Audry Funk: una rapera chingona, bonita y en resistencia

Audry Funk: una rapera chingona, bonita y en resistencia

LOGO DE QUE LADO MASCA LA IGUANA (1)

Juan Daniel Flores

Un año difícil pero estamos vivos.

Deseo con estas entregas especiales de entrevistas a músicos, celebrar la primera entrevista a otro gran músico con orígenes poblanos que realice precisamente para LADO B hace ya justo hace un año: Paco Barrios “El Mastuerzo”.

Deseo con estas entrevistas reiterar el lado musical de la Iguana y por supuesto enfatizar que son estos músicos los que desde su trinchera y su oficio como compositores dan otro lado desde uno puede morder como la Iguana la escena musical alternativa o underground.

La primera entrega de varios músicos: Audry, del celta “La Reyna de la Hadas”.

 

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Juan Daniel Flores (JDF): ¿Cómo se dan tus raíces como cantante en esta ciudad, sobre todo con el estilo de rap que tú compones,  y en el contexto de la tradición musical local que deambula más en la música popular, rock, trova e incluso sonidera?

Audry Funk (AF): La persona que soy ahora es la suma de las ganas de muchas personas, tal vez sin que lo supieran.

Foto cortesía Audrey Funk
Foto cortesía Audrey Funk

Mi padre es chiapaneco y mi madre es de San Luis Potosí. Por un lado una familia muy católica; por el otro, mi padre, una persona muy racional, de ciencia, él es médico y mi madre es química. Algo que le agradezco a mi padre es haberme quitado el dogma desde que era muy niña, nunca me impuso una fe como tal. Su formación espiritual fue muy distinta. Mi mamá y mi papá me enseñaron a empoderarme desde que era muy niña, me decían que el miedo sólo me iba a frenar. También recuerdo que mi padre siempre estaba escuchando música, esa es la pasión más grande que tiene, es muy bohemio toca en la rondalla de medicina, mi mamá por otra parte, es una mujer de mucha cultura, de niña me llevaba a museos y conciertos; mi abuelo materno  por las tardes siempre escuchaba fox trot, blues y jazz, mientras escuchaba música se echaba su cuba y jugaba solitario; a esto súmale que donde crecí, en Mayorazgo, la señora que ayudó a criarnos escuchaba cumbia. Pienso que todos los que hemos crecido en estos tiempos somos el producto de muchas mezclas.

No te voy a decir que siempre fui la niña alternativa y rara, también me echaba mis gustos de los más normal, escuchaba a Fey y otros más. Pero llego un momento en que ya no me sentía a gusto con eso. A los quince años comencé a salir al centro, a enterarme de cosas y a participar en otras más, un activismo muy joven, lleno de ilusiones y aprendizajes. Ya cantaba desde hace rato de manera no profesional, pero no me veía cantando rolas que estaban de moda como “La planta” y covers de ese tipo.

Es en esos momentos de mi vida donde conozco a un chico que se llama Leo, él tocaba en un grupo de Reggae y hubo oportunidad para ser vocalista de su grupo, así es como a los 15 años comienzo a cantar y a medio componer en su grupo; no me consideraba como compositora ya que eran letras muy jóvenes pero continué dándole a la música. A los 19 entre a la Universidad y para entonces ya sabía que era el hip-hop y el rap.

En 1999 yo era la chavita más chavita que participaba en presentaciones, en ese momento había una escena de regaee y de ska muy fuerte aquí en Puebla con Kill Azteca, Santa Demencia y El Escribano entre otros; muchas personas  hacían rap, y es cuando comienzo a componer mas en forma. El primer flyer que yo recuerdo es del 2001. Entonces era una forma más rápida y sencilla de producir porque no tenía una banda atrás, no había que pagar estudio, mi compa Leo como podía me hacia mis beats, yo escribía, era más fácil sacar material. Posteriormente me fui parejo en cuanto a crear mi propio estilo al escribir.

Pienso que por estudiar filosofía en la universidad se pulió mucho mi manera de escribir y de fundamentar mis composiciones, empecé a entender cosas de manera distinta, a jugar con los sonidos y a creer fielmente que la música puede cambiar vidas.

No te voy a decir que siempre fui la niña alternativa y rara, también me echaba mis gustos de los más normal, escuchaba a Fey y otros más. Pero llego un momento en que ya no me sentía a gusto con eso. A los quince años comencé a salir al centro, a enterarme de cosas y a participar en otras más, un activismo muy joven, lleno de ilusiones y aprendizajes.

