Rogue One: A Star Wars Story, todo eso que esperábamos… y más

Rogue One: A Star Wars Story, todo eso que esperábamos… y más

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Héctor Jesús Cristino Lucas

Fue George Lucas, creador de la primera y mítica trilogía de ciencia ficción que es ahora referente inmediato, quién sepultó la esperanza de ver crecer a su propia franquicia. A inicio de nuestro siglo, las famosas precuelas: The Phantom Menace, Attack of the Clones y Revenge of the Sith no lograron convencer ni a los más fanáticos de la galaxia muy, muy lejana. Por ello, luego de comercializar la franquicia con diversos productos que iban desde juguetes hasta series animadas de televisión, Lucas terminó vendiendo los derechos a Disney en el 2012… al monstruoso Disney. Ahí fue donde la mayoría de sus seguidores la dio perdida.

Y hubo que esperar tres años, hasta finales del 2015, para que la franquicia regresara de la mano de JJ Abrams -una de las promesas del género en la actualidad- Y el episodio siete, The Force Awakens, logró insuflar vida a la alicaida historia, o al menos logró que los fans recobraran la fe. A decir verdad, era de esperarse. La nostalgia y el recuerdo hicieron que Abrams cumpliera desde antes de su estreno, recaudando por tan sólo unas cuantas horas 53 millones de dólares sólo en EU. Esto significó, sin duda, un comienzo con el pie derecho para Disney… pero lo bueno estaba por llegar.

Después del éxito de The Force Awakens se anunciaron cuatro películas más. Dos de ellas continuarían la trilogia iniciada por Abrams y Disney, es decir: el episodio VIII y el episodio IX. Sin embargo, habría dos filmes extras, dos spin off que contarían algunas aventuras del mismo universo que no vimos en la saga original, y que eran importantes para la continuidad, aunque podrían también funcionar como películas solas. Una de ellas, la más esperada entre los fanáticos, se estrenará en el 2018 con el nombre Star Wars Anthology: Han Solo, y contará la historia de nuestro mercenario favorito junto a su leal Chewbacca. Sin embargo, en el 2016 llegó el primero de estos proyectos: Rogue One: A Star Wars Story ubicado entre el Episodio III y el Episodio IV.  

Resulta curioso, pero hasta el momento los spin off de Star Wars sólo se habían usado para series de televisión, cómics y videojuegos, aportando mayor número de aventuras espaciales y desarrollo de algunos personajes en este ya denominado “Universo Expandido”. Sin embargo ahora, dicho término se extiende también a la pantalla grande. Rogue One, es el encargado de contar cómo un grupo de rebeldes, con poco algunas armas y mucha suerte, deberán hallar los planos de la Estrella de la Muerte -una infame máquina capaz de destruir planetas enteros- ya que en su interior esconde un punto débil que permitirá su destrucción.

El primer spin off de la saga corre a manos del británico Gareth Edwards, que como ya lo habíamos anunciando en el top: Las 10 mejores -y poco conocidas- películas indies Sci-fi de nuestro siglo, debutó en el 2010 con su película independiente Monsters. Tanto llamó la atención ésta película que incluso Stephen King la consideró el mejor film de monstruos de aquel año. Así, su carrera fue en ascenso poco a poco, y ya para el 2014 se le había encomendado su primer proyecto Hollywoodense: el reboot de Godzilla. Amado por unos y odiada por otros, terminó siendo un modesto éxito de taquilla y Edwards de inmediato fue considerado para dirigir Rogue One.

Y no es de extrañarse, Hollywood siempre al búsqueda de sangre fresca, mantiene atenta su mirada a las jóvenes promesa de la ciencia ficción actual: JJ Abrams, el primero de ellos, quien levantó la saga de Star Wars con The Force Awakens; Neill Blomkamp de los futuros distópicos como Chappie o District 9; Denis Villeneuve quien nos trajo recientemente Arrival y muy pronto la secuela de Blade Runner; y ahora Gareth Edwards, que pese haber dado un paso bastante peligroso con Rogue One, incluyendo una premisa tan básica como esta, y unos personajes tan poco “importantes” para protagonizar la historia –entiéndase no poderosos Jedis o Sith- ha salido librado con maestría.

De hecho, estamos presenciando una película bélica -de estrategia y armas- más que que otra cosa. El propio Edwards lo dijo al inicio del rodaje:

Se trata de un grupo de individuos que no tienen poderes mágicos y que tienen que traer alguna esperanza a la galaxia. Es la realidad de la guerra. Los buenos son malos y los chicos malos son buenos. Es complicado, en capas… un escenario muy rico para establecer una película.

La verdad es que éste spin off comenzó a tener mala pinta desde que Disney mencionara que no estaba del todo satisfecho con la versión de Edwards, pues era obscura y hasta mezquina. El director tuvo que volver a editar la película añadiéndole ciertos elementos cómicos y suavizando algunas escenas. Los internautas inmediatamente comenzaron a temer por el futuro de esta entrega insinuando que quizás se vuelva una especie de comedia forzada y sin sentido. Sin embargo, y pese a todos los contratiempos, Rogue One: A Star Wars Story se ha vuelto, por lo menos hasta ahora, de lo mejor en las nuevas entregas de esta franquicia.

