lona para hacer un techo con qué cubrirse y cubrir los muebles que pudieron rescatar de los escombros o han sacado antes de que el techo se les venga encima.

Pero poco esperan de las autoridades, pues aunque por ahí pasaron el presidente municipal de Atlixco, José Luis Galeazzi y el gobernador Antonio Gali, la gente cree que lo hacen sólo para la foto. “Lo grabamos en el face”, dice una señora, confiada en que esa grabación sea su pase que convierta la promesa en realidad.

Más daños
Foto: Mely Arellano

En la cabecera municipal de Atlixco el centro es la zona más dañada. La torre de la Parroquia de Santa María de la Natividad está fracturada, el edificio vecino, la presidencia municipal, quedó inhabilitada.

A varias casas en la avenida Libertad, que desemboca en el corazón de la ciudad, se les cayeron las cornisas, a una se le desplomó el techo y con el paso de las horas las piedras seguían cayendo. A unos pasos se destruyó una parte del Colegio del Valle, donde perdió la vida un niño.

Enfrente, la torre del ex convento de El Carmen evidenciaba su fragilidad con tremenda grieta, el inmueble siguiente, que durante años fue parte del convento y albergaba la Universidad Angelópolis, presenta daños estructurales importantes.

Foto: Mely Arellano

Del otro lado del zócalo la tierra acumulada en las calles, el polvo y el escombro revelaban más daños.

Aquí la ayuda llegó pero lo complicado fue la organización, el marasmo de las autoridades para coordinar, para reaccionar ante el ímpetu social de hacer algo. Había voluntarios esperando ser trasladados a lugares donde fueran necesarios, víveres que no se repartían, o se llevaban a lugares donde ya no eran necesarios.

Este jueves por el riesgo que implica, el primer cuadro de Atlixco permanece cerrado al paso inclusive peatonal, y Protección Civil evalúa la demolición de algunos edificios por el riesgo que implican.

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