Ganar terreno a la mafia

Ganar terreno a la mafia

En Italia hay una red de víctimas de la mafia que surgió en 1995 para hacer frente al crimen y que hoy reúne a mil 200 organizaciones, escuelas y personas independientes que trabajan en espacios confiscados a la Camorra. Y cada año, el mismo día que inicia la primavera, unas 20 ciudades conmemoran el Día de la Memoria

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Daniela Rea │ Pie de Página 

@PdPagina

Nápoles, Italia. Cuando Guisseppe Schognamiglio era niño, trataba de estar lo más alejado posible de las calles de su barrio. Apenas despertaba, se alistaba para ir a la escuela y salía de casa con otros vecinos para tomar clases en un pueblo cercano a Nápoles. Aunque tenía la escuela a unas cuadras, en su propio barrio, en su propio pueblo, era territorio prohibido por estar ocupado por las mafias.

Entonces, las familias estaban obligadas a pagar el “raquet”, una especie de extorsión que servía no sólo para obtener dinero sino para controlar el espacio público.

Guisseppe es ahora un muchacho veinteañero que dirige la estación de Radio Siani. Esta radio está ubicada no sólo en el barrio en el que tenía prohibido salir cuando niño, sino en lo que fue el departamento familiar de Giovanni Birra, líder de la mafia de Ercolano.

El espacio ocupa todo un piso de un edificio viejo en Ercolano. En la habitación principal, que tiene balcón a la calle y donde quizá Birra planeó sus negocios, hay ahora un grupo de estudiantes ingleses de preparatoria que vino a conocer el trabajo de la radio. En lo que era la sala, se montó la cabina. La cocina sigue funcionando como tal y en su pared hay decenas de fotografías que recuerdan los momentos de aquél 2009, cuando los vecinos salieron a marchar y a exigir la salida de las mafias, llenando las mismas calles que ahora se ven desde el balcón.

En 2007 el departamento familiar de Birra fue confiscado, gracias a la Ley 109 que entró en vigor en Italia en 1996 para contrastar el poderío económico de las mafias y que permite congelar y confiscar los bienes de los mafiosos. Después de que fue confiscado el departamento, los vecinos empezaron un proceso legal para quedarse con ese espacio, que para ellos era el símbolo del crimen. Dos años después, lo lograron.

Hoy, en Ercolano hay 14 lugares confiscados que funcionan como espacio para refugiados políticos, siembra y actividades culturales, entre otras cosas. En toda Italia, suman 18 mil bienes confiscados, 2 mil 500 empresas, y 3 mil millones de euros, también extirpados a la mafia. Fabio Giuliani, responsable de la organización Libera en Nápoles dice que no hay una cuantificación económica de lo que eso representa, pero sí del impacto social que tiene: devolver el territorio y la vida a los ciudadanos.

Libera es una red de redes de víctimas de la mafia que surgió en 1995 para hacer frente al crimen, hoy reúne a mil 200 organizaciones, escuelas, personas independientes que trabajan en espacios confiscados.

La ley

La historia de la Ley 109 la relata Fabio Giuliani mientras vamos al pueblo Casal di Príncipe a conmemorar el aniversario luctuoso de Peppe Diana, un sacerdote que luchó contra la Camorra, la organización criminal asentada en Nápoles que ha sido responsable del asesinato de miles de personas. El religioso construyó un centro de acogida para evitar que los migrantes africanos fueran cooptados por la mafia, se negó a dar los sacramentos a los mafiosos y no agotó fuerzas ni ánimos para denunciarlos de manera pública y judicial, pese a que había un silencio impuesto por el terror. En marzo de 1994 fue asesinado con dos disparos en la cabeza mientras preparaba una misa.

El carro circula por una carretera que cruza el pueblo. A ambos lados de la vía se ven enormes casas abandonadas, algunas a medio construir. Giuliani explica que en los últimos años la mafia ingresó a la industria inmobiliaria y algunas casas han sido confiscadas. De hecho, el lugar donde se realiza el homenaje a Peppe Diana era una mansión de un capo local que ahora es la sede del Museo de las Víctimas. También territorio confiscado.

La historia de la ley se remota a 1982 cuando el parlamentario de oposición Pio La Torre planteó que la única forma de conseguir la victoria sobre las mafias era conseguir su patrimonio. Ese mismo año fue asesinado antes de concretar su idea en una ley. Hasta 1996, basados en las ideas de La Torre, los parlamentarios crearon la Ley 109, que fue respaldada por un millón de firmas ciudadanas.

“La filosofía de la ley era pensar que este patrimonio es fruto de la violencia y tiene que darse un uso social para el pueblo: escuelas, comisarías de policía, administración local. Restituir al pueblo de la violencia”, dice Guliano.