Digamos que desde el 2006 hasta ahora continúo activamente en el rap, ya son diez años de hacer rap y fusión de varias cosas, he podido estar en casi toda Latinoamérica tocando, también en Estados Unidos y en el Caribe. He  compartido escenario con otros artistas y el placer no sólo de ir a tocar mi música, sino de compartir su forma de vida en esos lugares dentro y fuera de México.

También doy talleres a los lugares a donde voy a tocar, he dado talleres de rap feminista. Desde hace 5 cinco años me declaro abiertamente feminista. He crecido musicalmente incluso con diferentes apuraciones, a veces incluso yo misma he tenido que sacar de mi bolsillo para poder pagar mis viajes de trabajo artístico.

Tengo el orgullo de decir que la BBC se ha fijado en mi trabajo, distintos periódicos me han entrevistado y se dan cuenta como las mujeres latinoamericanas estamos tomando con nuestra labor musical, el hip hop de una manera más social. Intentamos empapar a otras mujeres del empoderamiento. Tengo varios discos con grupo, un disco de solista ya terminado y un disco que está a punto de salir, esta en el horno, yo creo que el próximo año ya sale, se llama “Autogestión y resistencia”

JDF: ¿Cómo vas decantando y vinculando esas mismas raíces familiares, tu experiencia académica y tus primeras vivencias en la música en la construcción de tu identidad musical y, por supuesto, de tu propuesta letrística?

AF: Yo creo que es catarsis. Hay gente que libera su alma de muchas maneras. Yo entendí que mi manera de liberarme era escribiendo, encontré que escribir, cantar y hacer rap me permitía tirar lo que yo sentía sin pelarme con nadie. Es una comunión conmigo, el beat y lo que pienso. Entendí que esto que yo hago, y en lo que creo, es lo más íntimo que le puedo entregar a la gente y a mí sin llegar a los golpes por intercambiar ideas; no quiero decir que no salgo a manifestarme a las calles si algo me molesta, pero mi manera de manifestarme es la música y no tenía otro lugar donde habitara mi música, porque mi voz siempre era silenciada cuando yo me quejaba en la escuela de algo. En esto tiene que ver también mi formación escolar, estudie primero en el Oriente, después estudie en el Instituto Mexicano Madero, fue chido pero después con el tiempo ya no me gustaba, ya no me sentía como parte de la gente de ahí.

Como te decía, estudie en una escuela metodista y la enseñanza metodista es marcadamente militar. Creo que la etapa del Madero no me gusto porque era demasiado represivo, aunque irónicamente también le agradezco, porque sin esa represión yo no hubiera entendido que es lo que quiero, lo que me molesta y lo que se me hace injusto.

Creo que en esta construcción de la identidad de la que hablas, se trata de mi intención y mis ganas de querer ser diferente, del por qué no me gusta lo normado en cuanto a distintos temas sociales. Por ejemplo, recuerdo incluso que en esos ambientes escolares había muchos compañeros que pensaban que los gays debían ser exterminados, y gente muy cristiana estaba en contra de cosas que históricamente ya estaban superadas.

Mi identidad musical comienza como una catarsis de una  mujer que no le gustaba que silenciaran su voz como mujer, como joven, como mujer de clase media en contextos escolares y sociales, donde te enseñan a ser un buen ciudadano con determinados lineamientos muy pendejos.

Por eso entendí que en la música que comenzaba a hacer tenía que volcar toda mi rabia. De esta manera con mis letras estoy expresando también mis reclamos a esas estructuras que silencian a la gente.

Cuando decides hacer esto, hay unas palabras claves: la digna rabia y la digna lucha. Entiendes que hay algo en tu vida que debe estar guiado por la dignidad. Claro, muchos dolores de cabeza para mis padres y para mucha gente de mi alrededor. Pero es una cosa de dignidad, de lucha y de no ser silenciada.

JDF: Hablando de estructuras y de personas que normalizan todo lo contrario a la dignidad,  estamos en un tiempo donde no están claros los limites en que operan esas estructuras y esas personas en cuanto a qué hacer y en cuanto a discurso; al mismo tiempo, es evidente que se mueven en determinados círculos culturales personas con actitudes esnobistas, las cuales de alguna manera refuerzan esas mismas estructuras, ante este estado de las cosas ¿Qué lugar tiene la palabra congruencia como creador musical en ti y en tu público al bajar del escenario después de hablar de dignidad, de la digna rabia y del no ser silenciado?

