¿Quién salva a los periodistas en Semana Santa?

¿Quién salva a los periodistas en Semana Santa?

Susana Sánchez Sánchez

@multiplesvoces

Para informar a las audiencias, el periodismo además de datos y hechos requiere de cierto tipo de narraciones, para ello recurre a los géneros periodísticos, los cuales están divididos en dos vertientes: informativos (nota periodística, crónica, reportaje, semblanza) y de opinión (columna, artículo, opinión, editorial, crítica, análisis).

Los periodistas son quienes utilizan los géneros informativos, optan por uno de acuerdo a la temática abordada. Por ejemplo, si el reportero  tiene datos acerca de lavado de dinero a través de alguna dependencia pública y además cuenta con entrevistas, lo mejor sería que hiciera un reportaje debidamente documentado; en cambio, si nos va a contar acerca de la inauguración de una planta automotriz, basta que nos los informe con una nota mínima, donde responda: ¿quién?, ¿cuándo?, ¿dónde? y ¿por qué?

La nota periodística es el género más sencillo. La nota informativa es necesaria, pero no es la única. Desafortunadamente con la inmediatez de la información, los avisos informativos (más que las notas) le han quedado como anillo al dedo a la industria mediática, la cual parece que informa pero en realidad desinforma con una saturación de datos. Afortunadamente existen los otros géneros: crónica, reportaje y semblanza, los cuales demandan al periodista tiempo, paciencia, investigación y destreza para contarnos una historia y no quedarse en los avisos informativos que más bien son un cúmulo de declaraciones, seguidas por los clásicos y “objetivos” verbos: dijo, comentó, aseveró, narró, indicó, subrayó, enfatizó, contrastó u opinó.

Hay géneros periodísticos para todo tipo de tema, por ejemplo, cuando son vacaciones, ¿quién salva a los periodistas? La nota de color, ¡bendita nota de color!, es una pequeña variación de la crónica, salvo que la prioridad no es en sí la información sino la descripción de quienes participan en cierto acto, generalmente festivo.

Hay géneros periodísticos para todo tipo de tema, por ejemplo, cuando son vacaciones, ¿quién salva a los periodistas? La nota de color, ¡bendita nota de color!

Por ejemplo, en Semana Santa, importa poco si el periodista ha leído la Biblia o si sabe cuáles son los libros evangélicos, cuáles son las cartas paulinas o cuáles son los libros históricos o proféticos. Le basta saber que en algunas delegaciones o colonias de su ciudad hacen una representación teatral de la muerte y resurrección de Cristo. Así, cada Semana Santa, la prensa es elemental para que la audiencia esté entretenida con el máximo espectáculo teatral judeo-cristiano. Sin (los intentos de) las notas de color, no sabríamos de la existencia de la representación de Cristo, en Iztapalapa, en la Ciudad de México o acá más cerca, en Puebla, en la colonia Romero Vargas. Tampoco podríamos enterarnos de cuántas personas o cuántos caballos participaron para la representación teatral, o cuántos policías municipales estuvieron al resguardo de la multitud que asistió (¡datos de suma importancia informativa!).

Claro, no piense que la nota de color es así como nos la presenta generalmente la televisión abierta en México (cuyo estilo replican otros medios), con un formato más parecido a la información de la farándula. Dicen por ahí que la práctica hace al maestro; sin embargo, la prensa suele ver en las notas de color o en la crónica en general un último recurso de salvación cada que hay vacaciones o se atraviesa una celebración.

No obstante al mal uso que algunos reporteros han hecho de la crónica (y sus variantes), los periodistas en América Latina (generalmente con un vasto bagaje cultural y literario) han recurrido a este género periodístico para narrar la pobreza, las disputas por la tierra, el narcotráfico, la corrupción, etc., si usted es escéptico, puede hallar algunos ejemplos de la buena prosa informativa aquí: cronicasperiodisticas.wordpress.com

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