Elle, cuando lo obsceno se torna divertido

Elle, cuando lo obsceno se torna divertido

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Héctor Jesús Cristino Lucas

En 1972, cuando Wes Craven debutó en el cine con The Last House on the Left, la crítica se le vino encima. Todo se debió a que la escena más recordada de su infame película -aquella mítica escena que configuró el Rape and Revenge, uno de los subgéneros más polémicos del horror a través de la historia- fue una violación. Y no sólo eso, sino que el mismísimo Craven añadió chistes de mal gusto y temas musicales divertidos mientras ocurría. ¿La razón? Una película de protesta que respondía con violencia a una época irremediablemente violenta. Pero pocos lo entendieron así, y desde entonces el film se ha añadido a la larga lista de Video Nastys o películas prohibidas.

Es por ello que el tema de las violaciones dentro de las películas de terror, más específicamente a las que pertenecen al Torture Porn, han sido repudiadas por la crítica a través de los años. Primero fue The Last House on the Left, pero con la llegada del nuevo siglo, otras corrientes como La Nueva Oleada de Cine Extremo Francés tocaron el mismo tópico de formas tan gráficas como irremediablemente polémicas. De ahí el explícito Baise-moi de Virgine Despentes o el violento Irreversible de Gaspar Noé. Con todos estos ejemplos es muy dificil pensar en una comedia cuya temática principal fuere una violación… o eso es lo que creíamos.

Paul Verhoeven, sí, el mismísimo Verhoeven que nos trajo alguna vez grandes clásicos como Robocop, Starship Troopers, Basic Instinct o Showgirls, vuelve a colocarse tras las cámaras luego de tantos años de ausencia. Su público lo exigía y al parecer su regreso no ha dejado indiferente a nadie. Damas y caballeros, Elle es nuestra cita de hoy. Un film francés que se había hecho bastante eco luego de sus dos reconocimientos en los pasados Golden Globes 2017: Mejor Película Extranjera y Mejor Actriz de Reparto. Sin embargo, ha sido la menos visionada en nuestro país debido a que éste es el año de La La Land -ganando 7 Globos de 7- y es necesario darle el lugar que merece.

¿Te imaginas ver una escena de violación en pantalla grande y que lo único que te provoque es una sonrisa incómoda? Estar en medio de una sala presenciando Elle ha sido una de mis experiencias más extrañas, pero también una de las más fascinantes e irrepetibles. Sólo alguien como Verhoeven pueden convertir de un thriller tan duro y explícito en una auténtica odisea de diversión subversiva. Y aunque parezca difícil de imaginar, esta mezcla de géneros ha elevado a la película a un punto inimaginable. A un punto donde es imposible calificar de bueno o malo el argumento. A un punto donde sólo la experiencia responde más rápido que el academicismo.

Wes Craven no intentó en ningún momento ser gracioso con su filme, sólo incomodar. Verhoeven, aunque ha negado en múltiples entrevistas que su película sea comedia ha manufacturado el suspenso y el horror a un punto cómico. Ha sido el único hasta ahora, en mostrar algo tan polémico como una violación de forma digamos graciosa. Pero ojo, sin caer en lo ridículo, y manteniendo siempre una delgada e irreconocible línea entre lo verosímil y fantástico. Elle fue basada originalmente en la novela Oh del escritor francés Philiphe Djian, cuya adaptación llevada por el guionista David Birke ha hecho un estupendo trabajo traspasando los géneros al séptimo arte.

La pregunta es, ¿qué vamos a encontrarnos aquí? ¿Perversión y nada más? El film de Verhoeven recuerda bastante a sus inicios. Un poco de la comedia negra y subversiva que vimos en Robocop o Total Recall y un montón de Basic Instinct por todas partes. Sin embargo, hay mucho, pero mucho de la Nueva Oleada de Cine Extremo Francés. No digo que Elle encaje en el género, ya que éste ha dejado de producirse hace tiempo, sino que existe en sus entrañas ciertas características que podrán recordarnos a él. Un último recuerdo del movimiento que los amantes de la transgresión agradecerán.

