El Ramo 23 es la actual “partida secreta”

El Ramo 23 es la actual “partida secreta”

Son recursos que se usan de manera opaca y discrecional, se les pierde la pista fácilmente y suelen tener fines políticos

Pese a la importancia y la gran cantidad de recursos que se manejan, poca gente se ha dedicado a analizar e incidir en el cerrado manejo de recursos del Ramo

Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

En el 2013, el gobierno de Puebla construyó varias obras de infraestructura, entre ellas las Casas de Justicia de Huauchinango, Izúcar de Matamoros, Acatlán y Zacatlán.

Se trató de 92 millones 938 mil 200 pesos del Ramo 23, que le otorgó el gobierno federal al estatal a través del Fondo Regional (Fonregion) y que debían ser usados para “generar capacidades competitivas territoriales, así como reducir las diferencias de Índice de Desarrollo Humano (IDH) de la entidad con respecto a la media nacional”.  

Ese año el gobierno de Puebla utilizó 353 millones 093 mil 600 pesos del Fonregion, para la construcción de 30 proyectos. De acuerdo con las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación  (ASF), cinco obras no cumplían con el objetivo del fondo.

Por este motivo, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) solicitó a la Contraloría del Estado investigar e iniciar un procedimiento contra los servidores públicos responsables.

Ese año el gobierno de Puebla utilizó 353 mdp del Fonregion, para la construcción de 30 proyectos; según la ASF, cinco obras no cumplían con el objetivo del fondo

Esto que hizo el gobierno de Puebla es una práctica común de los gobiernos y municipios que reciben recursos federales del Ramo 23.

El Ramo 23 es uno de los más se usan con opacidad y discrecionalidad. Descrito como el ramo de “provisiones salariales y económicas”, el nombre, por sí mismo, revela de entrada la ambigüedad de su destino: puede ser usado para cualquier contingencia.

Leonardo Núñez, investigador de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), dice en entrevista para LADO B que el ramo mantiene la misma lógica que durante décadas tuvo la partida secreta del gobierno federal, cuya cantidad era imposible de conocer.

Y aunque actualmente el Ramo 23 no está en manos del Poder Ejecutivo directamente, es usado por éste a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), para beneficiar a estados y municipios.

La opacidad de las asignaciones

El principal problema para seguirle la pista al dinero del Ramo 23 es que la misma ley dice que sólo cuando las obras a las que se destina son mayores al 5% del total del presupuesto se reportan en los informes trimestrales. Y la Comisión de Hacienda y Crédito Público del Congreso lo único que puede hacer es emitir una opinión. Leonardo Núñez explicó que aunque los diputados se pueden pronunciar, no están obligados a hacerlo.

“Claramente lo que tenemos acá es una ausencia porque la Cámara de Diputados en realidad no puede incidir, ni siquiera votar o negarse a las modificaciones que hace el Ejecutivo”.

El investigador de MCCI explicó que el Ramo 23 es uno de los principales fondos que utiliza la lógica de adecuaciones presupuestarias, porque al ser llamado “provisiones” es donde recaen los ingresos excedentes.

La mayor parte de los ingresos extras son administrados a través del Ramo 23, que termina utilizándose  como un colchón. En 2016 se gastaron 613 mil millones de pesos más de los presupuestados originalmente. “Al no haber un criterio técnico para adecuaciones presupuestarias se presta para fines políticos”, dijo Ñúñez.

Para el Maestro Miguel Calderón Chelius, Coordinador de Ciencia Política y Administración Pública en la Ibero Puebla, el Ramo 23 ha sido señalado por de ser un mecanismo para canalizar recursos a cambio de compromisos políticos, sobre todo de legisladores locales.

La discrecionalidad y opacidad del ramo afecta la vida cotidiana de las personas en tanto sus municipios reciben o no más recursos para mejorar las condiciones de vida en general

El especialista de la Ibero dijo que la discrecionalidad y opacidad del ramo afecta la vida cotidiana de las personas en tanto sus municipios reciben o no más recursos para mejorar las condiciones de vida en general.

Por ejemplo en términos de obra pública, que va desde drenaje hasta vialidad, o desarrollo social, como proyectos culturales. “Obviamente eso beneficia al municipio, y además genera actividad económica. Esos recursos van a circular en la comunidad y si no se participa de estos, no genera el efecto disparador”.

Al respecto, Leonardo Núñez explicó que muchas obras se pueden consolidar en la negociación del Presupuesto de Egresos de la Federación, pero como el Ramo 23 tiene una falta de control y regulación efectiva, la negociación política se hace “cara a cara” entre la SHCP y los legisladores.

Otro de los problemas del Ramo 23 es la asignación de sus recursos. Leonardo Núñez explicó a LADO B que el Ramo se modifica mediante una lógica legal llamada “adecuaciones presupuestarias”, que está en la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria y permite mover el presupuesto siempre y cuando los cambios ayuden a mejorar el cumplimiento del Estado.

La definición, dijo el especialista, es muy ambigua pues se llena prácticamente con cualquier punto del Plan Nacional de Desarrollo.

Falta de vigilancia ciudadana

Pese a la importancia y la gran cantidad de recursos que se manejan, poca gente se ha dedicado a analizar e incidir en el cerrado manejo de recursos del Ramo.

Además de Leonardo Núñez, quien se ha especializado en el Ramo, México Evalúa ha hecho análisis. Pero a nivel local, tanto en Puebla como en otras entidades, no hay organizaciones ni estudios detallados sobre la negociación y origen de recursos. La SHCP tiene un apartado del Ramo 23 en el sitio Transparencia Presupuestaria, donde se puede ir revisando el avance de los recursos (pero no en tiempo real sino hasta los cortes de actividades de las autoridades específicas), y el equipo de Gobierno Fácil creó la página Ramo 23 para visualizar el dinero asignado.

“Somos muy pocos; el que seamos tan pocos estudiando el Ramo es muy revelador de lo que está pasando. Lo que se hace es muy superficial; hay indicadores de observatorio de gastos, pero nos hace falta mucha investigación por parte de los ciudadanos porque sigue siendo un hoyo negro”, dijo Núñez.

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