The Neon Demon, la nueva transgresión de Winding Refn

The Neon Demon, la nueva transgresión de Winding Refn

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Héctor Jesús Cristino Lucas

Se habló mucho respecto a The Neon Demon, incluso lo advertimos hace unos ayeres en esta misma sección. La crítica no quedó convencida y el resultado en taquillas fue francamente decepcionante. Sin embargo, su paso por el Festival de Cannes 2016 hizo que quedara en la historia; una historia que comparte con filmes retrógradas, viscerales y sumamente polémicos que terminaron por volverse de culto. Takashi Miike fue llamado “el mal en persona” cuando estrenó Audition en el 2000. Lucky Mckee con su estupenda The Woman fue acusado de misógino allá por el 2011, y se pidió la expulsión de México a Alejandro Jodorowsky cuando presentó Fando y Lis en el 68.

La película Irreversible de Gaspar Noé fue destrozada por la crítica debido a sus escenas explícitas, y continúa siendo uno de los filmes más prohibidos en muchos países, como en Nueva Zelanda. Antichrist de Lars Von Trier fue considerada ofensiva y altamente misógina, mientras que el cortometraje Aftermath de Nacho Cerdá llegó a considerarse un trabajo tabú en España desde 1994. La lista crece y crece haciéndose abismal, y pese a ser tan odiadas en su estreno el paso del tiempo les ha dado la razón a sus autores: muchas de ellas son ahora referentes y piezas indispensables del cine universal.

La pregunta sería: ¿Cómo es que se vuelven tan importantes pese a su terrible naturaleza? Y la respuesta no es tan complicada. Muchas de ellas lo logran por el profundo trasfondo de critica a ciertos sectores, clases sociales, personajes o hasta posturas políticas, camufladas en la estética de lo grotesco y visceral. Y puede sonar arriesgado y sumamente pretencioso, pero The Neon Demon tiene todo lo necesario para unirse a la lista. Es el ejemplo perfecto de un film transgresor. Un film contestatario y polémico que dividió a la crítica desde su estreno, pero que estoy seguro, será un éxito en mercado independiente.

Tampoco es una situación que extrañe. El director danés Nicolas Winding Refn ha levantado polémica y dividido a la critica en más de una ocasión. Con Only God Forgives del 2013 -aquel extraño y psicodélico thriller filmado en Tailandia- propuso un nuevo lenguaje narrativo en donde la imagen y la estética, el dinamismo y lo gráfico, son la historia y los protagonistas.

Drive -su film más comercial- es una experiencia extraña y transgresora. Una combinación de suspenso y acción, aunado a una intensa violencia gráfica que vino a renovar el género del cine negro. Fue llamada incluso: “una película de acción de arte y ensayo”.

En el caso de Bronson, en donde Tom Hardy dio vida al reo más peligroso de Londres, se llegó a mencionar que Refn tenía un talento multifacético capaz de dominar distintos géneros a la vez. Aquel film pseudobiográfico fue calificado como una extraña combinación de humor negro y drama, que recordaba al estilo tan característico de Kubrick en A Clockwork Orange. Sin embargo, la crítica volvió a dividirse. Por ello, no es de extrañarse que The Neon Demon haya ocasionado conmoción y polémica. Para el danés, los abucheos recibidos en el reciente Festival de Cannes no debieron ser nada nuevo, sino esperados.

En aquella ocasión la audiencia expresó su descontento con ciertos gritos que iban desde “pajillero”, hasta otros más sofisticados lo llamaron “onanista” –el mismo concepto para masturbación con diferentes niveles de sofisticación- una vez terminada la proyección. El desagrado fue tal que incluso en twitter los insultos aumentaron. Muchos de los que asistieron lanzaron a la red de los trinos su opinón respecto a la película: “una experiencia visual asombrosa, pero grotesca y vacía”. Algunos, de hecho, llegaron a compararla con otros filmes, insinuando ser una copia barata sumamente pretenciosa. Sin embargo, son esos detractores justamente los que enaltecen la película; los responsables de que pueda considerarse de culto.

Seamos sinceros, Winding Refn es ahora un referente inmediato de polémica y cine transgresor, porque sí, The Neon Demon definitivamente es transgresora. Es maldita y sublime por donde se le vea, justo a la altura de todos esos míticos filmes violentos, pero atención, nunca vacíos.