Y es que lo que parece ser un argumento bastante conocido -de momentos recordándonos a Irreversible– y sencillo, pronto toma rumbos extraños llenos de violencia, sexo y perversión. Lo que vamos a encontrarnos aquí no será más que eso. Una oda de obscenidad que aumenta gradualmente, aunque no por eso deja de ser divertida.

Desde la novela, la historia de Philiphe Djian se ha empeñado a hacernos sentir mal. En hacernos sentir culpables. Casi podría jurar que ése era el objetivo inicial del autor. Y es gracias a su guionista, como al mismísimo Verhoeven, que mucho de estos elementos los vivimos en carne propia. Elle es incómoda. No sólo por lo gráfico ni lo obsceno. Es incómoda en el mejor sentido de la palabra. La diferencia es que con los Torture Porn o con cualquier otro film del movimiento Extremo Francés, llegamos a un punto donde queremos parar, dejar de ver. Sin embargo con Elle no sucede lo mismo. Queremos seguir viendo. Sentirnos culpables por eso.

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Dentro de ésta lógica, aún si nos remontamos a lo que dice Verhoeven, la película es una comedia bastante retorcida porque el público la ha consagrado así. La película es graciosa porque la audiencia le parece divertida. Y sin afán de crear un discurso moralista, muchos críticos le han atribuido a Elle un poderoso adjetivo: el de un espejo; el de una alegoría de nuestra sociedad actual. ¿La razón? Reírnos de las desgracias ajenas. Sentirnos seguros detrás de las pantallas -clara alusión al egoísmo humano- y burlarnos de lo que no debería ser gracioso. ¿A alguien le recuerda familiar este tema? Sólo volten a mirar las redes sociales, que han hecho de la violencia y la humillación un objeto de mofa.

Recomiendo leer un pequeño ensayo que escribí el año pasado de nombre: Morbo y disgusto donde explico esto a mejor detalle.

Lo único cierto es que Elle no funciona. Su director ha dicho que no es comedia, pero es un thriller que al mundo le ha parecido gracioso. Bajo otros parámetros, obscenos y divertidos parámetros, sin duda, la película cumple con creces. Que nos mate de la risa no la exenta a ser un thriller fascinante. Vuelvo y lo repito, ésta es una película difícil de criticar. La experiencia habla por sí sola y no importa si el mensaje se ha entendido o no, Verhoeven ha vuelto a la industria recordándonos con gran maestría sus dotes de cineasta. Siendo capaz de mezclar erotismo con ciencia ficción como en Total Recall, y ahora, erotismo y horror… con un extraño toque de comedia.

Algo que se debe destacar es la participación ya icónica de la actriz francesa Isabelle Huppert. De hecho, muchos críticos -y con ellos me uno- se han atrevido a mencionar que ésta es la mejor interpretación que ha tenido en toda su carrera pese a las fascinantes películas en las que ha aparecido, como en L’avenir de Mia Hansen-Love o en la brutal La pianiste de Michael Haneke. Y es que Huppert es la responsable de que el film sea tomado enserio pese a la gracia que provoca. Su actuación es la dualidad perfecta entre el thriller y la comedia. De haberse escogido a otra actriz -que de hecho, se contempló a Nicole Kidman y  Julianne Moore- esta película no hubiera funcionado.

Elle es una de esas películas que de no haber sido por el ojo experto de su director o la fantástica interpretación de su protagonista -más que merecido el Globo de Oro a Isabelle Huppert- probablemente no estaríamos hablando de ella. Una de esas películas que no sabes ni cómo o por qué, pero te terminaron fascinando de inicio a fin. En medio de La La Land y MoonLight, del romanticismo y el drama alabado por la Academia, yo recomiendo Elle. Un thriller fuera de serie que nos recuerda los mejores años de Verhoeven, la brutalidad explícita de Baise-Moi o Irreversible y una comedia como nunca antes se había visto.

Porque sí, Elle es la muestra clara de cuando lo obsceno se torna retorcidamente divertido.

Sinopsis:

Michèle, exitosa ejecutiva de una empresa de videojuegos, busca venganza tras ser asaltada de forma violenta en su propia casa por un intruso.

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