Pretenden disminuir la violencia intrafamiliar construyendo cuartos rosas

Pretenden disminuir la violencia intrafamiliar construyendo cuartos rosas

En 61% de los municipios donde el gobierno federal ha aplicado la estrategia las denuncias no han bajado

Foto: Marlene Martínez.
Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

En septiembre del 2016, Rosario Robles presumía que la estrategia “Un cuarto rosa”, propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto, tenía como objetivos disminuir el hacinamiento pero también “combatir la violencia intrafamiliar y la violencia en particular hacia niñas y jovencitas”.

Sin embargo no hay claridad sobre la manera en que dicha estrategia -que consiste en construir un cuarto y pintarlo de rosa- disminuye la violencia. La estrategia federal ni siquiera tiene indicadores que permitan medir su eficacia y en 61.3% de los municipios de Puebla que fueron beneficiados no disminuyó la incidencia de violencia intrafamiliar.

Estrategia clientelar

Samuel y su esposa caminan rodeando el terreno lodoso donde están algunos de sus animales, a un lado del cuarto donde viven en la entrada de San Isidro Tlalcostepetl, a dos horas a pie de San Miguel Canoa.

Así luce uno de los cuartos en San Isidro, en las faldas de La Malinche, donde llueve mucho | Foto: Marlene Martínez.

Ahí, a la orilla de su terreno, hay un cuarto construido con ladrillos naranjas. Tiene una puerta y una ventana, nada más. Se ve como una solitaria bodega en medio del campo en la comunidad de San Isidro Tlalcostépetl, parte de la junta auxiliar de San Miguel Canoa en Puebla.

Cuando Samuel López, miembro de la comunidad indígena, abre la puerta, el intenso olor a humedad se escapa. El techo, lleno de manchas por el agua de lluvia que se filtra, e incluso gotea, amenaza con desprenderse cuando caiga la siguiente tormenta.

Su esposa dice que sí usan el cuarto, porque son muchos en la familia: seis personas que antes sólo tenían una habitación para vivir. Pero no pueden usarlo por completo porque está impregnado de agua y humedad. El problema es que en San Isidro, en las faldas de La Malinche, llueve mucho y muy seguido. Así que el cuarto no es un lugar ideal para vivir.

De las 32 familias que se habían apuntado para ser beneficiarias de la estrategia “Un cuarto adicional”, de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), sólo seis (según el padrón oficial, y cinco según los habitantes de San Isidro) tienen un cuarto extra en sus viviendas. Los otros apoyos quedaron detenidos porque en la comunidad indígena no votaron por la diputada Xitlalic Ceja, que ganó el distrito VI en las elecciones para representantes federales, sino por su opositor. A los otros habitantes de San Isidro que se apuntaron les dijeron que ya no había recurso.

Para llegar a la localidad de 250 habitantes no hay transporte público; lo más cercano es la junta auxiliar de San Miguel Canoa, a 18 kilómetros de la ciudad de Puebla, con un grado de marginación alto (Sedesol).

La mayoría de las personas tiene burros para recorrer el trayecto, pero los que no, deben caminar por dos horas, atravesando un camino de terracería que ladea tres barrancas.

El pueblo es pequeño: son apenas 43 familias. La gente dice que nadie les hace caso porque ni siquiera representan un número importante de votos. Los apoyos nunca llegan: sólo les piden firmas, documentos y requisitos que terminan en promesa.

Y aunque los cuartos adicionales llegaron, en realidad no han hecho gran diferencia.

La estrategia, sin indicadores

El 12 de octubre de 2015 la titular de la Sedatu, Rosario Robles, anunció la estrategia de “Un cuarto más”, también llamada de manera indiscriminada “Un cuarto adicional” o “Un cuarto rosa”.

Juan Manuel López Arroyo, delegado de la Sedatu Puebla reconoce que no existe un indicador para saber si está disminuyendo la violencia de género con estos cuartos

La descripción de la estrategia en la página oficial de la Sedatu es que con esta “se combate el hacinamiento y se previene la violencia en contra de las niñas y adolescentes al ser un espacio donde pueden disfrutar de su derecho a la intimidad”.

El primer informe de actividades del programa indica que el cuarto adicional está pensado para los estados con mayor hacinamiento, de acuerdo con Inegi: el Estado de México, Chiapas, Guerrero, Veracruz, Puebla y Oaxaca que concentran, en ese orden, 53.3% de esta condición a nivel nacional.

