“Háblame de respeto”, trabajando la violencia de género en El Salvador

“Háblame de respeto”, trabajando la violencia de género en El Salvador

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Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

Háblame de respeto es un proyecto en El Salvador que busca los orígenes y datos reales de la violencia de género. Omar Luna, becario de la actual generación de la Escuela de Datos, coordinó durante dos años la iniciativa, que va a relanzarse este año.

En entrevista para LADO B, Omar Luna contó cómo se conformó un equipo multidisciplinario.

LADO B (LB): ¿De qué trata “Háblame de respeto”?

Omar Luna (OL): Es una iniciativa que básicamente busca cómo coadyuvar a mejorar las políticas públicas del estado salvadoreño mediante la utilización de varios componentes como la incidencia territorial que es el trabajo con mujeres defensoras de Derechos Humanos, la formulación de informes con el que queremos hacer incidencia en los tomadores de decisión y los políticos salvadoreños, y el periodismo de datos donde nosotros analizamos los diferentes comportamientos de los fenómenos que atañen a las mujeres, que van desde por ejemplo la violencia económica que sufren en las aristas de trabajo, los enfoques educativos que tienen que ver más que todo con las matrículas y las deserciones y también con lo económico en el sentido que empezamos a detectar, por ejemplo, cómo es que estas mujeres pese a que son conocedoras de derechos siguen atrapadas en un círculo de violencia en El Salvador.

LB: De lo que han encontrado, ¿muchas veces la violencia viene de la pareja?

OL: Encontramos que no sólo empieza por el feminicidio sino que hay causas anteriores como amenazas, lesiones, violencia intrafamiliar, y como las mujeres no tienen un respaldo o ayuda del Estado o sociedad civil, este tipo de violencia empieza a escalar hasta que llega al feminicidio, lo podemos ver por ejemplo en los comportamientos territoriales donde llega la policía por ejemplo y el policía le dice perdónelo, tuvo un mal día, concilie con él, o a veces la mujer toma la propia decisión de ir a denunciar y el taxista, por ejemplo, o el pastor o el líder religioso de la iglesia le dice cosas como, piense bien lo que va a hacer, acuérdese que en la Biblia dice que en las buenas y en las malas, y todos estos tipos de preceptos religiosos, entonces las mujeres empiezan a condicionarse en ese aspecto.

En El Salvador, como en otras partes de Latinoamérica, el feminicidio es una problemática recurrente e invisibilizada. En el país centroamericano, contrario a lo que piensa la mayoría de la población, casi todos los asesinatos violentos de mujeres ocurren en las calles.

Nosotros publicamos el año pasado un informe sobre igualdad en el estado porque tenemos una ley de igualdad para las mujeres que en teoría garantiza que las mujeres tienen que estar en posiciones no tradicionales dentro y fuera del estado, y se nos armó toda una revuelta porque nosotros detectamos que realmente el estado no garantiza ese tipo de posibilidad porque se empieza a ver en la info que recopilamos que la mayoría están en posiciones asistenciales

OL: Con respecto a los datos nosotros encontramos por ejemplo que 20% de los casos de feminicidio se comete en la esfera privada. Encontramos más que todo que es en las casas, en los lugares de habitación con las parejas, y que el 80% se da en la vía pública. Nos llama bastante la atención porque por lo general la gente piensa que todo se da en lo privado pero muchas veces se puede dar en la vía pública.

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LB: Hablar sobre violencia de género, ¿qué tan fácil o difícil es en El Salvador?

OL: Se vuelve un poco difícil porque por ejemplo las organizaciones de mujeres se han quedado en un vacío de conocimiento y para nosotros fue bastante difícil empezar a posicionar porque nosotros empezamos a dar los datos y nadie nos creía, entonces llegaban estas organizaciones de mujeres, retomaban nuestros datos y sí les creían. Entonces también es difícil hablar de género porque todavía se sigue pensando que esa no es una temática importante tanto de la sociedad civil como en el funcionariado, y también porque los funcionarios no le creen a uno cuando uno les presenta las estadísticas ellas muestran comportamientos. Entonces piensan que uno pese a que utiliza datos públicos de solicitudes de información piensan que les estamos mintiendo cuando realmente no es así.

El proyecto Háblame de respeto funciona con datos oficiales que han sido pedidos por el equipo, financiado en su primera etapa por ICO cooperación y por la Fundación Latitudes.

OL: (La información) Son datos públicos del Ministerio de Salud, de la Fiscalía, del Ministerio de Trabajo, Policía Nacional Civil. También tenemos algunos datos que tienen que ver con, por ejemplo, medicina legal porque allá lo que nosotros tenemos es una comisión tripartita que analiza diferentes casos de violencia contra las mujeres que está conformada por la policía nacional civil, medicina legal y la fiscalía. Lo que nos ha sorprendido bastante es por ejemplo la paridad de las cifras, porque se supone que la comisión tripartita se tiene que poner de acuerdo para tipificar los delitos pero qué pasa, que en unos se dispara más, en otros son menos, en otros son similares, entonces tenemos esa problemática, pero nosotros empezamos a contrastar esas fuentes y también tenemos Base de Datos relacionadas con el tema de judicialización de los casos; empezamos a detectar una problemática que tenemos con la corte suprema de justicia es que no siempre actualiza los datos y cuando uno los pide le mandan un compendio, así como 2013–2014. Nosotros fuimos con los magistrados de la corte y presentamos los datos y ellos reconocieron su error, dijeron sí estamos procesando mal los datos y creemos que gracias a ustedes a que nos han hecho estas observaciones podemos empezar a desglosar este tipo de cosas.

La iniciativa salvadoreña ha logrado pasar más allá de la recopilación de la data: tanto sociedad civil como instituciones del Estado se han apropiado de la información.

OL: Nosotros publicamos el año pasado un informe sobre igualdad en el estado porque tenemos una ley de igualdad para las mujeres que en teoría garantiza que las mujeres tienen que estar en posiciones no tradicionales dentro y fuera del estado, y se nos armó toda una revuelta porque nosotros detectamos que realmente el estado no garantiza ese tipo de posibilidad porque se empieza a ver en la info que recopilamos que la mayoría están en posiciones asistenciales. De 2 mil 200 cargos, 722 son para mujeres.

feminicidio

LB: ¿Cuánta gente forma parte del proyecto?

OL: Del proyecto ahorita somos alrededor de seis personas. Creemos bastante en la cultura colaborativa, propia del periodismo de datos; entonces tenemos un editor para la web, una coordinadora de recaudación de fondos, nos ayuda con el tema de posicionamiento y comunicación institucional, estoy yo que ayudo con los datos, tenemos a una diseñadora que nos ayuda a traducir todos estos datos en viñetas y también un sociólogo que nos va a ayudar un poco más a desentrañar las causas de la violencia contra la mujer en El Salvador.

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