El narco mexicano repite la historia de la mafia siciliana

El narco mexicano repite la historia de la mafia siciliana

El especialista Vincenzo Scalia dio la conferencia “Orígenes y transformación del crimen organizado México–Italia” en la Ibero Puebla, donde habló de la historia de las mafias italianas y sus paralelismos con el narcotráfico en México

Foto: Tomada de Vanguardia.
Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

A finales del Siglo XX la sociedad italiana empezó a organizarse contra la mafia. Cuando la gente vio que algunos jueces y policías querían realmente combatir al crimen organizado, se unieron y entonces se comenzó a enraizar un frente antimafia.

Sin embargo, dice Vincenzo Scalia, Doctor investigador de la University of Winchester y experto en historia e interacciones de grupos criminales, quizá esto aún no es posible en México.

El especialista dio la conferencia “Orígenes y transformación del crimen organizado México–Italia” en la Ibero Puebla, donde habló de la historia de las mafias italianas y sus paralelismos con el narcotráfico en México.

Para contrarrestar la violencia de los cárteles es necesario impulsar leyes contra el lavado de dinero, algo que en Italia ya sucedió, mientras que en México aún no

De acuerdo con el investigador, en México se vive un estado de insurgencia, que nació con mucha más anticipación que el levantamiento ciudadano que se generó en su momento contra la mafia siciliana. En Italia tomó más de 120 años para que la gente empezara a movilizarse contra estas organizaciones criminales.

En Sicilia lo que detonó la conformación de los grupos criminales fue una falta de confianza en el Estado. Entonces la gente encontró esta confianza, ausente entre actores sociales y colectivos, en un mercado privado: el de la mafia.

Esta mafia, explica Vincenzo, viene de un proceso social muy largo y complejo, que data de los años 1600. Para finales del siglo XX ya había una división de los grupos criminales, una infiltración en la política y economía y un hartazgo social.

En México se ha repetido este patrón, con base en dos tipos de crimen organizado: el que se fundamenta en el control de un territorio (llamado sindicato de poder), y el que basa su existencia en el tráfico ilegal (un sindicato empresarial).

Scalia, quien ha escrito más de 40 artículos y 4 libros sobre relaciones de poder y desarrollo de  la mafia y el narcotráfico, dijo que el objetivo social de estas agrupaciones no es sólo tejer relaciones con la política y las finanzas, sino la conquista del poder.

Lo que llamó “servicios ilegales” –drogas y prostitución– son consumidos también por autoridades y empresarios. Así, la mafia empezó a hacer simbiosis con el poder político, y muchas autoridades locales resultaron ser parte de las organizaciones criminales, tal como  pasa en México, donde muchos alcaldes han sido señalados y descubiertos por cooperar o estar inmersos con los cárteles.

Justo en este sentido, para contrarrestar la violencia de los cárteles es necesario impulsar leyes contra el lavado de dinero, algo que en Italia ya sucedió, mientras que en México aún no.

La evolución en México

De acuerdo con el investigador, al inicio del Siglo XX en México la producción de droga era tolerada. Primero, porque estaba dirigida a Estados Unidos y en segunda porque estaba controlada por policías y autoridades.

La situación cambió alrededor de 1970, en el marco de las insurgencias contra las dictaduras en Sudamérica y el control e intervención del gobierno de Estados Unidos en el cono sur. Esto, a la par de la destrucción del llamado “welfare”, o estado de bienestar. “¿Qué pueden hacer los chicos de los pueblos más pobres? O emigran, o van a trabajar con los carteles”, dijo el investigador.

Foto: EFE, Sáshenka Gutierrez, tomada de El Siglo de Torreón.

Antes del año 2004 sólo había dos grandes cárteles en el país: el del Golfo y el de Sinaloa. De la mano del nacimiento de más cárteles, al igual que con la mafia siciliana, se diversificaron las actividades. Ya no era sólo la protección o el tráfico de drogas, sino las extorsiones y el robo de hidrocarburos.

Vincenzo Scalia comparó el robo de combustible a lo que hacía la mafia italiana con el robo de ganado. Cuando se hurtan recursos importantes para la economía, dijo, no es difícil que haya un comercio “legal”, como en el caso del petróleo y sus derivados.

Y como el petróleo es un recurso esencial de la economía mexicana, debe haber una red donde también están activos actores “legales”, comentó.

El crimen organizado y la academia

Vincenzo, que también tiene formación como criminólogo, dijo que además de los actores institucionales, una parte importante para entender al crimen organizado es la percepción social. Puso como ejemplo al narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien por una parte es juzgado por la opinión pública, pero por otra es visto como un benefactor que ayuda a su comunidad.

Este fenómeno, tanto en Italia como en México, se ha desarrollado en lo que Scalia denominó una “sociedad bulímica”, que por una parte atrae ciertas cosas y a la vez las expulsa. Así, tachan de ilegales ciertos métodos pero a la vez son parte de éstos.

El crimen organizado es rechazado por la sociedad pero también es parte de ésta. Entonces, se preguntó Scalia, “¿es una ilegalidad legalizada o una legalidad ilegalizada?”.

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