Temporada de Huracanes transgrede los límites de la ficción

Temporada de Huracanes transgrede los límites de la ficción

“Cuando hablo de la realidad siento que estoy mintiendo, pero cuando escribo novelas siento que cuento la verdad”: Fernanda Melchor

Foto: Marlene Martínez.
Ámbar Barrera

@Dra_Caos

Cuando hablo de la realidad siento que estoy mintiendo, pero cuando escribo ficción siento que cuento la verdad. Es por eso que escribo novela.

Fernanda Melchor (Veracruz, 1982), escritora y periodista, presentó en Puebla su tercer libro titulado Temporada de Huracanes el 15 de junio en Profética. Esta es su segunda novela y trata sobre el asesinato de una bruja y cómo a lo largo de ocho capítulos, ocho distintos personajes de una comunidad cañera en Veracruz revelan la parte más oscura de sus corazones para tratar de explicar los hechos.

Esta no es una novela negra, pues para la autora lo importante no es saber quién mató a la bruja, sino explorar en la densidad de las emociones humanas y responder a la pregunta: ¿Qué hay en la cabeza de las personas que cruzan la línea para matar a alguien?

El periodismo y su papel en la ficción

Durante la presentación del libro, en la que participaron los escritores Yussel Dardón y Jaime Mesa, Fernanda comentó que la pregunta que más le hacen es cuál es la diferencia entre el periodismo y la literatura. Para ella no hay distinción pues en ambos lados el objetivo es encontrar la mejor manera de contar una historia.

Las armas del periodismo me han servido mucho para hacer novela. La capacidad de sentarte con una persona y escucharla durante horas, la capacidad de hacer las preguntas despiadadas o incisivas necesarias y sobre todo, de tener la capacidad de hacer un texto conmovedor y que no vulnere a las personas que se entrevistan.

“No hay distinción entre periodismo y literatura pues en ambos lados el objetivo es encontrar la mejor manera de contar una historia”

Temporada de Huracanes parece estar suspendida entre la delgadísima línea entre lo real y la ficción. La idea de la historia, de hecho, surge a raíz de una nota roja sobre el asesinato de una bruja en la zona veracruzana de Cardel. Era una nota escueta a la que no se le dio seguimiento y en la que “se contaba de todo, menos lo que había pasado”.

Melchor pensó que esa historia “no podía ser más veracruzana” y se planteó realizar una investigación periodística sobre el caso: Ir a la comunidad por unos días, entrevistar a la gente del pueblo, ir al ministerio público e incluso a la cárcel para hablar con el victimario, pero “la realidad no lo permitía”. No sólo lleva tiempo y dinero, dice, sino que el viaje de una periodista sola a una zona potencialmente peligrosa dentro de un estado especialmente violento no era la mejor idea.

En el periodismo el material te lo da la realidad. Con la novela el material es infinito, puedes llegar tan hondo como quieras. Yo me pregunté. ¿Qué tanto de verdad hay aquí? ¿Y qué es la verdad? Si yo iba hasta Cardel, ¿por qué el victimario querría hablar conmigo, me diría la verdad? Así decidí que el camino era la ficción.

Jaime Mesa, autor de Los predilectos, describió la obra de Melchor como la reconstrucción literaria de una historia con una aproximación periodística.

Es interesante porque tiene adhesiones al periodismo pero no sólo revisa los hechos sino que aporta los detalles que son ricos para la literatura. Aporta lo mejor de cada uno de estos mundos.

Para el escritor, los personajes principales son el río (lugar donde descubren el cadáver de la bruja) y la comunidad, no como el conjunto de personajes individuales sino como un todo.

El narrador demonio

El ritmo de Temporada de Huracanes es frenético. Así lo describieron la autora, Jaime Mesa y el escritor poblano Yussel Dardón durante la presentación de la novela. No hay puntos y aparte. “Es como un arbusto en el que el lector mete la mano y se espina. Una novela circular con una voz narrativa bien lograda”, dijo Jaime Mesa. “Es asfixiante. El lector no puede parar de leer, las palabras construyen una atmósfera de prohibición”, abonó Yussel Dardón.

Es una historia de amores desesperados, de personas que buscan sin encontrar, sin siquiera saber lo que están buscando

Los presentadores coincidieron en que en la novela hay un narrador difícil de explicar pero bien logrado: entre un testigo y un participante.

Fernanda Melchor lo define como un “narrador Pazuzu”, inspirado en el personaje del demonio Pazuzu en la novela El Exorcista: es omnipresente y puede captar todo e ir a lo más profundo y oscuro de los personajes.

—Quería que fuera una novela muy oscura aunque todo en realidad ocurre de día. Es una historia de amores desesperados, de personas que buscan sin encontrar, sin siquiera saber lo que están buscando, sin poder nombrar cuál es el monstruo que les está arañando las entrañas.

Para Yussel Dardón, Fernanda ha llegado a un nivel narrativo tan alto que “no se distingue cómo pasa entre testimonios y la ficción” y ha logrado especializarse en la gente, sus leyendas y esas cosas pequeñas que van escapando de la realidad.

Para mí, lo importante de escribir novela es contar esta especie de verdad, y no digo ‘verdad’ como lo diría un periodista porque está grabado en este video o audio. No. La verdad es algo voluble, que se disipa y se escurre de nuestras manos. Si hay algo que la literatura puede hacer es justamente encontrar una pequeñita verdad que se encuentra dentro del escritor y comparte al mundo.

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