Reproducen siete especies de orquídeas en el Jardín Botánico

Reproducen siete especies de orquídeas en el Jardín Botánico

Las plantas están en peligro de extinción por su demanda comercial de ornato, por lo que científicos iniciaron un proyecto para cuidarlas y reproducirlas

Foto: Marlene Martínez
Aranzazú Ayala

@aranhera

La Maestra Paulina entra a la sala con una caja azul en las manos. No tiene tapa; está llena de botellas de vidrio de distintos tamaños, ninguna más grande que la palma de su mano. Todos los frascos tienen dentro una especie de gelatina azul claro o negra, y en medio, un diminuto tallo con hojas igual de pequeñas: orquídeas.

La maestra en Ciencias, Paulina Morales explica que las orquídeas tienen la capacidad de reproducirse a partir de una parte de la planta, lo que se llama comúnmente “piecito”. Esta característica se llama totipotencia: la planta es genéticamente igual a la madre, por lo que las orquídeas pueden reproducirse in vitro, es decir, en un ambiente cerrado, que en el Jardín Botánico de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) son los frascos.

Un grupo de tres científicos, entre ellos la Maestra Paulina, se encarga de hacer los medios de cultivo para hacer que las plantas crezcan en los frascos. El proyecto “Propagación de cultivo de tejido in vitro de orquídeas” existe desde hace cinco años en el Jardín Botánico, y ha logrado recuperar y cuidar ejemplares de la codiciada flor.

Paulina dice que ahí mismo hacen los medios de cultivo, como una receta de cocina: ponen lo que la planta necesita, la cantidad exacta de nutrientes, y después algo como si fuera grenetina que es lo que hace que el medio de cultivo se torne gelatinoso.

Desde que inicia ese proceso, ya sea que la planta empiece a crecer de un trozo de otra, o desde la semilla, pasa cerca de año y medio hasta que la orquídea mide entre 5 y 7 centímetros. Cuando tiene ese tamaño y está lo suficientemente fuerte es momento de que crezca ex vitro.

Las plántulas salen de la incubadora cuando la raíz está un poco más fuerte y pasan al invernadero. En sus macetas hay sustratos de corteza de pino, emulando las superficies donde les gusta crecer.

Paulina explica que las orquídeas, por su demanda comercial de ornato, están en peligro de extinción, y por eso el proyecto busca cuidarlas y reproducirlas. En una fase posterior lo que los científicos de la BUAP quieren es venderlas para fomentar que la gente adquiera plantas de invernadero y no silvestres.

Foto: Marlene Martínez

“Las personas no ven todo lo que pasa al comprar una planta que sacan de su ambiente natural”, dice la Maestra en Ciencias. Al ser cortadas, el ciclo biológico de las orquídeas es dañado y las plantas silvestres no pueden reproducirse por completo.

En el Jardín Botánico se están reproduciendo siete especies de orquídeas que han llegado gracias a colectas en campo, de donde traen sólo las cápsulas de las plantas, o donaciones de semillas.

Entre los frascos donde habitan las orquídeas en potencia –aún están a por lo menos un par de años de convertirse en las codiciadas flores– hay uno que tiene una tela brillante, un moño y una tapa de corcho. Paulina explica que esa es otra de las ideas que tienen: que se puedan vender en su fase de crecimiento in vitro, con un medio de cultivo.

Quien adquiera la planta en esa etapa no tendrá que hacerle nada durante aproximadamente seis meses: ni regar, ni mover, sólo tenerla en un espacio donde la luz no le dé directamente. Cuando crezca un poco más se pasa a una maceta y entonces el cuidado es “normal”: un poco complejo pero no imposible.

Paulina dice que el cultivo de orquídeas requiere mucha paciencia. La planta tarda mucho en crecer y hay que esperar aún más hasta que aparezca la flor.

Para las personas que quieren cultivar orquídeas en su casa, el Jardín Botánico tiene un proyecto de enseñanza abierto al público en general. Los talleres de Cuidado y Cultivo de Orquídeas 1 y 2 se han impartido durante cuatro años, ahí mismo donde están el invernadero y los frascos con plántulas y semillas.

El taller está dividido en dos módulos; uno más técnico, para aprender a hacer un medio de cultivo casero, y otro dedicado a los cuidados que necesita una orquídea en casa para seguir creciendo.

Ambas iniciativas han caminado de la mano y tanto el proyecto in vitro como los talleres tienen planes de continuar, para que las orquídeas también puedan seguir existiendo.

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