Mi identidad musical comienza como una catarsis de una  mujer que no le gustaba que silenciaran su voz como mujer, como joven, como mujer de clase media en contextos escolares y sociales, donde te enseñan a ser un buen ciudadano con determinados lineamientos muy pendejos.

AF: Siempre he creído que Audry Funk y Audry Bustos son la misma persona en la casa, en el escenario y en la calle, mis letras son netamente vivenciales.

Yo no hablo de algo que no sé o de algo que no quiero, ese es el primer factor para que mi música sea congruente, porque habla de lo que vivo y de lo que veo que pasa. Tal vez yo no haya vivido la desaparición de un familiar pero sé que existe y sé que nos transgrede a todos. Lo que hace Audry Funk en el escenario baja, y lo hace igual Audry Bustos al convivir con la bandita del barrio. Creo que los niveles de congruencia tienen que ver con que lo que hago es trabajo y que debo cobrar por hacerlo, ya que también tengo que comer. Pido un pago, no que me paguen setecientos mil pesos, pero pido un pago o un trueque digno por mi trabajo y listo.

Ahora, por el lado del público, creo que es muy difícil identificar a quien le gusta lo que estoy diciendo y quien realmente lo siente. A mí me encantaría que cuando estoy cantando  todas las chicas y chicos entendieran cada letra, pero pienso que eso es medio utópico.

Hace dos meses en el Zócalo de la Ciudad de México, donde toque en una onda por la despenalización del aborto, al terminar se me acerco una chica y me dijo “tu música me ha salvado y quiero agradecértelo, porque gracias a ti yo he salido de esto… ” Yo llore y la abrace, le dije: gracias porque eres tú la que me está dando la vida, porque me heces sentir que lo que hago tiene sentido.

Pienso que es muy difícil obligar a pensar a todos que sólo en lo que tú crees es correcto; también creo que las posturas o los modismos intelectualoides se están poniendo de moda. Es muy difícil detectar quien está ahí por moda y de repente se cambia. A mí en lo personal la congruencia es algo que me causa mucho conflicto, ya que quiera ser una mujer sin ningún error de congruencia, tal vez yo no me doy cuenta de mis incongruencias pero otros sí.

En mi caso como Audry trato de ser la misma persona arriba y abajo, ni diva, ni egocéntrica. Soy una persona de a pie que canta y que tiene un trabajo y se sube al escenario. Es como el médico que opera y esta chingón, o como el que escribe, esta es mi chamba y punto.

Mi chamba es mucho de educación, si con eso puedo educar a veinte o a dos y puedo darles un mensaje positivo y que lo abstraigan, yo me quedo feliz. Me encantaría cambiar al mundo, pero sé que yo sola no puedo.

Foto cortesía Audry Funk
Foto cortesía Audry Funk

JDF: ¿Cómo te miras desde arriba y desde afuera con respecto a los contenidos de tus letras y con respecto al ritmo? ¿Cómo escuchas tu sonido?

AF: Creo que el hip hop esta siendo un poco moda, tal vez doy una imagen muy fuerte de repente, porque me lo han dicho, es muy difícil verte desde arriba y desde afuera. Para empezar soy disidente a la imagen estética de lo que vemos en lo cotidiano de una mujer músico en el escenario: no tengo buenas chichis, no soy la más flaca, no soy la güera, no soy la más guapa, pero soy una mujer que esta chingona y que esta bonita, y soy una persona segura de mí misma. En cuanto a ritmo creo que está bastante audible porque mi hip hop no es tan crudo, intento que tenga distintas vertientes como desde el funk, desde el blues, claro que no se entienda como “bonito”  a hacer como “regeesito”.

Siento que mis letras incomodan, me gusta verme desde arriba y desde afuera incomodando a la gente, porque si no incomodas siento que el “ratoncito” no gira, que, o incomodo o que no le gusta a la banda. Luego a algunos en los conciertos les veo cara de “¿y esta pendeja que se cree?”, eso es chido. Hay dos vertientes de personas que yo veo; los que hacen cara de “esta vieja esta queje y queje”, y otra vertiente que dice: ¡a huevo!

Mi música es una música que te hace bailar y que puedes escuchar cuando tú quieras.

Lo que más orgullo me da de verme desde arriba y desde afuera es que incomodo a la gente. Me gusta incomodar, en el sentido político de la palabra.

JDF: Estamos en tiempos de indiferencia y apatía social, incluso ésta en muchas ocasiones se torna violenta ¿Qué opinión te merece, cuando notas durante tus presentaciones, que hay indiferencias a eso que quieres provocar con tu música?  

