Tenemos un país más educado pero más pobre que en 2000

Tenemos un país más educado pero más pobre que en 2000

El sueldo promedio de una persona con licenciatura en México ha disminuido 68% y quienes tienen posgrado perciben 10 mil pesos menos

Foto: Tomada de El Heraldo de Saltillo.
Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

En el año 2000, tener una licenciatura equivalía a ganar 11 mil 268 pesos mensuales. Para un jefe de familia la cantidad percibida alcanzaba para cubrir las necesidades básicas del núcleo familiar. Sin embargo, en 2014, las ganancias promedio de un licenciado se redujeron a 7 mil 653 pesos mensuales.

En diez años, el sueldo promedio de una persona con licenciatura en México ha disminuido 68%. Tener un título universitario o una mayor preparación académica ya no es garantía de un mejor ingreso.

El mensaje que difunde esta caída en los sueldos es determinante sobre todo para los jóvenes: ¿qué caso tiene estudiar si esto no implica movilidad social?

El Observatorio de Salarios de la Ibero Puebla presentó el Informe de la Red de Desigualdad y Pobreza AUSJAL 2017, en el que compara la situación del ingreso mínimo e igualdad en siete países de Latinoamérica.

En el año 2000 el 4.4% de los mexicanos tenía educación superior completa y un posgrado. La cifra casi se duplicó para 2014, cuando 8.2% tenía esta condición académica.

Lo mismo ocurrió con quienes completaron estudios de preparatoria: 4.9% de la población en el año 2000 tenía preparatoria completa, y en 2014 esta cifra ascendió al 10.4% de los habitantes del país.

En la presentación del Informe, el Doctor Miguel Reyes Hernández, investigador e integrante del Observatorio, dijo que el discurso oficial asegura que mientras más se estudie se tendrán mejores sueldos. Sin embargo, la realidad es muy diferente: el ingreso promedio mensual de una persona con posgrado descendió de 24 mil 191 pesos al mes a 14 mil 804: casi diez mil pesos menos en apenas diez años.

En cuanto al nivel académico, a principios de este siglo el 41% de las personas con preparatoria vivía en pobreza, cifra que para 2014 llegó al 54% de los estudiantes con educación media terminada.

El Doctor Miguel Reyes dijo que el mensaje que difunde esta caída en los sueldos es determinante sobre todo para los jóvenes: ¿qué caso tiene estudiar si esto no implica movilidad social?

El hecho de que persistan los bajos salarios pese a que cada vez las personas tienen más estudios está orillando a las personas a buscar otras alternativas. Reyes Hernández dijo que la migración o la delincuencia son a veces la única opción para muchas personas.

Reyes dijo que ante este escenario el gobierno responde tratando de resolver con más ejército y más policía en las calles, pero no cambiando la política en cuanto al salario mínimo.

A nivel nacional la pobreza se ha incrementado. En el año 2000 el 54% de la población vivía en esta condición y para el 2014 alcanzó al 64% de los habitantes de México.

“Los pobres son más educados. Tenemos un país más educado pero más pobre”, dijo el Doctor Reyes.

Salarios atentan contra derechos

El salario mínimo no está pensado en un contexto de cumplimiento de derechos. La mayoría de las personas, dijo el Doctor Reyes, conoce algunas garantías, como la libertad de expresión, pero pocas saben sobre su derecho a la alimentación.

El salario mínimo constitucional tendría que ser de 17 mil 953 pesos mensuales, para cubrir necesidades básicas de una familia promedio de cuatro

Los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC), así como los civiles, están  totalmente desvinculados de los ingresos. Para el informe, los investigadores crearon una metodología que vincula las necesidades de las personas con estos derechos, basados en que el salario mínimo debe poder resolver las necesidades materiales, sociales y culturales de un jefe de familia y la familia completa.

Para el Observatorio, el salario mínimo debe ser garante de que la gente no caiga en pobreza.

Asimismo el equipo del Observatorio construyó un índice de bienestar, que toma en cuenta el salario mínimo constitucional (que es el ingreso mínimo que se debería tener si se aplicaran las legislaciones vigentes, en cumplimiento del Artículo 123 Constitucional) y las necesidades insatisfechas.

Los académicos toman como necesidades básicas de las personas no sólo la alimentación, que es lo que se considera actualmente en el salario mínimo, sino también la salud, la educación y la vivienda.

En este índice alguien que gana el salario mínimo actual alcanza 24 puntos (mientras más cerca de cien es mayor el bienestar, referente al cumplimiento de los derechos sociales). Pero al hacer la simulación y calcular el índice de bienestar de una persona con el salario mínimo constitucional, la cifra llegó a 80 puntos.

El salario mínimo constitucional es el calculado por el Observatorio, establecido en su metodología como el ingreso mínimo de acuerdo con lo que marcan la Constitución y los tratados internacionales que ha firmado México. Este tendría que ser de 17 mil 953 pesos mensuales, para cubrir todas las necesidades básicas de una familia promedio de cuatro personas.

El Doctor Reyes dijo que se puede aspirar a que todos alcancen los 80 puntos, si se eleva el salario mínimo. Esto tendría un impacto directo en la pobreza por ingresos y la pobreza monetaria, pues la población que vive en estas condiciones pasaría de ser 64% del total de mexicanos al 25%.

Sin embargo, aún persiste el problema de la distribución de recursos.

México, el más desigual de la región

De Colombia, Guatemala, Brasil, Venezuela, El Salvador y México, es este último donde la brecha entre la línea de pobreza y el salario mínimo es mayor. En el caso mexicano, el salario mínimo constitucional es cinco veces menor a esta línea.

En el país no se vinculan la pobreza y las carencias con lo que pasa en el mercado laboral, por lo que los ingresos mínimos de los trabajadores no pueden satisfacer las necesidades para tener una vida digna.

Reyes Hernández puso un ejemplo con la industria automotriz, que es la más fuerte a nivel local. Un trabajador de Volkswagen que está en la planta las mismas horas y tiene la misma productividad tiene un salario entre 7.6 y 4.5 veces menor al que tiene un trabajador en Estados Unidos, tomando en cuenta el poder de paridad de compra.

El investigador de la Ibero cuestionó la vinculación entre productividad, trabajo e ingresos. “Este no es un problema de productividad, es un problema de justicia.”