Tomas clandestinas, un riesgo ambiental latente

Tomas clandestinas, un riesgo ambiental latente

Ductos de Pemex en campos de cultivo de San Martín Texmelucan
Foto: Marlene Martínez
Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

Las 164 tomas clandestinas detectadas en Puebla por las autoridades en lo que va del año representan un riesgo latente no sólo para las personas, sino también para las áreas de cultivo.

En agosto del 2016, 20 hectáreas de maíz fueron afectadas por una fuga en el municipio de Esperanza, esos campos tardarán diez años en recuperar de manera natural las condiciones para ser fértiles otra vez.

El daño ecológico al subsuelo y los cultivos causado por el derrame de hidrocarburos en el estado ha sido objeto de estudio de Beatriz Pérez Armendáriz, doctora investigadora de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), quien advierte que se trata de un proceso de recuperación de al menos 10 años.  

El hidrocarburo, explica la experta en entrevista para LADO B, tiene un comportamiento hidrofóbico; es decir, repele el agua. Su efecto es parecido al del plástico, de modo que al derramarse sobre el suelo evita que el agua entre, por lo que el suelo se seca debido a la falta de hidratación.

Cuando el combustible se derrama en el suelo hay un impacto directo al crecimiento y la reproducción de los microorganismos que lo habitan, pues están encargados de degradar los compuestos orgánicos y tienen funciones de nutrientes.

En un suelo agrícola estos microorganismos son todavía más importantes porque son prácticamente los que le dan vida, y son los que más daño reciben. Además los microorganismos que sobreviven no son siempre los que pueden mejorar las condiciones del cultivo, sino los que más resisten los derrames y que a veces no tienen relación con el crecimiento de las plantas.

Ductos de Pemex en campos de cultivo de San Martín Texmelucan
Foto: Marlene Martínez
Emergencia ambiental en ciernes

Durante su investigación Pérez Armendáriz confirmó que los ejidatarios reportaban la imposibilidad de usar el suelo para cultivo después de un derrame, pero además que no se atiende la contaminación.

Para los ejidatarios de Acatzingo, uno de los municipios que conforman el llamado “triángulo rojo” y donde tan sólo en lo que va del año se han decomisado 30 mil 820 litros de combustible (de acuerdo con información de los boletines de Secretaría de Seguridad Pública), con el aumento de derrames crece el riesgo de perder sus cultivos.

En ese municipio, según documentó Pérez Armendáriz del Centro Interdisciplinario de Posgrados de la UPAEP, junto con Judith Cavazos-Arroyo y Amparo Mauricio-Gutiérrez en un artículo publicado en 2014, el riesgo se debe a la cercanía de los ductos, cada 100 o 200 metros.

Pero pese a la situación actual de violencia por al aumento en el robo de combustible, el asunto no se ha atendido desde el punto de vista ecológico.

Incluso los investigadores de la UPAEP no han podido dar seguimiento al tema, ya que no ha habido iniciativas para financiar proyectos científicos que permitan conocer el nivel de contaminación del suelo.

Desde 2010 Puebla está entre los diez estados del país con mayores afectaciones por emergencias ambientales, una de las causas que destaca es el robo de hidrocarburos por la ordeña de ductos y las fugas en los mismos, de acuerdo con el Programa Nacional de Remediación de Sitios Contaminados, de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

Y si bien existen propuestas para la biorremediación con plantas y cultivos, no hay programas gubernamentales concretos para la recuperación de suelos.

Desde 2010 la doctora Beatriz Pérez proponía el uso de ciertos hongos para la atención directa de la contaminación por hidrocarburos, por ejemplo el arbusto del toloache, que además de ser endémico de la región tiene capacidades para remediar el suelo y podría sembrarse para recuperar los nutrientes y después dar paso nuevamente a los cultivos agrícolas.

Otro de los municipios donde se han hecho estudios específicos sobre afectaciones al suelo agrícola por derrame generado por tomas clandestinas es Tepeaca.

La ingeniera ambiental Dolores Arellano, egresada de la UPAEP, utilizó suelo de dicho municipio para aplicar técnicas de remediación ambiental con cultivos de pepino, tomate y calabaza, siendo el tomate el más apto para desarrollarse y combatir la contaminación.

Pero dichas investigaciones científicas no han derivado en proyectos ni programas de gobierno para  llevar a cabo acciones que ataquen el daño ecológico provocado por el derrame de hidrocarburos.

Tampoco se conocen estudios recientes sobre la capacidad del suelo y las condiciones actuales de la agricultura en la región conocida como “Triángulo rojo”, que comprende los municipios con mayor incidencia de robo de combustible (Tepeaca, Acatzingo, Palmar de Bravo y Quecholac).

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