AF: Si esto me lo hubieras preguntado hace seis años la respuesta seria que me indignaría mucho. Ahora, cuando no me pelan lo que siento es que no es mi culpa, imagino que estoy más bien en un ensayo donde estoy cantando para mí misma, sé que estoy haciendo lo correcto, tal vez no me están pelando y prefieran echarse sus chelas y pues está bien, esta chido, cada quien tiene el derecho de ser indiferente, pero cuando los alcance el resultado de la indiferencia, ya se darán de topes y los que no fuimos indiferentes vamos a estar más preparados para lo que está pasando.

Entiendo que no lo quieran recibir, pero no quiero imponer porque tampoco quiero que me impongan, no le voy a decir a la banda que me escuchen a la fuerza, pero me estoy mirando en un espejo y me digo sí estoy haciendo lo correcto, aunque mucha gente no me este pelando.

Lo que más orgullo me da de verme desde arriba y desde afuera es que incomodo a la gente. Me gusta incomodar, en el sentido político de la palabra.

Si en un concierto hay tan sólo cincuenta personas, y a las cincuenta personas les está importando tres hectáreas de madres lo que canto, cada vez que pasa eso me convenzo que soy la loca que está cantando en un parque, pero que ésta loca me gusta y puedo ir a otros lugares donde sí me escuchen. Más bien es un proceso de resistencia.

Para mí la palabra resistencia es muy importante, hasta la tengo tatuada. La clave para muchos de los que nos dedicamos a la música muy independiente del talento, es saber resistir a las inclemencias que esta profesión te da.

JDF: Audry somos hijos de nuestro tiempo y del lugar donde hemos nacido. Pero a la vez pareciera que estamos como en aquel título de una película mexicana de principios de este siglo, “En el país donde no pasa nada” ¿Qué opinión tienes acerca de lo que está pasando actualmente no sólo en México sino en una ciudad como ésta tan llena de obras modernas?

AF: Casualmente a cabo de sacar un tema en el disco que viene que se llama “Hija del Subdesarrollo” creo que todos somos hijos del subdesarrollo, todos hemos vivido matanzas, fraudes, hemos visto nuestra familia partirse la madre para traer comida a la mesa, somos universitarios sin trabajo. Entonces lo que pasa es que llevamos siglos de entrenamiento de las grandes corporaciones bajando la cabeza, también siento que el tamaño de nuestro país es una desventaja aunque pareciera ventaja y podríamos armar un pedote todos juntos, pero no. También creo que la gente se ha comprado una idea. En la canción que compuse lo digo: “te hacen creer tanto en esa idea de progreso, que sigues aguantando mierda tras mierda y sigues esperando el premio mayor, sigues comprando y continúas enriqueciendo a las diez familias que controlan al país”.

El asunto más gacho es que continuamos viviendo en un sueño, la gente de la clase media, que son la mayoría, y la clase pobre, siempre están en la promesa de que algo les van a dar los poderosos. Es un sueño donde les prometen que van a estar bien en algún momento, parece que les meten un soporífero. Pienso que México tiene hambre y se apendeja, y es que cuando se tiene hambre se puede uno apendejar más fácil, mientras el sistema te mantenga hambreado,  las personas van a seguir tragando sus discursos de mierda.

Les han vendido el ideal de ten una casa, ten un perro, ten un coche y así vas a ser exitoso. La gente sigue regalando su voto por cien pesos.

Somos hijos de una serie de mentiras que nos hemos tragado y que poco a poco se van desprogramando en  nuestra cabeza, pero porque ya llegaron al límite, porque la desfachatez de la gente que está en el poder ya es demasiada.

Por ejemplo Ciudad Juárez hace diez años; yo entendía Ciudad Juárez como Colombia, así de lejos, pero ahora si ya la estoy sintiendo porque a tres cuadras de mi casa mataron a una morra, están desapareciendo mujeres, están desapareciendo amigas. Sólo hasta que ves las cosas muy cercanas es como las crees.

Somos la generación más preparada y es la que menos trabajo tiene.

No hace mucho que gano Peña Nieto salimos a marchar para inconformarnos, yo sentía tristeza y decepción creo que estamos como en una eterna espiral de atracos. Pienso que la gente ya se está dando cuenta que estamos muy mal. 

JDF: ¿Qué hace que una persona con tu propuesta musical quiera emigrar a otro país? ¿Tiene que ver con la oferta cultural en lo local?

