Un feminicidio a la semana en Puebla, de 2013 a 2015

Un feminicidio a la semana en Puebla, de 2013 a 2015

Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

María tiene 25 años. Es empleada. Recientemente tuvo una pareja que la violentaba y ahora la acosa. Hoy María será víctima de feminicidio, su familia y sus amigas sabrán bien quién es el culpable y conocerán los antecedentes violentos de la relación, pero el Ministerio Público iniciará una averiguación previa por homicidio doloso y es muy poco probable -quizás sólo si logra detener al asesino, lo cual estadísticamente es todavía menos posible- que la consigne ante el juez como feminicidio. Pero incluso si es consignado como feminicidio y hay un detenido, habrá que esperar hasta que los lentos pasos de la justicia conduzcan a la sentencia firme, aquella que llega cuando ya no hay posibilidades de amparo.

Y la próxima semana matarán a otra María, pues aunque es un personaje ficticio, encarna el perfil de las víctimas de feminicidios, la mayoría no reconocidos por las autoridades estatales, en Puebla.

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Natalí Hernández, del Centro de Análisis, Formación e Iniciativa Social (Cafis AC), y el equipo de LADO B realizamos un análisis a partir de las bases de datos que existen en Puebla sobre feminicidios del 2013 al 2015: la del Observatorio de Derechos Sexuales y Reproductivos (Odesyr), que es pública, y la del Observatorio de Violencia Social y de Género del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría SJ, de la Universidad Iberoamericana Puebla.

La primera contabilizó en ese periodo 160 casos y la segunda 187. Sin embargo, después de hacer el cruce se determinó dejar fuera los casos donde no hubiera al menos una causal del tipo penal comprobable. Siendo así, quedaron 149 víctimas de feminicidios del 2013 al 2015.

En este periodo, equivalente en 156 semanas se registraron 149 asesinatos de mujeres por razones de odio: casi uno a la semana.

Aunque los feminicidios se incrementaron este 2016, en 2013 fue el año en que se tipificó el feminicidio en Puebla, y la única constante ha sido una ausencia de cifras oficiales reales en cuanto al ejercicio de la justicia y la aplicación de la ley.

Del análisis ya referido, que no está terminado, esto es lo que hemos encontrado:

En 76.5% de las casos se identificó a la víctima. La cifra representa a 8 de cada diez mujeres asesinadas, lo que significa que se sabe al menos sus nombres. 

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En el análisis de las edades se separó a las víctimas por rangos de diez años. El grupo donde más casos hubo fue el de 21 a 30 años, con 34,1% de las víctimas, seguido del de 31 a 40 años, con 22.4%. Las mujeres más vulnerables son las que tienen entre 21 y 40 años: jóvenes, en edad escolar, empleadas o trabajadoras y también muchas en su primera década de maternidad y/o matrimonio.

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Aunque en más de la mitad de los casos se desconoce el lugar donde fueron vistas las víctimas por última vez, de las que sí se sabe el 32.9% estaba en un lugar privado antes de ser asesinada. Y de todas, 63.1% fueron encontradas en espacios públicos.

Esto significa que los asesinatos iniciaron o fueron perpetrados en espacios íntimos, de confianza o de trabajo, en lugares cerrados, mientras que los cuerpos fueron abandonados y expuestos en espacios públicos: una de las causales para que sea considerado feminicidio es que el cuerpo sea expuesto o exhibido en un lugar público, lo que da una suerte de mensaje de desprecio y de cero respeto al cuerpo femenino.

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En 2013 hubo 49 feminicidios. 2 de las víctimas eran foráneas y de 14 se desconoce su origen. De las 33 sobre las que sí se tiene información se sabe que radicaban en 19 municipios –9 de ellas en Puebla, 3 en Tehuacán, 2 en Tecali de Herrera, 2 en Huauchinango y 2 en Ocoyucan.

En 2014 se registraron 38 feminicidios en 19 municipios. El que más tuvo en casos fue Puebla, con 11, seguido de Atlixco, con 4 y Tehuacán con 3. Sin embargo, en cuanto a la tasa de feminicidios por cien mil habitantes Zoquitlán estuvo a la cabeza, con 70.67 feminicidios por cada cien mil personas, seguido de San José Acateno, con 56.1, y Tapanco de López, con 34.5. Estos municipios no están en la misma región de la entidad: Zoquitlán y San José Acateno están a más de 250 kilómetros de distancia.

