CADEM: tres décadas de mujeres defendiendo el territorio

CADEM: tres décadas de mujeres defendiendo el territorio

El Centro de Asesoría y Desarrollo para Mujeres ayudan a las mujeres de Cuetzalan a defender su territorio de megaproyectos extractivos, pero también a cuidar sus traspatios, y a obtener con ello empoderamiento y autosuficiencia económico-alimentaria

Foto: Marlene Martínez
Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

Para las mujeres del Centro de Asesoría y Desarrollo para Mujeres (CADEM), del municipio de Cuetzalan, la defensa del territorio no es sólo evitar que megaproyectos extractivos destruyan el medio ambiente: la defensa empieza en los hogares de las mujeres, en el cuidado de sus traspatios, en la búsqueda de autosuficiencia económica y alimentaria.

A lo largo de 30 años CADEM ha definido varias líneas de trabajo para ejercer tal defensa y empoderar a la mujer. Una de ellas es el desarrollo humano sustentable o “buen vivir”, que plantea la transformación de la sociedad mediante el cambio hacia relaciones de género más equitativas.

Ofelia Pastrana, una de las fundadoras, contó a LADO B cómo ha evolucionado el trabajo y el empoderamiento de las mujeres en Cuetzalan, en la Sierra Nororiental de Puebla.

Lado B (LB): ¿Cómo empezó el trabajo de CADEM?

Ofelia Pastrana (OP): Iniciamos con mujeres artesanas para comercio justo; empezamos apoyándolas en la capacitación y comercialización de sus productos. Al empezar a trabajar con ellas salió el tema de que muchas habían sido maltratadas en sus hogares, a muchas no les permitían salir a la venta, ni a los talleres de capacitación. Entonces entramos al tema de derechos de las mujeres. En el trabajo diario con ellas salieron las problemáticas de las tres áreas que trabajamos actualmente. De ahí capitalizamos esta experiencia y empezamos a apoyar otros procesos organizativos. Así fue como nació CADEM.

LB: ¿Cómo entraron al tema del medio ambiente?

OP: Empezamos en 2009, cuando hubo un desastre, un huracán, y se derrumbaron carreteras y caminos; en algunas comunidades se quejaban de que los apoyos llegaban solamente a los hombres. Hicimos un diagnóstico junto con la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), para ver cómo afectan a las mujeres los desastres ambientales. Se sacó una propuesta para ver qué se les da y qué necesitan las mujeres cuando ocurre un desastre. Nos dimos cuenta, por ejemplo, que sólo se les daba apoyo a los varones para darles herramienta para trabajar. Derivado de eso, en 2011 sale una agenda de mujeres indígenas donde ellas explican todas las problemáticas que tienen tanto a nivel personal como familiar, y la agenda tiene identificadas problemáticas, proyectos que ellas propusieron para resolver y también propuestas de políticas públicas.

Foto: José Castañares

Actualmente uno de los objetivos de CADEM, descrito en el tríptico que reparten para promocionar su trabajo, es el promover la organización de mujeres indígenas para su empoderamiento, y el impulso de políticas públicas ambientales con equidad.

La maestra María de Lourdes Pérez Oseguera, ex integrante del Observatorio de Violencia Social y Género de la Ibero (OVSG), dijo a LADO B que la defensa del territorio no es sólo el lugar donde se vive, sino que comienza por los propios cuerpos y se extiende también a la tierra donde se trabaja y se cultiva. “La defensa del territorio empieza desde sí misma, la defensa de su cuerpo, la cuestión reproductiva, pero también de la tierra porque hay muchos proyectos de despojo”.

Pérez Oseguera describe el trabajo de CADEM como “interesante y transformador”, un trabajo que ha acompañado a las mujeres de Cuetzalan para empoderarse y ser más independientes:

OP: En 2011 decidimos hacer un diagnóstico más amplio en todo el municipio con alrededor de 500 mujeres en diversos foros: salud, educación, ingresos, trabajo y toma de decisiones. Más o menos paralelo a ese proceso surge el tema del ordenamiento territorial (en Cuetzalan), CADEM participó en el movimiento, en un colectivo regional, y desde ahí estuvimos gestionando algunos apoyos para el diagnóstico técnico del Ordenamiento Territorial.

El Comité del Ordenamiento Territorial Integral del municipio de Cuetzalan (COTIC) está compuesto por más de 80 organizaciones que gestionan el territorio. Esta herramienta ha permitido que el municipio esté libre de megaproyectos y ha hecho que las decisiones queden en manos de sus habitantes. Aunque este fue un gran paso y ha servido a Cuetzalan, no ha implicado por sí mismo un avance en la equidad de género. CADEM hizo la labor de revisar las problemáticas e impulsar las demandas que vivían las mujeres.