Pero en ningún lado se indica cómo se mide la eficacia en su objetivo de disminuir la violencia intrafamiliar.

De hecho Juan Manuel López Arroyo, delegado de la Sedatu Puebla, reconoció en entrevista para LADO B que no existe un indicador para saber si está disminuyendo la violencia de género con estos cuartos.

“Así como tal no tenemos un indicador, debo reconocerlo, dado que la construcción de un indicador no corresponde a la Secretaría. Lo que estamos haciendo es, como su nombre lo dice, una estrategia para sumar y construir cuartos adicionales, y eso es lo que quiero dejar muy claro”.

¿Disminuyó la violencia intrafamiliar contra mujeres?

Las cifras de la Fiscalía General del Estado (FGE) arrojan que de los 31 municipios donde la Sedatu llevó a cabo la estrategia “Un cuarto rosa”, sólo en ocho disminuyeron los reportes de violencia intrafamiliar entre 2015 y 2016, el año en que fueron construidas las habitaciones.

En tres municipios la cifra se quedó igual, de uno más no hay datos y en 19 las denuncias de violencia intrafamiliar hechas por mujeres aumentaron: en 61.3% de los municipios beneficiados no disminuyó la incidencia de violencia intrafamiliar contra mujeres.

Un cuarto más

La familia de Samuel López, de San Isidro Tlalcostépetl, está conformada de 6 personas: el matrimonio y cuatro hijos, todos varones. La única mujer es su esposa y el cuarto no lo utiliza sólo ella, como sugiere Sedatu.

En primera porque en ningún momento les dijeron algo sobre violencia familiar o que fuera un espacio sólo para mujeres, los beneficiarios –incluso quienes se apuntaron pero no han recibido nada– consideran que el cuarto es un apoyo para vivienda.

La familia de Samuel vivía en una sola habitación, ahora se reparte en dos, aunque separadas por un espacio de más de 20 metros, y el cuarto adicional no tiene luz.

La familia de Fausto, otro de los beneficiarios de San Isidro, utiliza el cuarto a veces como bodega y a veces para dormir. Como sus ventanas no tienen sellador, el agua se escurre y se mete a la pequeña habitación. La humedad brota del suelo y las paredes: la angosta habitación es inhabitable cuando llueve.

En la familia de Samuel López la única mujer es su esposa, y ella no usa el “cuarto rosa”; lo usa él, a veces para dormir, y a veces como bodega | Foto: Marlene Martínez.

Aunque Rosario Robles, titular de la Sedatu, ha llamado continuamente “Cuarto Rosa” a la estrategia, este nombre no es el oficial, ni tampoco parece reflejar el enfoque real de esta política. Aunque en algunas localidades los cuartos sí se han pintado de rosa, tal y como se ve en fotografías oficiales del informe.

Inversión y metas sin claridad

La estrategia del cuarto adicional se hace en conjunto con la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) y el Fondo Nacional de Habitaciones Populares (Fonhapo).  El delegado estatal de la Sedatu, Juan Manuel López Arroyo aclaró que no existe un programa presupuestario para esta acción en particular, sino que está enmarcada en el Programa de Apoyo a la Vivienda.

Para este fueron destinados en 2017, 545 millones 813 mil 558 pesos, que se reparten también en otras estrategias y para dar apoyos como pisos y techos firmes.

Mediante una solicitud de información la Sedatu respondió que la inversión total federal para la construcción de cuartos adicionales en 31 municipios de Puebla, desde el inicio de la estrategia hasta mayo de 2017, ha sido de 269 millones 490 mil pesos. El monto se destinó para construir 6 mil cuartos, lo que equivale a 44 mil pesos por cada uno.

La Sedatu anunció en un boletín que de 2014 a 2016 había construido 6 mil 915 cuartos adicionales, pero el padrón de beneficiarios compartido por la misma Secretaría da cuenta de sólo 6 mil beneficiarios.

Además de la opacidad en los montos de los “cuartos rosas”, la evaluación del programa en general resalta varias deficiencias. La instancia calificadora que hizo la revisión del Programa de Apoyo a la Vivienda 2016, concluyó que no hay un análisis de acciones alternativas que aseguren que la intervención que hace el programa sea la más eficaz para revertir el problema de hacinamiento.

La revisión del programa destaca también que el padrón de beneficiarios no estaba actualizado, pese a que es una obligación de la Sedatu.

*Las cifras de la inversión del programa fueron corregidas el 18 de julio.

NO COMMENTS

Leave a Reply