#Ambulante: “Gente de mar y viento” defiende el territorio ante proyectos eólicos

#Ambulante: “Gente de mar y viento” defiende el territorio ante proyectos eólicos

Aranzazú Ayala

@aranhera

La Venta y Álvaro Obregón son pequeñas comunidades del Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca. En la primera está el parque eólico más grande del país y una empresa no quita los ojos de la segunda para poner un proyecto eólico.

El documental “Gente de mar y viento” cuenta en dos partes la situación en las dos comunidades: una, cuya vida diaria está anclada al fuerte viento que hace girar las gigantescas hélices que generan energía eléctrica; la otra, donde sus pobladores viven del mar, de la pesca, y donde cientos de peces murieron un día que entraron las máquinas de la empresa que quiere engullir al pueblo.

Aunque la historia habla de la realidad de dos pueblos oaxaqueños, “Gente de mar y viento” abre la puerta a un reflejo de lo que pasa en Puebla con la defensa del territorio. Aunque habla de otras luchas, es una muestra de la organización y problemáticas que existen en varias partes del país.

Después de la proyección del filme dentro del programa “Ciclo de cine y resistencia” en el festival Ambulante, hubo una mesa de discusión en la que participaron Dolores Rojas, de la fundación Böll; la Doctora Mina Navarro, de la BUAP; el investigador de la Universidad Iberoamericana Carlos Baca y el sonidista y editor del documental, Ángel Pérez, oaxaqueño originario de una comunidad zapoteca. ¿Por qué precisamente este diálogo para hablar de la defensa del territorio?

Dolores Rojas, de la fundación Boll, dijo que era pertinente la proyección de la cinta y la discusión posterior en la ciudad de Puebla por el contexto local de defensa del territorio y los cientos de megaproyectos planteados en buena parte del estado.

También mencionó que Puebla es un estado muy atractivo por sus recursos naturales para todas las industrias extractivas, por lo que era interesante llevar la discusión a la capital de la entidad, que a veces parece alejada de estas problemáticas que están pasando apenas a unas horas de distancia.

Mina Navarro, del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP, coincidió en lo significativo de que el documental estuviera en Puebla, y agregó que gracias a éste los espectadores se podían acercar a la realidad que se vive en estas dos comunidades oaxaqueñas y sus experiencias en la defensa del territorio.

“A través de ellas (las comunidades) y su vida cotidiana se genera una especie de sensibilidad importante para acercarnos a ciertos dolores y agravios que no son del todo ajenos a nuestros propios espacios de vida”, dijo.

Para la investigadora, el documental es también una oportunidad para pensar cómo podemos conectar las distintas realidades a partir de una misma lógica, tomando en cuenta que buena parte del territorio mexicano es un blanco fundamental para inversiones extranjeras.

Una de las preguntas necesarias cuando se plantean estos proyectos es a quiénes benefician, y a costa de quién. Y eso retrata precisamente el documental en la historia de La Venta: los habitantes fueron engañados con promesas de ingresos y oportunidades, pero lo único que ha pasado es que cada vez más gente se va de la comunidad.

Navarro dijo que este modus operandi que se ve en “Gente de mar y viento” es prácticamente el mismo en todo el país: un proceso rodeado de opacidad, donde al llegar los megaproyectos desplazan y desmantelan las actividades locales de sustento. Después, el repertorio se va radicalizando: cooptan a la gente, dividen las comunidades. Y otra estrategia, la más agresiva, tiene que ver con la criminalización de los defensores, la represión a la organización y la protesta e incluso el asesinato.

Finalmente, dijo Navarro, el documental es importante en tanto que reivindica el lenguaje audiovisual político, que toma una postura ante lo que pasa y, en este caso, ante la defensa del territorio.

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