De autobuses, ultraderecha, libertad de expresión y tolerancia

De autobuses, ultraderecha, libertad de expresión y tolerancia

Foto: Marlene Martínez.
Lado B

@ladobemx

En 1961 varios autobuses recorrieron Estados Unidos para manifestarse contra el incumplimiento de una resolución de la Suprema Corte que prohibía la segregación racial en el transporte público. A esos recorridos les llamaron “Viajes de la Libertad”.

Lejos, muy lejos de tal reivindicación, el “Autobús de la Libertad” recorre varias ciudades de México, como antes lo hizo en España y Estados Unidos. Se trata de una iniciativa de la organización conservadora española “Hazte Oír”, del Grupo CitizenGo, que presume presencia en 15 ciudades de tres continentes e influencia en instituciones, organismos y organizaciones de 50 países diferentes.

“Hazte Oír” ha sido vinculada con la organización mexicana de ultraderecha El Yunque, y en México el “Autobús de la Libertad” ha sido acogido por el Consejo Mexicano de la Familia, una de las organizaciones que conforman el Frente Nacional por la Familia, que convocó a la Marcha por la Familia, realizada en 19 estados en septiembre del 2016 en la que rechazaron el matrimonio igualitario y usaron, entre otros, el hashtag #ConMisHijosNoSeMetan, justo el mismo que se puede leer en el costado del autobús que pasó por Puebla el lunes.

Foto: Marlene Martínez.

Desde antes de su llegada, el camión causó la reacción de personas y organizaciones LGBTTTI y feministas, quienes se manifestaron en contra de su presencia en la ciudad.

Este rechazo fue motivo de discusiones en redes sociales principalmente sobre la libertad de expresión.     

Al respecto vale hacer algunas puntualizaciones:

El Consejo Mexicano de la Familia, encabezado por Juan Dabdoub Giacoman, y quien viaja en el “Autobús de la Familia”, afirma que “la familia natural es la unidad social fundamental, inscrita en la naturaleza humana, y centrada en la unión voluntaria de un hombre y una mujer en un convenio para toda la vida llamado matrimonio”.

La anterior definición contradice a la SCJN y, por lo tanto, viola “los principios de igualdad y no discriminación contenidos en el artículo 1o. de la Constitución, al excluir injustificadamente a las parejas del mismo sexo”.

Dabdoub ha asegurado, más de una vez, y en Puebla lo repitió, que la homosexualidad, la bisexualidad y la transexualidad son enfermedades o desviaciones y no preferencias sexuales.

Con tales declaraciones, Dabdoub transgrede los derechos sexuales y reproductivos de las personas.  

De acuerdo con la tesis aislada constitucional número 2003623 de la primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), “los discursos de odio van más allá de la mera expresión de una idea o una opinión y, por el contrario, resultan una acción expresiva finalista que genera un clima de discriminación y violencia”.

Los discursos de odio, establece dicha tesis, “se caracterizan por expresar una concepción mediante la cual se tiene el deliberado ánimo de menospreciar y discriminar a personas o grupos por razón de cualquier condición o circunstancia personal, étnica o social” y “generan sentimientos sociales de hostilidad contra personas o grupos”.

Cuando Dabdoub afirma que las preferencias sexuales no existen, que se trata de desviaciones, y rechaza el matrimonio igualitario hace pública y patente su homofobia y atenta contra el principio de igualdad y el derecho a la no discriminación de las personas, principios que rigen a las sociedades democráticas y son base del estado de derecho como ha señalado la ONU.

La homofobia, según la tesis aislada constitucional con registro 2003626 de la Primera Sala de la SCJN, es definida “como  el rechazo de la homosexualidad, teniendo como componente primordial la repulsa irracional hacia la misma, o la manifestación arbitraria en su contra y, por ende, implica un desdén, rechazo o agresión, a cualquier variación en la apariencia, actitudes, roles o prácticas sexuales, mediante el empleo de los estereotipos de la masculinidad y la feminidad. Dicho tratamiento discriminatorio implica una forma de inferiorización, mediante una asignación de jerarquía a las preferencias sexuales, confiriendo a la heterosexualidad un rango superior”.

De modo que la reacción de las personas y organizaciones LGBTTTI y feministas contra la presencia del “Autobús de la Libertad” en Puebla de ninguna manera coartó la libertad de expresión que, como marca el artículo 19, párrafo 3o, inciso a) del pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, debe restringirse para asegurar el respeto a los derechos de los demás.

Y ya que ha quedado establecido cómo es que las organizaciones que promueven el “Autobús de la Libertad” violan la libertad de expresión y discriminan mediante su discurso de odio, queda expuesta la omisión de las autoridades de Puebla, pues en el Artículo 357 del Código Penal del Estado está tipificado el delito de discriminación con “prisión de uno a tres años y de cien a quinientos días de multa”.

“Hazte Oír” en España

Pero no nos sintamos especiales, las manifestaciones de rechazo hacia el “Autobús de la Libertad” no han sido exclusivas de esta ciudad de ángeles, lo que sí ha sido exclusivo ha sido la inacción de las autoridades para hacer cumplir la ley.

En España el fiscal superior de Madrid, Jesús Caballero Klink, abrió una investigación contra “Hazte Oír” por la leyenda transfóbica que aparecía en el camión: “Los niños tienen pene, las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer, seguirás siéndolo”.

La frase, según El Confidencial, es constitutiva de un delito contemplado en el artículo 510 del Código Penal español, referido a quienes “provoquen a la discriminación, al odio o a la violencia contra grupos o asociaciones por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, su origen nacional, su sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía”.

El Juzgado de Instrucción número 42 de Madrid dispuso la inmovilización del vehículo hasta que no retirara el mensaje publicitario. Mientras que la policía madrileña inmovilizó el camión por violar ordenanzas respecto a la Movilidad y Publicidad Exterior.

En tanto que el Ayuntamiento de Barcelona no sólo paralizó el autobús, sino que impuso multas a la asociación de hasta 3 mil euros (60 mil 900 pesos aproximadamente).

A nivel político todos los grupos parlamentarios de la Asamblea de Madrid condenaron la campaña de “Hazte Oír” y a nivel nacional cuatro partidos políticos pidieron a los gobiernos locales actuar en contra, bajo el argumento de que se “incita al odio y a la vulneración de las leyes y normas de convivencia”.

Tolerancia

El recuerdo que el “Autobús de la Libertad” se llevó de Puebla fueron huevos y pintura. Seguramente las personas a bordo no esperaban tal recibimiento en la cuna nacional yunquista. Sobre todo cuando el fundador de “Hazte Oír”, Ignacio Arsuaga Rato, es sobrino de Rodrigo Rato –ex presidente del Fondo Monetario Internacional, investigado por supuestos delitos de fraude y lavado de dinero, y gracias a los Panama Papers se sabe que ocultó dinero del estado español–, uno de los líderes de El Yunque en España, según El Diario.

El daño que se lleva el vehículo es mínimo, nada que no le hayan hecho a sendos autobuses en otras ciudades (por ejemplo Nueva York), el daño con el que viven las personas de la diversidad sexual a causa de discursos discriminatorios y de odio es del tamaño de la impunidad de más de 50 crímenes de odio cometidos en Puebla en los últimos 20 años.

Les faltó tolerancia, criticaron en redes sociales. ¿De verdad es eso lo mejor que podemos pedirle a una comunidad que sólo ha logrado reconocimiento como integrantes de esta sociedad a base, si bien les va, de cuotas de sangre? ¿Cuánto más vamos a tolerar en esta ciudad, en este estado, en este país? Hay quienes, la verdad, ya nos cansamos.

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