Pieles, o la nueva parada de los monstruos

Pieles, o la nueva parada de los monstruos

Héctor Jesús Cristino Lucas

No hace mucho en México se llevó a cabo una explosión de cine fantástico y terror con la innovadora pero controvertida México Bárbaro (2014), el film antológico iniciado por Lex Ortega que unió a grandes representantes del género como Ulises Guzmán -de Alucardos– o bien, Jorge Michael Grau -del recordado Somos lo que hay– en una sola producción mexicana. Pero de ahí, surgieron nuevos talentos como Gigi Saúl Guerrero -que por cierto le dediqué un artículo entero- o el propio Isaac Ezban con su último éxito nacional: Los Parecidos… así pues, podemos decir que todos ellos están tomando enserio al horror, y como era de esperarse, lo están generando como una tendencia.

Y en España ocurrió algo parecido hace mucho. Verán, existe una teoría entre los amantes del horror -bastante quisquillosos por cierto- que dicta que desde la aparición de la mítica Rec, la obra maestra de Jaume Balagueró y Paco Plaza, el cine fantástico en España se elevó como nunca desde su aparición en 2007. No es que ésta haya sido pionera, ya que teníamos a Álex de la Iglesia con su emblemática El Día de la Bestia o a Alejandro Amenábar con Tesis, pero sí que podemos notar un enorme cambio de hacer ésta clase de cine desde entonces. Sin embargo, el mérito de Rec fue diferente, pues logró lo que muy pocas: tomar en serio al horror y generarlo como tendencia.

Pieles, puedo asegurar, —sin ningún afán de otorgarle adjetivos pretenciosos—, es la moderna Freaks o la Parada de los monstruos. La moderna metáfora del diferente y la discriminación social”

Desde entonces, hemos recibido un sinfín de títulos españoles que no dejan de sorprendernos con su irreverente pero bien remarcado estilo. Los Cronocrímenes en el 2007 simbolizó no sólo un punto y aparte en los filmes de ciencia ficción en España, sino también en la carrera del propio Nacho Vigalondo. Imagínense, en pleno 2017 lo vemos junto Anne Hathaway haciendo películas de monstruos gigantes. Lo mismo ocurrió con El Orfanato de Juan A. Bayona, que otorgó una nueva perspectiva al cine de fantasmas. Y de ahí la lista se vuelve interminable: Mientras Duermes de Balagueró, Los ojos de Julia de Guillem Morales, Kidnapped de Miguel Ángel Vivas o más recientemente Musarañas de Juanfer Andrés y Esteban Roel.

Pues bien, dentro de éste océano de producciones españolas, que desde el Rec de Balagueró y Paco Plaza han acrecentado la filmografía, podemos añadir la fascinante pero poco convencional Pieles del joven actor, guionista y director Eduardo Casanova. Aunque poco conocido fuera de su país, es fácilmente reconocido por su papel como Fidel Martínez en la serie española Aída y ha hecho apariciones en filmes de Álex de la Iglesia como La Chispa de la Vida o más recientemente en Mi Gran Noche. En su faceta de director, es más recordado por los cortometrajes de La hora del baño y la divertidísima pero rocambolesca Eat My Shit que, una vez analizando su estética y trasfondo, podemos concluir que heredó mucho a Pieles.

Pieles tiene producción del mismísimo Álex de la Iglesia y de su esposa, Carolina Bang, y representa ya un enorme punto y aparte en la historia del cine español. Una interesante y escatológica analogía de nuestro mundo vista a través de las pieles de estos personajes físicamente distintos, y su enorme esfuerzo por encajar en nuestra sociedad. ¿A alguien le suena familiar este detalle? Exacto, el mismo trasfondo que todas estas películas de fenómenos han querido transmitir. Esto lo explico mejor en mi top 7 Terroríficas películas de fenómenos de circo, donde se destacan grandes obras como Elephant Man y el discurso de la lucha por la aceptación social y personal.

La película es un acierto descomunal, porque lejos de ofrecernos una simple comedia como se ha estado vendiendo en muchos sitios, más bien es un enorme drama psicológico y hasta de carácter surrealista que nos empuja a reflexionar, una vez más, acerca del rechazo del diferente.

