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El gobierno de Puebla sí contrató los servicios de Hacking Team: New York Times

Ernesto Aroche Aguilar

@earoche

Aunque la administración de Rafael Moreno Valle ha negado haber contratado los servicios de la empresa italiana Hacking Team para espiar a sus contrincantes políticos, ayer miércoles el New York Times reveló que la compañía sí reconoció que el gobierno de Puebla está entre sus clientes.

Este 4 de enero la revista del influyente rotativo estadunidense publica un largo reportaje sobre la industria del espionaje digital y la ciberguerra, en donde retoma el caso que publicaron LADO B y Animal Político, sobre como el equipo de espionaje que operó en Puebla con el software Remote Control System (RCS) Galileo se infiltró en 2014 en la casa de campaña de Ernesto Cordero cuando le disputaba la presidencia del PAN a Gustavo Madero.

En el reportaje, firmado por el reportero Mattathias Schwartz, se narra el hackeo al correo de la panista Violeta Lagunes, parte del equipo de la dupla Cordero-Oliva en aquel momento, y lo compara con el hackeo que sufrió el jefe de campaña de Hillary Clinton en la pasada elección estadunidense por equipos de hackers rusos, lo que permitió (entre muchos otros factores) que Donald Trump se impusiera sobre la demócrata.

Aunque el reportaje va más allá, pues narra cómo durante la jornada electoral del 18 de mayo de 2014, en la interna panista, no sólo hackearon los correos, sino que después, suponen las fuentes consultadas, de que los hackers obtuvieron las listas de operadores de campaña estos fueron intimidados para que no participaran en el proceso electoral.

Dice el reportaje:

“Los hackers, concluyó el equipo, deben haber encontrado la lista de nombres y números de teléfono de los solicitantes -ampliamente distribuidos por correo electrónico dentro de la campaña- y comenzaron a intimidarlos”.

Y sigue el texto en la revista: “‘El día anterior’, me dijo el consultor, la red de operadores estaba ‘motivada y deseosa de hacer este trabajo. Después del hackeo era muy difícil comunicarse con ellos. Los pocos que contestaron dijeron que habían recibido llamadas telefónicas diciendo que sus vidas estaban en juego. Les preocupaba que si salían, ellos o sus familias fueran lastimadas’.”

En el texto se cita a “otro trabajador de la campaña de Cordero, que también pidió el anonimato, citando el miedo a las represalias, el mensaje a los operadores fue sencillo y directo: ‘Sabemos quién eres. Si no quieres ningún problema, apaga tu teléfono celular y detén tu actividad’.” El trabajador agregó: “Es un régimen autoritario”.

De hecho, en el reportaje son pocas las fuentes que aceptaron hablar a rostro descubierto, el miedo al mandatario poblano fue una de las razones generalizadas para pedir la protección.

El equipo de espionaje de Moreno Valle utilizó el software de Hacking Team para infliltrar a sus enemigos políticos:

“Hacking Team tiene menos de 50 empleados, pero tiene clientes en todo el mundo. Según documentos internos, su herramienta de espionaje, que se llama el Sistema de Control Remoto, o R.C.S., puede ser contratada por tan sólo 200 mil dólares al año. Después de que haya sido subrepticiamente instalado en el ordenador o el teléfono de un objetivo, el sistema de control remoto puede espiar todo: mensajes de texto, correos electrónicos, llamadas telefónicas y de Skype, datos de ubicación y así sucesivamente. Mientras que los programas más conocidos de la N.S.A. (Agencia de Seguridad Nacional) captan datos en tránsito desde las salas de conmutación y los cables submarinos, el RCS lo adquiere en la fuente, directamente en el dispositivo de un objetivo, antes de que pueda ser cifrado”.

El reportaje del NYT cita también a un “ex funcionario de la administración de Moreno Valle” quien le afirmó al rotativo neoyorkino que “más de 1 millón de dólares estaba siendo desviando anualmente del presupuesto estatal para financiar la unidad de espionaje político”.

Las oficinas

El reportero del NYT en su visita a Puebla en el otoño pasado logró ubicar un “edificio verde, en una calle residencial” en el que supuestamente estuvo instalada la unidad de espionaje morenovallista.

Narra el reportero: “Cuando visité el supuesto sitio este otoño, las letras arriba de la puerta decían que el edificio había sido una escuela. Ahora tenía barras a través de la puerta y ventanas con espejos. Los vecinos me dijeron que había sido abandonada durante varios meses. ‘La gente iba y venía’, dijo una mujer. ‘Ellos eran muy discretos. Dejaban equipo, se llevaban el equipo. Luego, un día, hace un año, vinieron y se llevaron todo y se fueron’. Otro vecino dijo que a menudo veía un coche de la policía del estado y se estacionaba frente a la casa y un hombre con cojera entraba y salía’ -un ex agente de inteligencia, de acuerdo con alguien que estuvo presente durante el entrenamiento del Hacking Team”.

A pesar de todos los señalamientos, de los contratos que prueban la relación comercial con Sym Servicios Integrales, empresa que forma parte de grupo Kavat, de los mails hackeados a la compañía italiana que prueban las peticiones de archivos para infiltrar enemigos políticos, entre funcionarios de gobierno como José Antonio Celorio Mansi; la portavoz del Gobierno poblano, Sagrario Conde Valerio, ha negado las acusaciones de espionaje al afirmar que “no existe ni existe ninguna relación entre el Gobierno de Puebla y el equipo de hackers de la compañía”.

Sin embargo, el gobierno de Rafael Moreno Valle se negó a responder a una lista adicional de preguntas.

Acá el reportaje del New York Times.

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