OP: A raíz de eso (el diagnóstico del Ordenamiento) nos dimos cuenta de que no estaban incluidas las demandas de género. No logramos que se incluyera dentro del Ordenamiento Territorial ninguna iniciativa que trabajara el tema de equidad de género. En la agenda (de mujeres) se recogen todas estas demandas, donde se propone cómo las mujeres han hecho defensa del territorio, aunque no se le llamaba de esa manera.

Cuetzalan es catalogado por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) como un municipio indígena. El último registro de la CDI, con los datos del censo de población 2010, identificó a 35 mil de los 45 mil habitantes de Cuetzalan como indígenas. De acuerdo con CONEVAL, el municipio tiene un nivel de marginación alto, pero los indicadores son mucho peores en el caso de las mujeres: 41% de ellas no sabe leer ni escribir, casi el doble de los hombres analfabeta (19.7%). Además, sólo 6 mil mujeres tenían trabajo de acuerdo con los datos de la CDI, mientras que más de 9 mil hombres pertenecían al sector de la población ocupada.

LB: ¿Cuáles son las  líneas de trabajo en la defensa del territorio?

OP: Trabajamos dos propuestas concretas: la Red de Mujeres Indígenas, cuyas acciones principales van hacia el mejoramiento de vivienda, para mejorar la salud, por ejemplo. La propuesta se enfoca en la recuperación del traspatio, como una estrategia de fomentar la producción para autoconsumo y soberanía alimentaria en la comunidad. Estábamos viendo que en la comunidad, donde antes se producían las cosas para comer, ahora las cosas se compran, entonces la intención es la recuperación del traspatio, la producción de alimentos que sustentan a la familia. La otra iniciativa que se deriva de todo esto es el ecotianguis, donde las mujeres ofrecen los excedentes de su producción de traspatio para el intercambio, cada seis meses.

LB: ¿Cuál ha sido el papel de CADEM en la defensa del territorio?

OP: Participamos desde el inicio en el ordenamiento. Somos integrantes del COTIC, que es el consejo del ordenamiento, que tiene una asamblea de la que somos parte. Las mujeres, ya sea que están dentro de la red que te comento o dentro de otras organizaciones con las que colaboramos, muchas asisten a las asambleas que se hacen cada dos meses en defensa del territorio. Nosotras estamos diciendo que al trabajar el traspatio y producción estamos también haciendo una defensa local del territorio, desde la familia.

José Castañares

Cecilia Oyorzabal, miembra honoraria de CADEM, dijo a LADO B que en este tiempo las mujeres han perdido el miedo, y cada vez tienen más conocimientos. A lo largo de estos 30 años, dice Ofelia, las cosas sí han cambiado. Al principio las mujeres tenían problemas con sus esposos para salir de sus casas, para asistir a las asambleas o para que CADEM acompañara a mujeres artesanas en la venta de sus productos y obtuvieran precios justos. Pero con el paso del tiempo los roles se han modificado.

OP: En 2011 hicimos este diagnóstico y en 2016 hicimos una pequeña muestra de actualización con alrededor de 300 familias que participan de manera directa. Vemos que hay un cambio en la distribución de los quehaceres domésticos en cuanto a los jóvenes, que participan de manera más pareja en las actividades de la casa. Como la mujer a veces se ausenta, el hombre también tiene la iniciativa de hacer el trabajo e involucrarse en el traspatio. Los esposos se acercan un poco más a las reuniones, vienen a las reuniones regionales de la red de mujeres.

Para CADEM la defensa del territorio va más allá del Ordenamiento de Cuetzalan: se trata de cambiar lo que pasa a nivel individual y familiar en la comunidad, modificar los procesos.

OP: Al participar en las asambleas como colectivo o comunidad están activas, aunque hemos visto que se reproducen los roles de género cuando hay asambleas en la comunidad de donde son ellas. Por ejemplo, se pierden la asamblea porque están preparando comida. Es una lucha que empezamos y estamos dándole seguimiento. Queremos fortalecer las líneas que ya tenemos de defensa del territorio, de “cultura del buen trato”, y de fomentar a la organización comunitaria de las mujeres, porque ese es el primer paso. Queremos que se escuchen las demandas de las mujeres tanto en la defensa del territorio como en la de sus derechos.

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