Uno de los títulos que recibió en su estreno fue de una Torture Porn reprimida, y aunque pudiera encajar, no creo que fuere el adjetivo más adecuado. Mucho en los colores -una paleta alucinante de azul y rojo parpadeante- pero sobre todo en su trama -un grupo de chicas envueltas en un crimen violento- refleja una clara inspiración a los Giallos más clásicos. Ése subgénero italiano predecesor de los Slashers americanos cuyos principales exponentes son Mario Bava y por supuesto, Dario Argento. The Neon Demon, de hecho, recuerda en demasía a la obra primordial de éste último: la descarnada pero siempre poética Suspiria.

Una grata sorpresa, ya que éste pequeño subgénero dejó de filmarse hace tiempo. Es como el cine Mondo o de Caníbales, que se abandonó en el siglo pasado. Ahora lo único que nos queda de los Giallos son contadísimas películas con una recepción modesta por parte de la crítica, quizás, porque el subgénero pertenece a una época irrepetible, destinada a ella y nada más. De los filmes actuales tenemos, sólo por citar un par de ejemplos, la muy desapercibida Livide de Julien Maury y Alexandre Bustillo, en una extraña mezcla de vampirismo y brujería. También la argentina Francesca de Luciano Onetti, quien se acercó más al subgénero que cualquier otra.

Se dijo también que The Neon Demon parecía ser un plagio de Showgirls de Verhoeven o Mulholland Drive de David Lynch, pero lo dudo mucho. Retoma más bien la esencia de estas películas: “una crítica latente a la industria superflua de Hollywood y a su influencia sobre la sociedad”, sólo para reinventar una nueva historia. Refn no parece plagiarse, eso es demasiado notorio, y su película es distinguible de las del resto. La tesis del machismo dominando nuestro mundo y la idea de que la belleza física lo es todo, son asombrosamente mostradas con la metáfora del canibalismo. Como si la moda y la apariencia fuera un demonio que nos devora a cada momento.

La película es inquietante y molesta. Más allá de ser molesta por sus escenas gráficas, lo es más por su poderoso trasfondo. Es molesta porque sus imágenes, pese a ser asombrosas y estéticas, reflejan con sus colores neones y apacibles, una sociedad al desnudo: la nuestra. Es molesta porque termina convenciéndote de que todos somos devorados por el mismo demonio tarde o temprano y que es imposible escapar.

La manufactura del metraje es apacible, mal llamado “lento”, pero con una dosis de ferocidad oculta que conmociona cuando menos te lo esperas. No lo digo sólo por su lado más gráfico, sino por el imperceptible subtexto de sus mensajes. La insinuación del sexo obligado para llegar a la cima del éxito y la falta de talento interno en contraposición claro, de una belleza externa que lo consigue todo. Refn incluso se toma la libertad de hacer estas escenas lo más largas y detalladas posibles, dándole un ligero pero siempre ácido humor retrograda bastante malicioso. Incluso el desenlace, tan divertido como grotesco, es poesía visual y semántica en su máximo esplendor.

Cuando una película se dice que es transgresora, ya sea técnica o narrativamente, hay que intuir la más grande de las obviedades: no es para todos. Por ende, The Neon Demon se une a la larga lista de filmes que en su debido tiempo ofendieron a la audiencia sólo por el vanguardista -en ocasiones- o visceral tratamiento por el cual se opta en mostrar un tópico. Refn ha hecho historia aunque la crítica se vuelque contra él y su película. Entendámoslo así: los detractores de ahora son el destino de culto que le espera. Cada elemento que compone su más reciente trabajo es visionario, y aunque haya quienes lo nieguen, no resulta una copia barata ni mucho menos.

Para los que toleran y analizan más allá de lo gráfico. Para los que entienden el cine de Winding Refn y logran leer el imperceptible subtexto entre escenas. Para esos que buscan el alma contestataria de una gran película con maestría e inesperada ferocidad. Para todos ustedes:

The Neon Demon, la nueva transgresión de Winding Refn.

Sinopsis:

Jesse es una chica que llega a Los Ángeles, California, para hacer su sueño realidad: convertirse en una supermodelo. Su belleza despertará al demonio y se verá atrapada en un peligroso mundo de modelos obsesionadas, que estarán dispuestas a todo con tal de quitarle eso que ella tiene.

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

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