La lógica de la paz

La lógica de la paz

Luis Felipe Lomelí

@Lfelipelomeli

Norberto Bobbio nos recuerda que no se puede convencer a nadie de ser pacifista con argumentos éticos.

Los partidarios de la dialéctica nos indican que, después de la confrontación, nacerá un nuevo estado social que habrá de fusionar las partes en conflicto y los aspectos retrógrados de ambas habrán de desaparecer ante la fuerza del progreso inminente. Pero esto tampoco sucede, como cualquiera puede corroborar en su propia familia donde algunas ideas del siglo XII siguen gozando de perfecta salud.

Los nazis optaron por la vía del extermino y fracasaron, como muchos antes. La archiminoría blanca de Sudáfrica y Zimbabue prefirió la coerción sistemática, el apartheid. Tampoco funcionó. Los otros (nos-otros) se reivindican con el tiempo, a veces de forma violenta (Mugabe) y en otras no tanto (Mandela).

Por tanto es necesario pensar la lógica de la paz más allá de los argumentos éticos, progresivistas y coercitivos. Descartar los primeros dos por ilusos y el tercero porque encierra la falacia de una supuesta velocidad para una solución que nunca llega.

Así, es urgente pensar en el consenso, con todas sus posibles dilaciones, como la única salida viable para lograr el mayor beneficio de todos a corto, mediano y largo plazo.

No un consenso al estilo socrático-platónico, donde el otro será reducido al ridículo por nuestra destreza argumentativa y cederá en todos a nuestros caprichos.

Sino un consenso donde, a partir de una base de igualdad real de oportunidades para todos, nos quede claro que habrán de coexistir ideas incompatibles -inconmensurables- por siempre, donde se renuncie al ideal de entender racionalmente al otro en todas sus facetas.

Eso es el consenso, eso es convivir en paz: aceptar que es mejor vivir unos con otros, compartiendo espacios y querencias, aunque no nos vayamos a entender nunca con la razón.

Estudió Física pero se decantó por la todología no especializada: una maestría en ecología por acá, un doctorado en filosofía por allá, un poquito de tianguero y otro de valet parking. Ha publicado los libros de cuentos Todos santos de California y Ella sigue de viaje, las novelas Cuaderno de flores e Indio borrado, el ensayo El ambientalismo y el libro de texto Naturaleza y sociedad. Es Premio Nacional de Bellas Artes y miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Se le considera el autor del cuento más corto en lengua hispana: “El emigrante”: -¿Olvida usted algo? –Ojalá.

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