Acceso a vivienda, beneficio para una minoría

Acceso a vivienda, beneficio para una minoría

Foto: Marlene Martínez
Foto: Marlene Martínez
Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

Diez mil pesos como ingreso mensual mínimo, referencias crediticias, comprobante domiciliario y que se pueda verificar que se tiene un empleo son algunos de los requisitos que se necesitan para comprar una vivienda por la que se pagará de dos a cuatro veces el monto, en un plazo de 10 a 20 años. Esta es una de las pocas opciones que tiene el 60 por ciento de quienes habitan en Puebla sin afiliación al seguro social, para obtener una vivienda.

Eso, u ocupar terrenos sin papeles, de “paracaidistas”, o adquirir terrenos rústicos muy baratos, sin servicios, en asentamientos muchas veces irregulares que no son reconocidos por los ayuntamientos.

Los trabajadores afiliados al seguro social tienen la prestación de adquirir una casa mediante el Infonavit –generalmente muy sencillas y baratas–, o comprar un inmueble con un valor mayor mediante un crédito combinado con una institución bancaria. Los trabajadores del Estado que tienen Fovissste gozan de las mismas opciones.

Pero, ¿qué pasa con ése 60% de poblanos que no tienen estas prestaciones?

En HSBC, Scotiabank, Santander, Banamex, Bancomer y Banorte los créditos son muy similares. Los requisitos generales para obtener un crédito hipotecario para adquirir una casa ya construida con un valor de 300 mil pesos (equivalente a un departamento de interés social) son:

– Ingresos mensuales comprobables de mínimo diez mil pesos.

– Desembolso inicial de entre 50 mil y 80 mil pesos.

– Pagos mensuales de entre 3 mil y 6 mil pesos.

En total, por un préstamo de aproximadamente 350 mil pesos, en veinte años la persona acabará pagando poco más de 800 mil pesos, más de dos veces el valor inicial. Y si la persona tiene ingresos de 10 mil pesos al mes, más de un tercio se irá durante los siguientes 20 años para pagar su casa o departamento.

Tenemos una gran cantidad de asentamientos irregulares, un crecimiento de la mancha urbana desordenado, donde las autoridades no han actuado garantizando condiciones de vida digna. Se han hecho de la vista gorda porque si intervienen tendrían que resolver el problema de la profunda desigualdad y de la latente pobreza. El gobierno de Puebla no tiene acciones claras, definidas, en materia de vivienda

En Puebla, según datos del INEGI, 52% de las personas vive en situación de pobreza, lo que significa que gana apenas dos salarios mínimos al mes, lo que se traducen a $5260 pesos. Cantidad imposible para pedir un crédito hipotecario a un banco.

El Doctor Miguel Reyes Hernández, del Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana Puebla, explicó que para la mayoría de los créditos hipotecarios en bancos con plazos de 15 a 20 años se termina pagando el 300% del valor del inmueble.

“Para quien no tiene (Infonavit o Fovissste) las posibilidades de tener una vivienda digna y adecuada son menores. Entonces esta gente lo que hace es asentarse normalmente en lugares irregulares”, dijo en entrevista. Una situación que no es exclusiva de Puebla sino nacional y que ha empeorado, pues en 1984 el 50% de la población no tenía seguridad social, esta cifra actualmente llega al 60% y su tendencia natural será al alza, ya que las nuevas generaciones ya no gozan de prácticamente ninguna prestación.

Una de las dificultades para poder entender las dimensiones de este fenómeno es la falta de datos confiables y actualizados sobre quiénes son dueños de propiedades y quiénes rentan. Eso, aunado a la ausencia de políticas públicas locales que atiendan el problema de la falta de acceso a la vivienda. Lo único que hay son los programas de Sedesol para arreglar techos y pisos de casas ya establecidas, y no para construir nuevos espacios dignos y accesibles.

En 2010 Puebla ocupaba el cuarto lugar nacional en personas con pobreza de matrimonio, con 63.6% de su población en esta situación que implica que no pueden cubrir sus gastos mínimos de vivienda, transporte y vestido.

Reyes dijo que el problema del ingreso y distribución de la riqueza ha sido de tal magnitud que el propio gobierno hacer que esta situación se perpetúe mediante asentamientos de viviendas irregulares. “Tenemos una gran cantidad de asentamientos irregulares, un crecimiento de la mancha urbana desordenado, donde las autoridades no han actuado garantizando condiciones de vida digna. Se han hecho de la vista gorda porque si intervienen tendrían que resolver el problema de la profunda desigualdad y de la latente pobreza. El gobierno de Puebla no tiene acciones claras, definidas, en materia de vivienda”, dijo.

Tan sólo en la ciudad de Puebla hay cerca de 200 mil personas viviendo en asentamientos irregulares, y la cifra de todo el estado se desconoce. La ausencia de políticas públicas para la adquisición de una vivienda afecta a casi tres cuartos de todos los habitantes de la entidad.

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