AF: El asunto es que a la gente la acostumbraron a que la oferta cultural fuera gratis. Luego por ejemplo hay covers que me parecen risibles, $10, $15, incluso la banda va y te talonea ese precio, hasta te dice: “si somos tres cuanto me cobras”,  la gente no está preparada para una oferta cultural que sea rentable  pero también hay eventos que se pasan de lanza en los precios. Pero la oferta cultural underground muchas veces no quieren pagar, los acostumbraron a que fuera gratis y también de repente hay tantos eventos que la banda se separa y no saben a cual ir, divide y vencerás. La banda no entiende que si dividimos y tenemos diez eventos el mismo día, a nadie le va a ir bien.

Me voy de Puebla porque, aparte del amor y del cariño que tengo allá, profesionalmente me siento muy estancada, porque la gente no paga por mi trabajo, me dan muy poco por presentación, a veces me pagan muy chido, pero siempre es de andar en la incertidumbre. También luchar contra tanto machismo que hay en la música ya me estresa. Necesito más que ser valorada poder trabajar tranquilamente.

Quienes hacemos música independiente emigramos, porque la gente sigue comprando música que le pasan en la radio. Nosotros no tenemos chance de mercado. Eso si en el internet, el facebook y  youtube me han hecho el paro y por eso en otros países conocen de mi chamba y me llevan a tocar a otros países. También siento que no hay el debido respeto por el músico que hace música independiente; en  mi caso, luego me han buscado en vez de por mi música, por mi papel de mujer como música, me erotizan desde lo estético. En lugar de respetar mi trabajo por encima de cualquier condición. Simplemente te buscan porque eres un ave rara en este mundo de palomas. Nos quieren buscar como el changuito del zoológico. ¿Te acuerdas de esos tiempos donde presentaban a la mujer barbuda? Así. Y eso está muy cabrón, que te busquen por morbo.

Queremos ser valorados por nuestro talento y no por lo peculiar. También no estoy en el mainstream, tampoco me voy a ir con OCESA porque representa todo lo contrario a lo que yo pienso, pero no puedo trabajar aquí.

Somos la generación más preparada y es la que menos trabajo tiene

Yo me siento afortunada de poderme ir pero también me siento triste por irme. Pero como música y como mujer no me puedo desarrollar acá desde lo que hago hasta como me veo, porque tengo rastas, porque estoy tatuada. Son muchas barreras sociales que tengo que estar rompiendo, no solo yo, sino muchos músicos para poder trabajar. Por eso nos vamos, porque la gente en otro lado ve el talento y no solo la carcasa. Siento que muchos músicos somos personas marginadas.

JDF: Por último Audry ¿Qué viene en tus letras? ¿Con que nos vas a excitar musicalmente? ¿Hay palabras que nos muevan a hacer algo?

AF: Que bello. El “Verso luego existo” es un disco muy joven, mi Audry universitaria llena de sueños, de ideales, esa era un disco muy joven en búsqueda de muchos aprendizajes, el disco nuevo  “Autogestión y resistencia” es un disco de diez tracks donde hablo precisamente de procesos autogestivos, de procesos del feminismo. En mi actuar no soy una feminista muy radical, pero si siento que radicalizar ciertas acciones hace que la gente se ponga incomoda. Tengo por ejemplo canciones muy radicales para tocar como “Las pelotas del patriarcado”, tengo el primer sencillo “Hija del Subdesarrollo”  del nuevo disco  donde hablo del como he visto las cosas y del como me han afectado. En enero y marzo tuve una gira por Centroamérica recorrimos de Panamá hasta Guatemala, con tres amigas centroamericanas haciendo talleres y un documental animando a las chicas, mi próximo disco refleja esas vivencias de cuatro mujeres que íbamos viajando solas, del porqué soy feminista, porque mi discurso social y de política; toco también el tema del amor. Siento que el amor es una manera de resistencia en estos tiempos de odio. Pero no el amor sólo romántico sino un amor de amar al ser humano, de un amor solidario.

Foto: cortesía Audry Funk
Foto: cortesía Audry Funk

Siento que escribo, que soy rapera, pero también siento que mi rap es poesía, no me siento poeta, pero intento serlo, intento entender los tecnicismos, pero es una poesía del barrio pa´l barrio. Yo vengo de Mayorazgo, tu vienes de Amalúcan y vivimos lo mismo y vivimos el barrio, no de una manera violenta como te lo ponen, sino desde la segregación de ser una mujer del barrio. Puede que venga de una familia de profesionistas que me dieron todo, pero mi música es de la banda para la banda.

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