Durante 2015 hubo 49 mujeres asesinada, de las cuales 10 se desconoce el lugar donde radicaban. Las 39 víctimas conocidas vivían en 16 municipios, esta vez en lugares más alejados como Francisco Z. Mena, en la punta norte de la entidad.

En 38 municipios radicaban originalmente las víctimas y están esparcidos por todo el estado, desde Acatlán de Osorio hasta Francisco Z. Mena, de la Mixteca a la Sierra Norte colindante con Veracruz. En cambio son 54 los municipios donde se hallaron cadáveres, pero igual están en todas las regiones de Puebla.

De otros 37 casos no se sabe de dónde era la víctima, mientras que en otros dos una era originaria de Cuautla, Morelos, y una posiblemente de la Ciudad de México. Cada año se fueron extendiendo los municipios donde las mujeres han sido asesinadas, abarcando un área más amplia y ocurriendo en lugares donde antes “no pasaba nada”.

Los municipios con las tasas más altas de feminicidios por cien mil habitantes no presentan tampoco una constante ni un patrón. En 2013 los cinco con las tasas más altas fueron Tecali de Herrera, Santa Clara Ocoyucan, Epatlán, San Jerónimo Tecuanipan y San Pedro Tlaltenango. Al año siguiente Zoquitlán, San José Acateno, Tapanco de López, San Pedro Yeloixtlahuaca y Zacapoaxtla. En 2015 aparecieron Ayotoxco de Guerrero, Xicotepec, Coyomeapan, Tecamachalco y Coronango: ninguno se repitió en los tres años.

Mientras que en la ciudad de Puebla, los 40 feminicidios registrados se cometieron en 24 colonias.

¿Qué nos dicen estos datos? Que prácticamente en cualquier municipio y en cualquier colonia de la ciudad ocurren los feminicidios. Estos homicidios por razón de género no ocurren sólo en contra de  un grupo de edad, ni tampoco a mujeres con una ocupación específica.

Además, el total de la población de los municipios donde han ocurrido los feminicidios es de aproximadamente dos millones y medio de personas, que equivale casi a la mitad de habitantes de todo Puebla. ¿Y qué está pasando en la otra mitad de la población? ¿Realmente no están sucediendo los feminicidios, o sólo no hay un periodista que lo consigne? Sólo en el 25% de los 217 municipios han ocurrido los crímenes según los registros de las organizaciones.

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Al analizar las causales del tipo penal encontramos que en 53% de los casos el cuerpo estuvo exhibido o expuesto públicamente; 45.6% presentaban lesiones o mutilaciones infamantes y 28.9% sufrieron lesiones previas al asesinato. En 27.5% de los feminicidios hubo perfidia (abuso de confianza), que se traduce en que el crimen fue perpetrado o ayudado por una persona de la confianza de la víctima. En el 22.8% de los casos el cuerpo presentaba violencia sexual y en 15.4% se comprobaron antecedentes de violencia de pareja.

En cuanto a los victimarios, en 55% de los casos se identificó al asesino. Se conoce la identidad de 81 probables feminicidas, pero ninguno está sentenciado firmemente por el delito. Tal es el caso de Moisés Torres, quien asesinó a su ex esposa Olga Nayeli Sosa Romero; como Gerardo Juárez Sánchez, feminicida confeso de Judith Coatl y Laura León Ortega, o Javier Mauricio Díaz, ex novio de Araceli Vázquez Barranco.

En el 49% de los casos se conoce la relación de la víctima con el victimario. De éstos, 31.5% era la pareja sentimental (actual o anterior) de la víctima, y 10.7% algún familiar. Casi siempre alguien cercano.

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En Puebla, cada semana una mujer es asesinada. Y los feminicidas siguen libres o sin recibir sentencia.

*Trabajo de base de datos y análisis de Mely Arellano, Aranzazú Ayala, Ámbar Barrera, Ana Karen de la Torre, Natalí Hernández, Marlene Martínez y Samantha Páez.

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