México, único país de Latinoamérica donde el desarrollo no disminuye la pobreza

México, único país de Latinoamérica donde el desarrollo no disminuye la pobreza

Al comparar las líneas de pobreza de Venezuela, Brasil, Colombia, El Salvador, Guatemala y México, resultó que este es el país con mayor distancia entre su línea de pobreza oficial y el salario mínimo

Foto: Joel Merino | Archivo Lado B
Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

México es el único país de Latinoamérica donde pese al incremento del desarrollo y la manufactura, la pobreza no disminuye. En el foro internacional “¿Por qué persisten la pobreza y la desigualdad en México”, realizado 28 y 29 de marzo en la Ibero Puebla, Julio Boltvinik, académico del Colegio de México, dijo que desde la década de los 80, con el inicio de la política neoliberal, el número de personas en condición de pobreza en el país ha incrementado. Para 2014 había 100 millones de mexicanos viviendo en condiciones de pobreza.

Durante la mesa de discusión “¿Por qué no baja la pobreza y la desigualdad en México?” el primer día del encuentro, Boltvinik dijo que el modelo económico del país no está funcionando, porque el gobierno no está generando crecimiento económico incluyente ni eficaz.

“Este modelo que cuestionamos significa que las autoridades encargadas de la política pública no están tomando decisiones a favor”, comentó el experto.

Estas fallas en la economía del país fueron confirmadas por el Observatorio de Pobreza de la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en Latinoamérica (Ausjal), que presentó el mismo día un informe comparado de seis países de la región, vinculando pobreza con mercados laborales.

En comparación con otros países de América Latina, en México el salario mínimo es cinco veces menor a lo idóneo para tener una vida digna

El doctor Miguel Reyes Hernández, investigador de la Ibero Puebla, presentó el informe, que nació al pensar la relación entre la persistencia de la desigualdad y la profundización de la pobreza en Latinoamérica.

Al comparar las líneas de pobreza de Venezuela, Brasil, Colombia, El Salvador, Guatemala y México, resultó que México es el país con mayor distancia entre su línea de pobreza oficial y el salario mínimo –también es el que tiene el ingreso mínimo más bajo–. “Tendríamos que buscar que ese ejercicio de derechos sea pleno y todos los trabajadores que estén en mercados laborales deben tener una remuneración de al menos al mismo nivel que la línea de pobreza”, dijo el doctor Reyes. En México, el salario mínimo es cinco veces menor a lo idóneo para tener una vida digna.

Reyes Hernández dijo que uno de los problemas es la consideración del salario mínimo, pues este no debe incluir sólo el cálculo para conseguir alimento, sino otras necesidades básicas. “En México no puede ser que esta remuneración digna sea de 80 pesos al día, y además no es para un individuo, es para una familia”, dijo.

El investigador comentó que uno de los errores es que a nivel nacional se toma en cuenta el salario mínimo para una persona, pero se debe pensar en función de lo que necesita una familia; y siendo así, la línea de pobreza es de 353 pesos diarios, la cantidad mínima que debe tener un núcleo familiar. El Informe regional reveló que en 2014, 79% de los mexicanos no podía adquirir una canasta básica adecuada.

A nivel regional el caso más exitoso ha sido el de Brasil, que estableció salarios mínimos vinculados al crecimiento económico y a la inflación. Para México, si bien hay una mejora relativa, el Informe concluye que es mínima pues los ingresos crecen sólo de acuerdo con la inflación esperada, que está sujeta a especulaciones.

Para el informe los investigadores hicieron un ajuste en la distribución de los ingresos, por el subreporte que tienen los datos recabados por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi). Tanto los más ricos como las personas en los deciles más bajos dicen que ganan menos. Estos en promedio ganaban más del doble de lo que reportaban. Con todo y estos ajustes, para 2014 la pobreza por ingresos en México alcanzó al 64% de toda la población.

Una de las conclusiones del Informe del Observatorio fue la necesidad de repensar la política salarial, pues de acuerdo al doctor Reyes hay una desigualdad brutal entre capital y trabajo.

La errónea medición de la pobreza

Para el trabajo del informe del Observatorio Ausjal la metodología consistió en juntar ingresos con necesidades insatisfechas y a partir de ahí generar un índice de bienestar socioeconómico que evalúa condiciones de vida y distribución socioeconómica.

De acuerdo con el doctor Reyes, el ingreso mínimo debería servir para no caer en pobreza monetaria, y tomando en cuenta canastas alimentarias más completas. El Observatorio creó una canasta nueva, partiendo del consumo observado en los hogares que en la parte alimentaria incluía también consumo la conservación y preparación de alimentos, convirtiéndose en el primer estudio regional que así lo considera.

Los estudios en general solo consideran los alimentos como si estos se consumieran crudos. Hay quien dice que si eres pobre no tendrías por qué tener refrigerador. Y no. La gente para que no caiga en pobreza, debe tener un nivel adecuado, mínimo en condiciones promedio de la sociedad

“Los estudios en general solo consideran los alimentos como si estos se consumieran crudos. Hay quien dice que si eres pobre no tendrías por qué tener refrigerador. Y no. La gente para que no caiga en pobreza, debe tener un nivel adecuado, mínimo en condiciones promedio de la sociedad, y además del ingreso considerar otro tipo de necesidades. Llamamos a estas ‘necesidades’ que no tienen que ver necesariamente con el ingreso pero sí con nivel de vida y bienestar de la población”, dijo Reyes.

Para el índice se consideraron también carencias de educación, condiciones de vivienda (incluyendo materiales, condiciones sanitarias y servicios), y patrimonio del hogar. Con esto se evaluó el bienestar y se establecieron umbrales mínimos: si no los alcanzas, estás en situación de carencia y, por lo tanto, de pobreza.

Con esta errática medición de la pobreza a nivel regional coincidió Julio Boltvinik: decir que la canasta básica no alimentaria debe ser sólo un monto equivalente a lo alimentario y que la línea de pobreza es el doble del costo de una canasta básica, es un método que minimiza al ser humano y lo reduce a un ser que sólo necesita comer, explicó. Como si “lo otro” fuera poco, cuando en realidad se trata de la vivienda, la salud y la educación.