Pieles, sí, es una comedia, pero no una comedia común. Sí, Pieles también posee escenas escatológicas y estoy seguro de que no es para todo el público. Es una apuesta arriesgada, y como he explicado a lo largo de esta sección, estas apuestas arriesgadas son las que hacen valer el cine actual. Las que van más allá, las que intentan ofrecerte algo y terminan dándotelo con maestría.

Pieles, puedo asegurar, —sin ningún afán de otorgarle adjetivos pretenciosos—, es la moderna Freaks o la Parada de los monstruos. La moderna metáfora del diferente y la discriminación social.

El cine es peligroso porque te obsesiona. Es como la comida, que si la dejas mucho tiempo en la nevera se empieza a pudrir, todo se llena de mierda y huele mal. Si quiero contar una historia y no la saco rápido de la cabeza se me infecta el cerebro de gusanos

Elegante, limpia y excesivamente rosa son los matices con los que Casanova intenta cubrir el sufrimiento y el horror de los marginados. Una apología contradictoria en cuanto a estilo y discurso, cuyas sensaciones resultan ser más chocantes que la propia apariencia de cada uno de sus personajes. Pieles es un conjunto de historias enlazadas que irrumpe con la cotidianidad del cine actual de una manera bastante curiosa. Una provocación al espectador “normal”, que aunque el espectro no resulta innovador ni mucho menos sí te empuja al análisis contundente y al examen social en muchas de sus facetas: en la familia, en el matrimonio, en la amistad o en el trabajo.

El cine fantástico español está dando mucho de qué hablar en los últimos años, y Pieles es uno de esos grandes ejemplos de cómo éste género no sólo ha sido tomado en serio en España sino que ha generado una tendencia masiva de creatividad irreverente pero interesante. También significa que Eduardo Casanova seguirá sorprendiéndonos con nuevos y aún más rocambolescos proyectos en pantalla grande, ya que esta película simbolizó para él una especie de evolución; un salto de formato: del corto al largometraje. Y lo que es mejor: Pieles no resultó una versión descafeinada de Eat my shit -como lo ocurrido con Lights Out– sino todo lo contrario.

La creatividad española de Casanova sigue vigente y seremos, quizá, testigos de ello. Ya lo ha aclarado en una entrevista para el diario El País:

“El cine es peligroso porque te obsesiona. Es como la comida, que si la dejas mucho tiempo en la nevera se empieza a pudrir, todo se llena de mierda y huele mal. Si quiero contar una historia y no la saco rápido de la cabeza se me infecta el cerebro de gusanos. Ya me pasaba con los cortos y lo que hacía era producirlos yo mismo. Nadie me entendía, decían que me iba a arruinar. Como dice Belén Esteban: ‘¿Qué hago? ¿Me mato?”. Más metáforas: “Esto es como un hijo, que al principio le dejas salir solo un poco a discotecas light, pero vuelve pronto a casa y le cuidas. Los festivales son así. Cuando es mayor de edad ya se va de fiesta y duerme fuera de casa, y eso es lo que pasará con el estreno en cines”.

Algo también destaca por sobre todas las cosas, además de la majestuosa y muy rosada estética: los escenarios excelsos y el maquillaje —de lo poco o nada que se puede exigir a las grandes producciones— es la maravilla con la que todos estos personajes son interpretados. La calidad actoral de Ana María Polvorosa —quien repitió su papel protagónico de Eat my shit— y sobre todo de Macarena Gómez, a quien siempre se ha distinguido por su mirada hipnotizante y aquí aparece como una mujer ciega- elevan la película a un nivel más profundo. No es simple morbo, ni una película más de serie B. Gracias a sus actuaciones, en parte, Pieles puede ser tomada enserio.

Casanova tiene un estilo bastan peculiar -así como resulta sencillo reconocer los filmes de Tim Burton o Guillermo del Toro- muy bien remarcado en cada uno de sus proyectos: estético, surrealista, irreverente y hermoso, como si de un universo parecido al nuestro se tratara y fácilmente distinguible del resto de producciones. Más vale estar atento a las próximas sorpresas que no sólo Casanova tiene para ofrecer sino también la España misma.

Pieles es la moderna Freaks. La nueva parada de los monstruos.


Sinopsis:

“Sigue la historia de personas físicamente diferentes que, por este motivo, se han visto obligadas a esconderse, recluirse o unirse entre ellas. Nadie elige cómo nace, pero la apariencia física nos condiciona para con la sociedad, aunque no la hayamos elegido nosotros.”

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

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