¿Será confiable la información sobre salud que encuentro en internet?

¿Será confiable la información sobre salud que encuentro en internet?

Mtra. Erika Cruz Torres

El uso de las nuevas tecnologías de la información, es relativamente nuevo, sobretodo el uso de las llamadas redes sociales; pero su temporalidad no ha impedido mostrar las nuevas exigencias y necesidades derivadas del uso de las mismas.

El uso masivo de estos medios, representa una ventaja en el flujo y cantidad de información a la que se tiene acceso, y esta misma virtud es el riesgo al que nos enfrentamos en esta era 2.0:

¿Cómo regular la calidad de la información? ¿Cómo saber que la información que leemos o que compartimos es fiable? Si bien esta es una pregunta que no se pude regular al 100% aún en la práctica tradicional, sí genera un reto importante en los profesionales de la salud y en su tarea de conservar la veracidad y confiabilidad de la información que se comparte.

Entonces, ¿cómo evitar el fraude al compartir información relacionada con la salud?

Primero habremos de entender un poco el origen de esta preocupación. El año 2000 marcó una diferencia en la tecnología y la capacidad de acceder a la información, unos años más adelante Eysenbach (2011) acuña el término infodemiology para hacer referencia a “la ciencia de la distribución y los factores determinantes de la información en un medio electrónico, específicamente en Internet, con el objetivo final de informar sobre salud pública y políticas públicas”

Esta nueva teoría, permite detectar y cuantificar diferencias en la información respecto a temas de salud disponibles en la red. Con la cantidad de infodemiology al alcance de todas las personas, el reto para las instituciones radica en establecer una normativa clara que regule el tipo de información que se puede considerar relacionada con la salud y cómo se debe compartir (sin invadir la intimidad de pacientes).

Existe un organismo que se ha dedicado a esto, son los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) en Estados Unidos. En 2010 publicó un kit de herramientas en redes sociales del comunicador en salud (The Health Communicator’s Social Media Toolkit, Centers for Disease Control and Prevention, 2015), dirigido a los profesionales del ámbito de la salud.

Las aplicaciones móviles y los videojuegos se han mostrado como elementos eficaces para mejorar los conocimientos sobre nutrición, mejora de hábitos, lograr adherencia al ejercicio y buena alimentación entre otros aspectos relacionados con el estilo de vida

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades es de los pocos organismos que existen preocupados por este tema, aun cuando, según datos de la Revista española de comunicación en salud (2016) el 30% de las visitas a las redes son para búsquedas relacionadas con la salud. De las 100 páginas en español más visitadas en internet, las más populares son redes sociales: Facebook, enciclopedias (Wikipedia), páginas relacionadas con deportes, viajes, compras, subastas, moda o búsqueda de pareja, pero ninguna de las top 100 es sobre salud, aun cuando el conteo asciende a 17 000 búsquedas en google con temas relacionados con salud, es decir, las personas encuentran información de salud en todo tipo de páginas, pero en las especializadas en el tema.

También es cierto, que las aplicaciones móviles y los videojuegos se han mostrado como elementos eficaces para mejorar los conocimientos sobre nutrición, mejora de hábitos, lograr adherencia al ejercicio y buena alimentación entre otros aspectos relacionados con el estilo de vida; por lo tanto, estas opciones podrían ser terapéuticas pero requieren también su propia investigación para saber el impacto real de estos elementos.

Probablemente no es tan conocida, pero, en 1995, se fundó la organización no gubernamental y no lucrativa, acreditada por el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas: Health on the Net (HON), la cual promueve y guía la publicación en Internet de información útil y confiable sobre la salud, así como su uso eficiente y apropiado.

El énfasis de esta organización es proporcionar a los ciudadanos una información que respecte unos estándares éticos, pues con el volumen de información médica disponible en internet, el Código de Conducta HONcode ofrece un estándar consensuado para proteger a los ciudadanos de información errónea sobre la salud.

Este código incluye los siguientes principios que deberían reflejarse en sitios web confiables:

  • Autoría, es decir que cualquier consejo médico o de salud en el sitio web, sólo será proporcionado por médicos o profesionales de la salud especializados y cualificados.
  • Complementariedad, que la información no reemplace la relación existente entre un paciente o visitante y su médico actual.
  • Confidencialidad, que se respeten los datos relativos a pacientes y visitantes. Los propietarios de este sitio Web se comprometen a respetar los requisitos legales de privacidad de la información médica o de salud que se aplican en los países donde estén localizados tanto el sitio principal como sus réplicas.
  • Atribución, referencias y actualización: la información del sitio debe ser apoyada con referencias claras a las fuentes de los datos y, si es posible, se establecerán hipervínculos hacia estos datos. También debe mostrarse la fecha en la que una página clínica fue modificada por última vez.
  • Garantía, se refiere que cualquier requerimiento relativo a beneficios o rendimiento de un tratamiento específico, producto comercial o servicio será respaldado con evidencias adecuadas y objetivas, siguiendo los lineamientos de atribución, referencias y actualización.
  • Transparencia de los autores. Que la información se brinde de forma clara y proporcionar direcciones de contacto para poder buscar información adicional. El web master también indicará su correo electrónico en todo el sitio web.
  • Transparencia del patrocinador. Si el sitio es financiado con publicidad, se debe indicar claramente y mostrar una breve descripción de la política publicitaria adoptada por los propietarios, por último, “los anuncios y otro material promocional serán presentados a los visitantes en una manera y contexto que faciliten la diferenciación entre éstos y el material original creado por la institución que gestiona el sitio.”

Si bien la normativa puede regular la información que se comparte sobre salud, el ejercicio ético radica en la práctica de quien difunde y de quien consume esta información. La recomendación es buscar varias fuentes, acercarse a quienes están investigando y no creer todas las grandes investigaciones, desarrollemos un ojo crítico y complementemos la consulta del especialista con un estilo de vida saludable.

La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com

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