En México también existe una ley para confiscar los bienes a los cárteles del crimen organizado: la ley de extinción de dominio. Pero en lugar de entregar los bienes a organizaciones de víctimas, los subasta y suelen ser comprados de nuevo por los criminales.

La radio

Ercolano, el pueblo donde está ubicada Radio Siani, tiene unos 60 mil habitantes. En el año 79 era una villa costera donde los romanos acaudalados tenían sus casas de descanso. Pero ese año, el volcán Vesubio acabó con Pompeya y Ercolano murió asfixiado por las cenizas. Mil años después comenzó a poblarse de nuevo y ahora es el lugar donde inician las excursiones a las ruinas arqueológicas, patrimonio de la humanidad.

En la vida cotidiana, Ercolano parece no haber resurgido del todo. Sobre la calle principal, que corre paralela a la costa, abundan los locales comerciales cerrados por la crisis económica y las largas filas en agencias de empleo.

Guisseppe Schognamiglio, el joven que dirige Radio Siani, y los otros 40 compañeros son todos voluntarios en el proyecto. Le llamaron así en honor a Giancarlo Siani, un joven periodista de 26 años que fue asesinado por investigar a La Camorra. El diario El País reportó su muerte el 25 de septiembre de 1985 y recordó que la última nota firmada por él denunciaba la explotación camorrista de los niños en la venta de droga en los barrios pobres de Nápoles. La radio además tiene un lema “La radio della legalitá” en respuesta a la radio local que muchos años sirvió para enviar mensajes encriptados de las mafias.

“Al inicio teníamos miedo de ocupar este espacio, después de la confisca, porque podían venir y matarnos en venganza. Pero hemos sobrevivido. El trabajo que hacemos es voluntario, estamos buscando financiar la actividad periodística a través de proyectos y productos cultivados en un terreno confiscado donde escondían droga y armas”, dice Guisseppe.

“Es muy difícil mantener el proyecto porque vivimos de la publicidad y con la crisis económica que hay es difícil tener publicidad permanente”.

Hay una propuesta legislativa que busca reformar la Ley 109, con la intención de vender el bien confiscado, pero organizaciones de víctimas, como Libera, se oponen a dicha iniciativa pues se estaría dando la posibilidad de que los grupos mafiosos vuelvan a ocupar los territorios usando prestanombres.

“Hay un debate grande en esto porque unos quieren utilizar esos recursos de la venta para financiar los proyectos sociales en otro bien confiscado, pero para nosotros no va a ocurrir esto”, explica Giovanni Russo, un voluntario de Libera en Nápoles que acompaña y traduce las entrevistas.

La red

En la región del volcán Vesubio existe la R.E.S. Red de Economía Solidaria –integrante de Libera-. Esta red integra a varias organizaciones y cooperativas que trabajan en espacios confiscados a la mafia.

Uno de esos espacios es la Nueva Cooperativa Organizada, que reúne a cinco cooperativas y eligió su nombre en respuesta a las siglas de la Nueva Camorra Organizada, uno de los grupos delictivos más fuertes de la región.

En la NCO, explica Simmaco Perillo, se trabaja con personas discapacitadas, con enfermedades mentales o con adicción a las drogas, a las que se capacita para reincorporarlas al trabajo. Actualmente ocupan un hospital abandonado y 5 propiedades confiscadas a la mafia.

Para mantenerse –y también para generar habilidades en los usuarios– la cooperativa produce alimentos y conservas de tomate, calabaza, manzana, alcachofa. El principio con el que trabajan es que no hay diferencia entre los pacientes y los operadores, todos son socios de la cooperativa por igual.

El castillo

Ottaviano es un pueblo de 50 mil habitantes, el último al pie del volcán Vesubio. La construcción más famosa de ese lugar de calles de piedra y casas de tejados es El Castillo, una gran mansión que le fue confiscada al capo Utolo, líder de la Nueva Camorra organizada.

El castillo se alza con sus muros de piedra del siglo X. En estos días finales del invierno italiano, está en remodelación.

Como la Radio Siani, este lugar se mantiene mayormente del voluntariado. “Tenemos dificultad para mantener vivo el lugar, el dinero viene del gobierno por ser Parque Nacional y del voluntariado, pero en general no ha sido sostenible”, dice el guardia del parque.

Desde que fue confiscado, ha sido la cuna del Parque Nacional del Vesubio y los meses de verano funciona como un campamento que recibe alrededor de 100 niños de la región, quienes aprenden el cultivo de hortalizas y árboles endémicos, que luego serán sembrados para fortalecer el parque.

Los niños duermen en el deportivo municipal y acuden todas las mañanas a trabajar en el huerto del Castillo. Cada uno de los senderos del parque lleva el nombre de una víctima inocente de la mafia.

Los nombres

Annachiara Autiero empezó a escribir su historia en la libreta de apuntes, durante la Marcha por la Memoria de las Víctimas Inocentes, el 21 de marzo de 2016, en Nápoles. Con letras mayúsculas, trazadas con el cuidado de una pintora, Annachiara contaba la historia más triste de su vida.

