¿Qué sabemos y qué no sobre la venta de la Casa del...

¿Qué sabemos y qué no sobre la venta de la Casa del Escritor?

La eventual enajenación del inmueble fue aprobada por los diputados aunque en realidad no saben por qué lo hicieron

Tomada de lajornadadeoriente.com.mx/
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Josué Cantorán

@josuedcv

La imagen era contundente. El pasado 28 de julio varias fotografías en que podía observarse a tres personas retirando la placa que reza “Casa del escritor, Ville refuge, City of asylum” de la casona ubicada en el número 201 de la calle 5 Oriente, en el centro histórico de Puebla, parecían no dejar lugar a dudas: el conocido inmueble que en 2003 fue convertido en casa de refugio para escritores perseguidos por motivaciones políticas, finalmente, después de varios meses de rumores, sería clausurado y pasaría por siempre a la historia. Aunque al día siguiente circularon por las redes sociales nuevas fotografías en que se hacía notar que la placa no había sido retirada sino restaurada, las versiones sobre el cierre de la casa comenzaron a difundirse.

Recordemos que la Casa del Escritor fue inaugurada en abril de 2003 por el premio Nobel de literatura Wole Soyinka a iniciativa del también escritor Pedro Ángel Palou, entonces secretario de Cultura de Puebla. La idea era que la casona pudiera albergar a escritores refugiados por cuestiones políticas en un lugar donde pudieran continuar produciendo su obra literaria.

Se sabe que el novelista cubano José Prats Sariol, quien huyó de Cuba en 2003, encontró su refugio en la Casa del Escritor. Años después el inmueble ya no conservaría su objetivo original, pero permanecería abierto para la realización de talleres literarios, presentaciones de libros y otro tipo de actividades culturales.

Ahora bien, ¿qué sabemos con certeza y qué no sobre los rumores de su supuesta venta? Aquí vamos.

¿El gobierno estatal vendió la Casa del Escritor?

Hasta el momento no lo podemos saber. Lo que sí sabemos es que existe un proceso que comenzó desde febrero de este año con el fin de enajenar el inmueble. ¿Qué quiere decir esto? Si el gobierno estatal desea deshacerse de una propiedad, primero debe pedir al Congreso del estado su permiso. El gobernador Rafael Moreno Valle envió desde el 29 de febrero de 2016 una iniciativa de decreto al Congreso con el fin de enajenar el inmueble. El documento puede hallarse en la página web del Congreso.

¿Por qué el gobierno estatal desea enajenar la casa?

De acuerdo con el documento antes mencionado, la razón que argumenta el gobierno estatal para su enajenación es que el inmueble “no está siendo utilizado por la actual administración”. Esto de hecho es falso, puesto que en la Casa del Escritor se siguen realizando talleres literarios.

En el documento también se menciona que “el inmueble descrito (…) no es útil ni idóneo para ser destinado a oficinas públicas ni para ser utilizadas para la prestación de algún servicio público (sic)”.

decreto

¿Qué dijo el Congreso?

Nada: sólo aprobó la enajenación. Más de cuatro meses después de llegada la iniciativa, los diputados locales aprobaron el decreto de enajenación sin emitir una sola palabra el 15 de junio de este año. Como consta en la versión estenográfica de la sesión del pleno de ese día –documento también disponible a todo el público en la página web del Congreso–, ni un solo diputado emitió alguna opinión, resistencia o promovió la discusión sobre este tema. Es decir: la aprobaron sin chistar. Sólo el diputado Julián Peña Hidalgo, del partido Movimiento Ciudadano, votó en contra de la iniciativa.

¿Por qué Julián Peña votó en contra?

Cuestionado por Lado B, el diputado respondió que votó en contra de la iniciativa por dos razones.

Primero, dijo el legislador en entrevista telefónica, “porque en el dictamen no se establecen los montos por los que se va a enajenar ni a quién se le va a enajenar. Son las cuestiones técnicas del dictamen. Segundo, porque en Puebla hay pocos espacios culturales y me parece que éste es uno que pudiera ser origen para la creación del arte, concretamente de la escritura, en Puebla. Quitar ese tipo de espacios me parece un retroceso. Esos son los dos motivos por los que voté por esta iniciativa”.

También se le preguntó por qué no hubo discusión sobre el tema en el pleno, y esto respondió: “Lo he comentado en varias ocasiones. En el Congreso del estado poco se discute. Se llevan las iniciativas y se les da línea a la mayoría de los diputados, de las bancadas. En este caso sucedió lo mismo. No hubo discusión por parte de nadie. Es un Congreso que lo que ha hecho es sólo levantar el dedo y hacer caso a lo que le dicen los líderes sin más discusión”.

