El color de la noche

El color de la noche

Fotos: Luis Colchado
Texto: Chispillatronik

¿Cómo vives una noche de fiesta? Seguramente has conocido lugares nuevos, otros personajes, has hecho alguna escala obligada para comprar más cervezas antes de seguir al after, es probable que consumieras algún estimulante, que te hicieras una selfie con tus nuevos amigos, y desearas bailar toda la noche hasta el amanecer flotando al ritmo de los beats disparados por el dj o que cayeras sobre un sillón o la cama de alguien para terminar la jornada.

Esta narrativa es propuesta por Luis Colchado en su serie de tintes intimistas “El Color de la Noche”. Desde hace tiempo, y con la democratización de las tecnologías de imágenes, la fotografía se ha convertido en un fenómeno más complejo en el que participan no sólo el ojo de quién propone una imagen sino que nos demanda, como espectadores, una mirada más activa. Atrás quedó aquello que sentenciaba “una imagen dice más que mil palabras”,  ni mil palabras son usadas para abordar las imágenes ni el criterio de verdad puede constatarse del todo hoy en día.

Esta obra de Colchado es más una etnografía visual pues las imágenes están en continua relación con la forma en que experimentamos, aprendemos y conocemos en relación a un lugar, unos actores en sus prácticas así como un tiempo específico. No es la mirada de un voyeur o un turista, puesto que logra resquebrajar la supuesta unidad ontológica de un “nosotros” y un “ellos”, diría que es más un diálogo afectivo. La postura del fotógrafo ofrece una mirada subjetiva que evoca atmósferas de un “nosotros”.

Lo visual esta inextricablemente entrelazado con la postura de nuestras propias identidades personales, con relatos, estilos de vida, culturas y sociedades, pero también con las definiciones que comprendamos de tiempo, historia, espacio, lugar, realidad y verdad. Por lo que esta serie no debería ser asimilada como la persecución de una supuesta objetividad, es más una mirada curiosa en la que se evidencia la formación estética del fotógrafo impregnada de afectividad.

Las noches de fiesta están plagadas de claroscuros, de coloridas luces brillantes, de encuentros y charlas, de experiencias y también de objetos. Les invito a disfrutar de esta serie en la que en algún punto de nuestras vidas podríamos aparecer como protagonistas.

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