Alien Covenant, el regreso de Ridley Scott

Alien Covenant, el regreso de Ridley Scott

Héctor Jesús Cristino Lucas

Es bien sabido que el nombre de Ridley Scott -al lado quizás de George Lucas o Steven Spielberg- figura como uno de los más importantes en la historia del Sci-fi y del séptimo arte. Pocos pueden decir que revolucionaron la ciencia ficción no una, sino dos veces. La primera de ellas ocurrió en 1979 con Alien, cineta que volvió a éste director un referente inmediato para el género. Una película minimalista que le dio un nuevo giro a los filmes de ciencia ficción y horror, convirtiendo la historia de los tripulantes de la nave Nostromo atrapados en el espacio con una horrible criatura en una auténtica pesadilla: “En el espacio nadie puede escuchar tus gritos”.

Con el éxito de esta película, Scott junto a su equipo -entre los que podemos nombrar al guionista del film Dan O’Bannon, y a HR Giger, el reconocidísimo artista gráfico que diseñó al famoso Xenomorfo- alcanzaron el estrellato. Para 1982 el cineasta inglés volvió con una nueva película de ciencia ficción al lado de Harrison Ford –quién ya había alcanzado la fama con Star Wars en 1977–: Blade Runner. Con ese trabajo, adaptado de la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Phillip K. Dick, Scott introdujo al género el cuestionamiento de existencialismo azotador, dotando a sus replicantes – más humanos que los humanos- de inteligencia artificial.

Es curioso, en pleno 2017 el famoso director está siendo revalorizado. Dennis Villeneuve, con grandes películas en su haber como Incendies o la favorita de muchos Arrival, fue escogido para la dirección definitiva de la segunda entrega de Blade Runner. Con un elenco que encabeza un veterano Harrison Ford -que también tuvo que regresar como Han Solo en The Force Awakens– acompañado de Jared Leto y Ryan Gosling. Y aunque resulta bastante complicado recrear el estilo y la profundidad de la primera, también hay que reconocer que el film está ahora no en buenas sino en excelentes manos.

Con estas dos películas Ridley Scott alcanzó la fama mundial y lo colocó como una promesa cinematográfica. Lo cierto es que tuvo muchos éxitos postreros –Thelma and Louise, Gladiator o American Gánster– pero también muchos rotundos fracasos –G. I. Jane, Conquest of Paradise o A Good Year– tanto así que muchos críticos especularon que esa fue la razón principal por la que Scott decidió volver al espacio. Y fue por ello que en el 2012 nos trajo Prometheus, el proyecto que daría inicio a una serie de precuelas contando el origen del famoso Xenomorfo… pero lamentablemente, no fue del agrado de todos.

Si me lo preguntan, ésta tan criticada y marginal película no figura para mí como uno de los mayores fiascos de Scott. De hecho la considero como una película bastante incomprendida. La queja de la mayoría radicaba en que el film prometió resolver las constantes dudas del origen del Xenoformo, sin embargo, la película no sólo no respondió, sino que acrecentó todas estas dudas, y lo que incomodó aún más es que se intuía que era una precuela de Alien porque éste apenas se deja ver. Sin embargo, Prometehus sólo era la punta de un inmenso iceberg, era obvio que no iban a contestar todo en la primer película. Algo que muy pocos comprendieron.

El proyecto no fue un fracaso taquillero, todo lo contrario, fue la crítica lo que le pegó. Por ende, la saga de precuelas que inició Prometheus estuvo a punto de ser cancelada por esta precisa razón. Sin embargo, para los pocos que aún esperábamos más de la saga Alien, afortunadamente, no fue así. Y ahora, en plena revalorización de Ridley Scott, se estrena Alien Covenant. En palabras del director: “todo lo que habían esperado, al fin resuelto, en una película”. El film resulta ser una secuela directa de Prometheus que al fin llenaría las inmensas lagunas argumentales que dejó Scott en el 2012.

La pregunta definitiva es: ¿Qué podríamos decir de esta nueva entrega? ¿Aún más recomendable que el film anterior? ¿Tendremos todo lo que el director  prometió en su momento?

