Samantha Páez

@samantras 

Son apenas 30 fotografías colocadas en un vestíbulo, algunas de ellas retratos, otras son sombras, grietas en el cemento o naturalezas muertas en fondos de colores. Quizás nadie se enteraría de que los autores son niños y niñas de dos a seis años, sino es porque cualquiera de ellos te jala la manga y orgulloso dice que esa es su fotografía.

Foto: Emilio
Foto: Emilio

 

Foto: Adriana
Foto: Adriana

“Ojos que nacen” es la exposición fotográfica de los alumnos y alumnas del kínder Alexander Sutherland Neill, que se montó en el vestíbulo del auditorio del hotel Best Western, de la ciudad de Puebla. “Ojos que nacen” también es un proyecto de Carlos Hagnahuer, fotógrafo y docente del preescolar.

Foto: Yaretzi
Foto: Yaretzi

 

Foto_ Iker
Foto: Iker

 

Foto: Ian
Foto: Ian

Durante una entrevista para LADO B, Hagnahuer contó que la muestra es el trabajo de tres meses dando la materia de Artes, donde niños y niñas tienen libertad total de tomar o no fotografías durante la clase, de ir desarrollando su propio estilo, de observar a su modo.

Foto: Rafa
Foto: Rafa
Foto: Jennifer
Foto: Jennifer

No existe una metodología para enseñar a fotografiar desde tan corta edad, algunos estudiantes no pueden ni sostener el celular por sí mismos, Hagnahuer encontró que se recomienda iniciar a los niños en la fotografía a partir de los ocho años, por eso mucho es improvisación y juego: el juego de los cazadores o de los inspectores, para que los niños y niñas aprendan a ver de forma consciente.

Foto: Isabella
Foto: Isabella
Foto: Romina
Foto: Romina

Antes de elegir qué van a retratar, los alumnos y alumnas deben observar su entorno, el profesor les dice que busquen sombras o formas, que vean la luz, pero al final hacen lo que quieren: actúan con total honestidad y sin restricciones, algo que después ya nadie hace.

Foto: Ximena
Foto: Ximena
Foto: Eva
Foto: Eva

Dentro de la improvisación, Carlos descubrió que es mejor trabajar en equipos de dos o tres alumnos, donde los roles de fotógrafo y modelo se rotan, para su sorpresa la relación es más horizontal y de equipo: muchas veces aunque se intercambien los papeles, los niños y niñas siguen haciendo el mismo proyecto o se dan sugerencias para que la fotografía quede mejor.

Foto: Diego
Foto: Diego
Foto: Fernando
Foto: Fernando

El resultado de este experimento para Hagnahuer es una exposición de 30 fotografías -de más de 500 que se tomaron en el trimestre-, que muestran ya el estilo de cada niño o niña y que son –desde su punto de vista- un discurso muy contemporáneo.

Foto_ Juan
Foto: Juan
Foto: Kevin
Foto: Kevin

No es difícil creerlo, estos pequeños fotógrafos y fotógrafas viven en mundo de imágenes y ellos son ojos que nacen.

Foto: Andre
Foto: Andre
Foto: Aila
Foto: Aila

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