¿Por qué el resto de los diputados votó a favor?

Entrevistado por los reporteros que cubren el Congreso estatal, el diputado Manuel Pozos Cruz, del partido Compromiso por Puebla y presidente de la Comisión de Cultura en el Congreso, dijo:

–Eeeeh, bueno pues eeeh, hay inmuebles que tienen que ir renovándose, remodelándose, e inclusive hay algunos que no funcionan, pues tienen que ir desapareciendo.

Tomada de /lalibretadeirmagallo.wordpress.com/
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Como consta en el audio de la entrevista difundida por el diario Intolerancia, que no debes perderte, el legislador se vio en aprietos cuando no logró responder uno solo de los cuestionamientos de los periodistas.

–Pero en este todavía hay actividades, ha habido actividades en los últimos siete años -se le preguntó.

–Pues muchas veces es la falta de recursos que no, que no se tienen -dijo.

–¿Qué va a pasar, continuó el reportero, con los escritores? ¿Se hizo algún estudio previo para realizar la desincorporación del inmueble.

–Eeeh, eeeh, aaah, pues… Sí, eeeh, al, al desaparecer seguramente se ubicarán en otros lugares.

–¿Pero no hubo un estudio previo? -insistió el reportero-. Ustedes votaron para que se vendiera esta casa.

–Pues, eeeh, le vuelvo a repetir, se incorporarán a otros espacios (…) Sí, eeeh, desde luego, en los considerandos de de de la propuesta se se se vieron esos factores.

Sin más que decir, el diputado recurrió a la ocurrencia de que los escritores podrían ir al Barrio del Artista, espacio que ni siquiera es gestionado por la administración estatal, y finalmente reconoció que desconocía las razones por las que se buscaba la enajenación del inmueble. Como hace notar la misma nota del periodista Francisco Sánchez, el legislador no tiene experiencia alguna en asuntos de cultura.

¿El inmueble ya está a la venta?

Técnicamente sí. Para que la enajenación entre en vigor, ésta debe estar publicada en el Periódico Oficial del Estado después de la aprobación en el Congreso. Aunque en la versión electrónica del periódico el decreto no aparece aún, esto no quiere decir que no exista en versión física. Lado B acudió a sus oficinas a constatar la existencia del decreto y se encontró que éste fue publicado el pasado 20 de junio, por lo que desde esa fecha la venta de la casa puede efectuarse de manera legal.

Decreto de enajenación by Josué Cantorán Viramontes on Scribd

¿A quién se le venderá y para qué?

No lo sabemos aún. Haz tus apuestas.

¿Qué dice el CECAP?

Ni una palabra. Aunque hasta la fecha es el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes la dependencia encargada de la gestión del inmueble y sus actividades, dicha institución no ha emitido una sola palabra sobre el asunto. Cuestionado por este portal, el CECAP se ha limitado a decir que once talleres de escritura continúan impartiéndose en el lugar, entre ellos los de letras musicales, autobiografía, ensayo y poesía. Sin embargo, la dependencia estatal no ha precisado hasta cuándo será este inmueble la sede de dichos talleres, o si estos continuarán una vez terminado el periodo de verano.

Es un asunto complejo, no es sólo una cuestión de ‘chin, ya se nos va la Casa del Escritor’, rasgándonos las vestiduras. No supimos defender el espacio, ahora no nos quejemos. Creo que es una verdadera lástima porque espacios pueden abrirse pero lo que no se va a recuperar es la oportunidad de haber hecho un frente común para proteger nuestros intereses, hacer una asociación de escritores, impulsar la actividad en términos no de premios y becas, sino de una mejor forma de vida”.

¿Qué opinan los escritores?

Escritores como Omar Nieto y Yussel Dardón han publicado sendos artículos en los que expresan su opinión sobre esta situación. Lado B solicitó la opinión de la novelista Beatriz Meyer, autora de El mundo de aquí (2014), entre otras obras, y una de las principales promotoras de los talleres y la educación literarias en la ciudad. Esto es parte de lo que comentó:

“Es un problema que tiene varias vertientes que no se han analizado con cuidado. ¿Qué significa? Significa que se pierde un espacio importante, pero era más un espacio simbólico: el reconocimiento de la existencia de la actividad literaria en Puebla. Como depende del estado, se entiende que es la actividad del estado. Es la única instancia que reconoce que hay escritores más allá de la ciudad de Puebla, porque todas las otras oficinas o instituciones que tienen ofertas de talleres están en Puebla, en el municipio. Al exterior éste era el único lugar simbólico que reconocía que hay escritores en todo el estado. Eso es una situación que hay que reconocer. Perder un espacio de cultura del tipo que sea es siempre un mal síntoma de que hay algo entre las instituciones de gobierno y las instancias de la vida cotidiana de los ciudadanos que no funciona. Hay ahí una laguna, un abismo que hay que salvar de alguna forma. Ni una parte reconoce la importancia ni la otra ha hecho lo posible por manifestar sus prioridades.

