14 años recorriendo el continente: son los Amunches y viajan en bus

14 años recorriendo el continente: son los Amunches y viajan en bus

Se trata de una familia argentina que recorre América, ahora está en Puebla y participará en el Festival Guacamaya

Foto: Luis Colchado
Karen de la Torre

@karelampia

—¿Qué es para ustedes “echar raíces”?

—Echar raíces, se pueden echar de diferentes maneras, ¿no? No hay que estar fijo en un lugar para echar raíces. Esta cuestión de estar por tantos países y sentirnos un poquito de todos lados, como que la casa, la patria, se hace más grande —dice Patricia Fher, argentina, “amunche”. Desde hace 14 años recorre el continente americano junto a su esposo Germán de Córdova y desde hace 8 años, a su hija Inti.

No tienen un domicilio fijo, su casa es un autobús amarillo con adecuaciones básicas: recámara, cocina, sala y baño. El autobús lo compraron en una escuela de Houston, Estados Unidos, era un clásico: lápices perdidos, asientos de doble fila y goma de mascar pegada en algunos de ellos. Lo transformaron todo.

Son “amunches”, “viajeros” en mapuche —el pueblo originario de la Patagonia, Argentina—, y no tomándolo como adjetivo, sino como un estilo de vida. Hasta este punto, los amunches ya han recorrido de punta a punta el continente americano.

El viaje comenzó con la idea de buscar un lugar en donde asentarse; pensaron que aprovechando el camino podrían visitar pueblos originarios para hacer fotografías.

—Yo soy maestra, trabajé siempre en proyectos educativos comunitarios. La fotografía era algo que me gustaba pero nunca había estudiado, nunca tuve la posibilidad de estudiar y el camino fue la mejor escuela. Salimos con una cámara muy básica, muy sencilla.

Al inicio la pareja tenía una cámara análoga. Patricia recuerda que compraban una docena de rollos para ciertos recorridos y buscaban un sitio para revelar. Si algunas fotografías no salían, ya no había marcha atrás.

—¿Cómo es que han podido mantenerse económicamente?

—Cuando llegamos a Colombia —habla Germán— teníamos 8, 10 meses de viaje. Nos dimos cuenta que para llegar a Alaska y seguir con nuestro proyecto, íbamos a tener que generar dinero. Entonces empezamos a buscar patrocinadores. En aquel momento se sumó una compañía que nos hizo la página web; después se sumó una compañía de combustible, después otra de equipo de fotografía, después una de caramelos muy conocida en Argentina y después la marca de la camioneta en que viajábamos en ese entonces. Una cosa llevó a la otra y pudimos sostenernos hasta el 2009, 2008 que llegamos hasta Alaska.

A decir de Germán, él sólo es el chofer y Patricia es quien le da vida a este proyecto al encontrar el momento preciso detrás de la cámara. Germán se para en medio de la sala y señala una de las fotografías que decoran el interior del autobús: es una mujer joven, salvadoreña, está armada, al costado está la misma mujer pero con edad ganada, prepara tortillas.

—Nos ponemos a hablar y hablar, y charlando, muy humilde, nos cuenta que ella fue guerrillera en la época de la revolución, entonces nos trae una foto de ella cuando estaba en plena lucha. Esa es hoy y esa es cuando era joven, y, una mujer divina.

Entre las anécdotas que más atesora de este viaje, Germán recuerdan el 2003 en Ecuador:

—Estábamos en la Esmeralda, y nos quedamos conviviendo con una familia pescadora. Tenían 8 hijos. Una de ellas, la más chiquitita, de nombre Gaby, que tenía 1 año y medio, bueno se nos pegó muchísimo, los 7, 10 días andábamos con Gaby, Gaby, para acá, para allá. Se llegó el momento de seguir el viaje, nos íbamos para Quito, y nos despedimos de toda la gente en la noche. Nos levantamos, acomodamos todo en la camioneta y como a las 7.30 ya estábamos por salir y viene la mamá de Gaby, con Gaby, toda bañadita, perfumadita y un bolsito; nos pregunta si podíamos llevarla con nosotros en el viaje, que para ella era muy duro tomar la decisión, pero que estaba convencida de que iba a ser mucho mejor para la nena, tuvimos que decirle que lo mejor era que estuviera con sus papás, con sus hermanos. Dos veces nos volvió a decir. Nos quedó grabado.

Los Amunches decidieron compilar sus historias gráficas en un libro al que llamaron “Bajo un nuevo Sol”, que venderán en el festival Guacamaya. Además de algunas fotografías y postales.

La planificación de viajes de los amunches es sólo un boceto, no prevén cuánto tiempo invertirán en cada lugar que visitan, puede ser horas, días o meses. Todo depende de la gente y de “la energía” que sientan. Mientras detalla una pintura, la pequeña Inti dice que el país que más le ha gustado hasta ahora es México.

—¿Cuándo van a parar?

—Uff, no sé, —dice Patricia— yo creo que va a llegar un momento en que nuestros cuerpos nos lancen una señal de quedarnos fijos en algún lugar, seguramente eso va a pasar. Pero por ahora no sé, es una pregunta que tratamos de no preguntarnos.

El proyecto de los amunches se puede checar aquí y aquí.

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