“Hilando nuestras historias”, un libro sobre la sororidad indígena

“Hilando nuestras historias”, un libro sobre la sororidad indígena

“No se trata de que nos amemos, podemos hacerlo. No se trata de concordar embelesadas por una fe, ni de coincidir en concepciones del mundo cerradas y obligatorias. Se trata de acordar de manera limitada y puntual algunas cosas con cada vez más mujeres. Sumar y crear vínculos. Asumir que cada una es un eslabón de encuentro con muchas otras y así de manera sin fin”

Marcela Lagarde y de los Ríos. Pacto entre Mujeres Sororidad

Samantha Páez

@samantras

En la Sierra Norte de Puebla, en Cuetzalan, desde hace 31 años se practica la sororidad, tal cual la define Marcela Lagarde: una experiencia de las mujeres que conduce a la búsqueda de relaciones positivas y a la alianza existencial y política. Se practicaba sin saber siquiera qué es ese concepto, sin saber de feminismo, ni de teoría, sólo con la intención de caminar hacia una vida digna.

Hace 31 años surgió la cooperativa Maseual Siuamej Mosenyolchicauanij (Mujeres Indígenas que se Apoyan) con el objetivo de buscar alternativas productivas ante el declive del campo en la región y también de dignificar la vida de las mujeres, que entonces sólo se dedicaban a labores del hogar.

Al inicio las integrantes se organizaron para vender sus productos: el tejido en telar de cintura, el bordado a mano y la cestería de jonote, un árbol cuya corteza se transforma en fibra vegetal. Pero el proyecto creció más allá de lo económico –ahora tienen el hotel Taselotzin, un local, varias tortillerías y una farmacia tradicional-, las mujeres encontraron una voz, un espacio para ayudarse y transformar su comunidad.

Las integrantes del colectivo Maseual Siuamej se volvieron promotoras de derechos humanos y de la Casa de la Mujer Indígena; participan en una red contra la violencia doméstica; difunden y protegen su cultura a través de la herbolaria y medicina tradicional; y forman parte de la Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas y del Comité de Enlace Continental de Mujeres Indígenas.

En sus proyectos más recientes la organización busca difundir su trayectoria, su lucha y su ideología, por ello desde 2015 se organizó el Encuentro Tikijkiti Tonemilis (Tejiendo Nuestras Vidas), donde por una semana las integrantes reciben a personas en sus casas para intercambiar experiencias y conozcan su forma de vida. También se publicó un libro: “Hilando nuestras historias. Camino recorrido hacia una vida digna”.

Contar nuestra historia

El libro será presentado por primera vez en Puebla el 23 de febrero en dos sitios: a las 11:00 horas en la Universidad Iberoamericana de Puebla, en el salón B-205, y a las 17:00 horas en la Librería Etcétera (2 Oriente 208 colonia Centro).

Rufina Villa Hernández, integrante Masehual Siuamej, contó a LADO B vía telefónica que fue en el primer Encuentro Tikijkiti Tonemilis que nació la idea de escribir un libro.

—No había nada escrito de la organización Masehual Siuamej, llevamos ya varios años de estar organizadas pero nunca habíamos escrito sobre nuestra historia, sobre nuestras vivencias.

Se eligieron compañeras de las siete comunidades que conforman el colectivo: San Andrés Tzicuilan, San Miguel Tzinacapan, Cuauhtamazaco, Pepextla, Xiloxochico y Chicueyaco, para que contaran la experiencia de la organización en 31 años de trabajo.  

La publicación “Hilando nuestras historias” se financió con recursos del colectivo y se concretó gracias a la colaboración de Margarita Tovar, Cecilia Ramón, Evelyn Rodríguez, Emmanuel Álvarez, Eduardo Martínez, Maribel Ramiro y Aída Maltrana. La mayoría de colaboradores participaron en el Encuentro Tikijkiti Tonemilis.   

En el libro se narran cómo sus esposos no las dejaban ir a las juntas, cómo en el pueblo las criticaron por “abandonar” sus hogares para salir a vender o cuando el Ayuntamiento quitó parte del material de construcción para el hotel porque los vecinos estaban inconformes, en parte porque eran mujeres.

Sin embargo la perseverancia y la sororidad les ayudaron a concretar todos sus proyectos, a acceder a una vida digna y hasta cambiar su entorno, como refirió doña Rufina.

—Creo que tiene un valor (el libro) porque nuestro trabajo no es reciente sino de años atrás y, sobre todo, por lo que hemos ido cambiando en nuestra familia, en nuestra propia comunidad. Entonces creo que todo esto para nosotras es muy importante porque redunda en mayores beneficios para todas nuestras compañeras.

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