“Por otro lado, creo que la Casa del Escritor nació con un fin un poco difícil de calificar como bueno, porque era una casa que no reunía las condiciones para albergar gente que venía quizá perseguida en sus países de origen, y que iba a necesitar una protección especial en términos de su vida, y claro que también el ciudadano poblano, la gente que podría haber salido perjudicada en caso de que hubiese habido un atentado, o una cosa así. Ese fue un estudio que no se hizo, fue una propuesta del parlamento de escritores que ya se había llevado a cabo en la Ciudad de México. Phillipe Ollé muy contento lo participó a alguien que estaba muy inclinado a las cuestiones internacionales como fue Pedro Ángel Palou: su proyección personal estaba también en este proyecto”.

La autora de las novelas Tajín 365 (2006) y El guardián de la reina roja (2011) recuerda que fue en 2003 cuando surgió la Casa del Escritor luego de que un inmueble cerca de la hoy plaza de San Francisco, donde se ubicarían los talleres de escritura de la SOGEM, pasó a ser propiedad de la Secretaría de Gobernación. La narradora participó en un primer momento, cerca de un año, como impartidora de talleres, aunque después fue retirada del proyecto. La escritora lamenta que el inmueble haya sido desaprovechado por la comunidad literaria en Puebla y que nunca se haya concretado su función como foco de reunión y encuentro.

Tomada de mexicoescultura.com/
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“Jamás se usó para ser un lugar de gestión donde los escritores encontraran respuesta a muchas de sus inquietudes, como derechos de autor, información, un enlace con editoriales. Si ahora el municipio anda moviendo más o menos los espacios para que los pintores exhiban su obra, ya no tanto pero antes sí hubo varios esfuerzos en ese sentido, el gobierno siempre se ha negado a apoyar a los escritores en algo que es muy legítimo. Afortunadamente internet vino a suplir más o menos esa falta, aunque no es lo mejor. La Casa del Escritor pudo haber hecho una buena gestión acercando a los grupos, que acabaron por distanciarse definitivamente, que no debió haber sido, pero se hicieron capillas, mafias, justamente por la actividad incierta de esa casa”, añade Beatriz Meyer.

La escritora recuerda que el narrador Daniel Sada y los poetas Guillermo Samperio y José Vicente Anaya impartieron ahí talleres literarios gracias a un acuerdo económico, lo cual dio como resultado que eventualmente algunos talleristas publicaran sus obras en editoriales conocidas a nivel nacional. Sin embargo, para Meyer ése sería un resultado insuficiente, pues tantos años, esfuerzo e inversión económica debieron producir resultados más numerosos. Por ello, Meyer cuestiona las gestiones de personajes que estuvieron al frente de la administración del inmueble por mucho tiempo sin garantizar resultados satisfactorios.

“Lo peor –dice– es que los que estábamos fuera, y me incluyo, tampoco hicimos nada por reclamar ese espacio que era no sólo de los escritores sino de todo aquel interesado en acercarse a esa actividad que es verdaderamente necesaria en un país que tiene los niveles de comprensión de lectura y escritura como el nuestro. No era una necesidad sólo artística sino casi casi de sobrevivencia (…). Es un asunto complejo, no es sólo una cuestión de ‘chin, ya se nos va la Casa del Escritor’, rasgándonos las vestiduras. No supimos defender el espacio, ahora no nos quejemos. Creo que es una verdadera lástima porque espacios pueden abrirse pero lo que no se va a recuperar es la oportunidad de haber hecho un frente común para proteger nuestros intereses, hacer una asociación de escritores, impulsar la actividad en términos no de premios y becas, sino de una mejor forma de vida”.

La también poeta y ensayista espera que la pérdida de este inmueble sirva de incentivo para que la comunidad literaria se una y construya un nuevo espacio, aunque sea virtual, para dar salida a sus necesidades más urgentes, y que se instauren nuevos espacios, no sólo en la capital, sino en otros municipios, donde la educación literaria se imparta desde una mejor visión.

“La Casa del Escritor se perdió por la falta de interés de la sociedad y de las autoridades”, remarca.

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