Y aunque lamente decirlo, es aún superior a The Force Awakens. Hay críticos incluso que se atreven a decir que Rogue One está a la altura de la mítica The Empire Strikes Back. Increíble, lo que sólo se consideraba un spin off de relleno -un simple film conector con la saga central- se ha vuelto una de las mejores entregas de la franquicia. Supera por supuesto a las precuelas, y aún al Episodio VII. Esto demuestra que tenemos a un Gareth Edwards comprometido y que sabe mover las piezas -junto al Disney cuidadoso y que sabe lo que tiene- para convertir de algo tan sencillo en toda una experiencia. Porque sí, eso es Rogue One… toda una experiencia.

Algo que se le mencionó a The Force Awakens en su momento, es que lucraba con la nostalgia, pues parecía más una especie de remake del Episodio IV: A New Hope que secuela. Rogue One, aunque posee guiños a la mítica trilogía iniciada en 1977, juega con la sustancia original haciendo cambios que quizás muy pocos se hubiesen atrevido. De entrada no tenemos el clásico tema de apertura con los créditos iniciales. La película tiene un comienzo en el pasado, pero pronto salta al presente como ninguna. Y por primera vez, no hay ningún Jedi con sable laser como protagonista de la historia. La verdad la película no necesita de todo eso para cumplir con creces.

Aunque podría parecer que a simple vista no hay tanta conexión del spin off con la franquicia, vamos que los elementos más identificables que la situación dentro de un mismo universo podrían parecer niminios, detalles apenas perceptibles. Parece más una película hecha por y para los fanáticos atentos a los detalles, a los guiños y homenajes.

De hecho, la película funciona no por su trama, sino por todos y cada uno de sus personajes. Éstos son los que han vuelto indispensable a la historia. Ninguno sobra, y su participación los convierten en dignos y emblemáticos personajes, más incluso que los presentados en The Force Awakens. Felicity Jones quien interpreta a Jyn Erso posee una mayor complejidad que la mismísima Rey -Daisy Ridley-. Nuestro charolastra Diego Luna, en una película de semejante calibre encaja a la perfección dándole vida al Capitán Cassian. De igual manera el dúo de guardianes, Chirrut  Imwe -Donnie Yen- y Jiang Wen -Baze Malbus- se transforman lentamente en personajes entrañables.

Pero además el film nos trae a viejos personajes, como a una joven Carrie Fisher con su clásico atuendo blanco y su peinado extravagante. O bien, logra devolverle la vida al malvado Wilhuff Tarkin -quien fuere interpretado por el ahora fallecido Peter Cushing- con tecnología CGI.

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Increíble que lo diga, pero Rogue One es un excelente film no sólo de Star Wars, sino también como película en general. El guión, los personajes y ni se diga los efectos especiales, embonan perfectamente en esta fantástica opereta espacial. Incluso la comedia, derivada sólo y estrictamente del personaje robótico K-2SO quien Alan Tudyk presta su voz –Dodgeball, Tucker and Dale Vs Evil– no resulta forzada ni mucho menos. De hecho, éste personaje que parece ser colocado ahí sólo para suavizar la trama con chistes o comentarios graciosos, es uno de los mejores en la película, volviéndose igual de emblemático que los ya clásicos C-3PO y R2-D2.

Algo que la DC debería aprender con sus personajes -como el Joker en Suicide Squad por ejemplo- es que no importa cuántos minutos aparezcan en pantalla si esos minutos están muy bien aprovechados. Los fanáticos esperábamos ver al mítico Darth Vader, y aunque ya sabíamos que sería por muy corto tiempo, ansiábamos fuera una de sus mejores apariciones. Y así fue. Éste personaje tiene sin exagerar las mejores escenas de toda la película. Cada una de ellas resultando esencial y a la altura de la primera trilogía. Destaco cada escena en la que aparece, pero las palmas se la lleva la escena del pasillo… transformando esos minutos finales en una auténtica película de terror.

El New York Times (en español) mencionó que la película era mediocre. Que “tiene la marca Star Wars… pero la fuerza no la acompaña.” Esa crítica no puede estar más alejada de la realidad. Rogue One: A Star Wars Story tiene diferencias con el resto de la franquicia, es verdad, pero eso es lo que hace un a spin off ser un spin off. Sin embargo conserva su halo, la emoción, la nostalgia -sin lucrar con ella que es lo más importante- y aún así ofrecernos nuevas aventuras. Una película que conecta de la mejor manera las polémicas precuelas de George Lucas, con aquella Star Wars Episodio IV que hizo enamorarnos del espacio exterior. De aquella mítica galaxia muy, muy lejana.

Rogue One: A Star Wars Story es todo eso que esperábamos encontrar. Sí, es todo eso y más. Mucho más.

Sinopsis:

El Imperio Galáctico ha terminado de construir el arma más poderosa de todas, la Estrella de la muerte, pero un grupo de rebeldes decide realizar una misión de muy alto riesgo: robar los planos de dicha estación antes de que entre en operaciones, mientras se enfrentan también al poderoso Lord Sith conocido como Darth Vader, discípulo del despiadado Emperador Palpatine. Film ambientado entre los episodios III y IV de Star Wars.

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft.
Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte.
A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado.
Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

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