La tarde del 31 de diciembre del 2007, ella preparaba comida en la cocina, mientras su esposo y su hija jugaban en la sala. La niña, de un año y 4 meses, estaba sentada en las piernas de su padre; él de 30, barajeaba unas cartas. Annachiara sólo escuchó un estruendo y gritos de confusión, dejó lo que estaba haciendo en la cocina y corrió a la sala. Entonces los vio salpicados de sangre. Una bala perdida había reventado los cristales y entrado a su casa, el lugar que suponían a salvo de la pelea de la mafia. Ese día murió Guisseppe Veropalumbo, víctima inocente de la Camorra.

Las víctimas y organizaciones de víctimas en Italia tienen una fuerte convicción de destacar a las víctimas inocentes de la mafia. Cada año, el mismo día que inicia la primavera en unas 20 ciudades del país se conmemora el Día de la Memoria.

En cada ciudad se leen los 900 nombres de las víctimas inocentes –asesinadas por la mafia o muertas en fuego cruzado- como homenaje. La reivindicación que allá se hace parece compleja en un país como México donde no hay procesos judiciales que determinen la inocencia o no de una persona y donde las fronteras entre el estado y el crimen están diluidas.

La lista sigue creciendo, el último nombre agregado fue el de Salvatore Bárbaro, un joven de Ercolado asesinado en un fuego cruzado a finales del 2015.

Los retos

Si bien la confisca de bienes se ha presentado como una carta de la lucha italiana contra la mafia, los retos que enfrentan ahora son importantes.

Fabio Giuliani los ennumera:

Primero, la sostenibilidad económica de los proyectos. En el gobierno central no hay una ley que les permita a las organizaciones que están trabajando en los espacios confiscados acceder a recursos para estos proyectos sociales.

Segundo, los espacios vacíos. Actualmente sólo tienen un uso social del 50 por ciento –máximo– de los bienes confiscados y se debe trabajar con el 100 por ciento, porque si no, los espacios terminan siendo nidos de violencia social.

Tercero, los mafiosos no se rinden. Ahora están evolucionando para invertir dinero ilegal en economía legal (tiendas, restaurantes) lo que ha complicado la confisca de esos bienes.

“La ley la tenemos es una ley buena, pero no permite desarrollar los proyectos”, agrega Tonio Dell’Olio, sacerdote a cargo del área internacional de Libera, cuando enuncia otros retos que enfrenta la famosa ley de la confisca:

“El dinero de la mafia está entrando a cosas legales y esto no es muy considerado como crimen, sino como inversión porque se ve como un beneficio a la economía. Pero nosotros decimos que esa inversión es un crimen porque el dinero viene de un crimen, entonces, esto es muy complicado. Esto no sólo pasa en Italia sino en Europa y por eso estamos proponiendo en toda la región una ley común de confiscación”.

El futuro

Tonio Dell’Olio es optimista al imaginar el futuro del trabajo de las organizaciones antimafia. No le espantan los retos ni la falta de recursos para mantener vivos los proyectos que han germinado en los espacios comunitarios.

“Veo varios pasos, el primero es hacer pactos entre los que están manejando los bienes. Líbera inició el proceso, pero ahora hay varias cooperativas y organizaciones que están manejando los bienes. El segundo paso es poner el efectivo, hasta ahora nadie sabe decir cómo se utilizará el dinero confiscado a la mafia, entonces para nosotros ese dinero tiene que servir para la reparación de las víctimas, la protección lo que nosotros llamamos testimonios de justicia (los que son testigos protegidos) y el respaldo a las cooperativas”.

“Hay que crear un sistema para invertir, actuar antes. Entonces tenemos que entender mejor cómo intervenir este tráfico de dinero”.

Guisseppe, el joven que liderea la Radio Siani en Ercolano también es optimista.

Cómo no va a serlo si ahora es posible andar en el territorio antes controlado por la mafia, aunque ésta no ha dejado de ocupar terreno, aunque cada vez sea más sofisticada su intervención y aunque las necesidades de las familias por la crisis económicas las exponga aún más a trabajar para algún grupo criminal, como los llamados perros libres, jóvenes que no pertenecen o no tienen un jefe mafioso, pero desean serlo y trafican armas, droga, roban y extorsionan.

“Hoy el problema es económico, es la falta de oportunidades de trabajo, ese es el problema del sur de Italia. Esto tiene como riesgo el resurgimiento de la mafia. Cuando marchamos en el 2009 nuestra exigencia era basta a La Camorra, ahora nuestro reto es convencer a la gente de que la legalidad es un trabajo digno”.

Este trabajo forma parte del proyecto Pie de Página, realizado por la Red de Periodistas de a Pie. Conoce más del proyecto aquí: http://www.piedepagina.mx

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