Al parecer, Scott ha hecho demasiado caso de todas las críticas negativas desde entonces y lo que la mayoría exigía; lo que todos pretendían encontrar en Prometheus en el 2012 lo encontrarán con creces en Alien Covenant. Las lagunas argumentales que se habían quedado desde entonces por fin se han cerrado -al menos la gran mayoría- y el fascinante Xenomorfo del que todo amante del horror se había enamorado, por fin logró el protagonismo que se había omitido en la entrega anterior. Ante todo esto pareciera entonces que estamos frente a una película no sólo espectacular sino también digna de la saga Alien.

Y no lo estoy negando. Al parecer, Alien Covenant ha hecho un importante acercamiento a la franquicia original, sobre todo a la primera entrega de 1979. Es un film correcto, el suspenso es manejado con maestría y nos hace recordar el fascinante esfuerzo de un joven Ridley Scott dentro de la industria. Posee escenas gore tan gráficas como la original, y te lo aseguro, muchas de ellas son alucinantes. Sin embargo y pese a todo, me es imposible levantarme del asiento y aplaudir. Lo digo por el manejo argumental que es la base de todo el film. Alien Covenant me parece más bien una respuesta apresurada. Algo creado para callar bocas sin tanta planificación.

Alien Covenant pareciera más bien una enorme vuelta de tuerca de dos horas. Y aunque esta herramienta argumental en la mayoría de los casos es algo bastante positivo, en esta ocasión, al menos, no lo es tanto. Son dos horas -muy poco tiempo- llenando huecos de la saga y presentándonos nuevos personajes que apenas son desarrollados a lo largo de la película. Muchas de las respuestas presentadas aquí parecen sacadas de la manga con una historia bastante regular y mil veces vista: otra nave tripulada que recibe un llamado desconocido y deciden descubrir el misterio. Lejos de la innovación, sin embargo, Covenant apenas sale librada.

El buen manejo de suspenso a lo Ridley Scott, la violencia gráfica explícita y por supuesto, el Xenomorfo acaparando las pantallas te hacen encoger los hombres y decirte que pudo ser peor.

Sé que esto puede parecerles una locura ancestral, pero Prometheus en calidad argumentativa y en desarrollo de personajes sin duda me gusta más que la propia Convenant, sobre todo por la temática existencialista. Scott, al parecer, tuvo la presión de miles de sus fans para responder cientos de preguntas y hasta pareciera que mucho de lo presentado hasta ahora no figuraba en sus planes originales. Al término de Prometheus todo parecía apuntar a una dirección, pero una vez visionado Covenant, esto cambia radicalmente. Quizás fue a propósito, pero no quita el hecho de que esta vuelta de tuerca de dos horas es un tanto deficiente, como salido de una improvisación repentina.

Sin embargo, lo interesante de esta saga de precuelas es que parecen no funcionar por sí solas, sino que necesitan verse casi simultáneamente. Es decir, una vez que miras Alien Covenant, Prometheus no sólo comienza a tener mucho sentido, sino también mucho peso en la franquicia. Así pues, Ridley Scott ha declarado que aún faltan otras dos películas más para conectarlas con el film Alien de 1979. Por lo que tantas dudas, misterios y enigmas están a punto de resolverse y quizás, sólo quizás, la famosa precuela que inició en el 2012 sea revalorizada en algún futuro cercano. Esta nueva saga, al parecer, apunta a ser algo bastante memorable.

Estamos en la época de la revalorización del cineasta. Que definitivamente no inició con el Prometheus de 2012, pero sí con el The Martian de 2015 -tanto así que recibió una nominación de la Academia a Mejor Película- seguido con Blade Runner 2049 de Villeneuve y ahora con esta regular pero bastante aceptable Alien Covenant.

Damas y caballeros, el regreso de Ridley Scott.

Sinopsis:

Rumbo a un remoto planeta al otro lado de la galaxia, la tripulación de la nave colonial ‘Covenant’ descubre lo que creen que es un paraíso inexplorado, y que resulta ser un mundo oscuro y hostil.

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

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