Anomalisa, Charlie Kaufman y su película que no ganó

Anomalisa, Charlie Kaufman y su película que no ganó

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Héctor Jesús Cristino Lucas

Como mencionamos hace unas semanas, los Oscars 2016 estuvieron plagados de inconformidades debido a las complicadas decisiones de la Academia. Que si Spotlight ganó a mejor película por tratar un tema polémico y actual, derrocando al The Revenant de Iñárritu, que si los actores de color fueron discriminados por no recibir premio alguno pese al Concussion de Will Smith. Por ahí que si Stallone se merecía el Oscar a Mejor Actor debido a su actuación en Creed o que el mayor reconocimiento de Mad Max fueran sólo por méritos técnicos. Sea como sea, fueron decisiones subjetivas y hasta predecibles. Pero no lo fue una de ellas.

Acepto que mi mayor inconformidad fue esta. En la categoría de la Mejor Película Animada, Pete Docter y Ronnie del Carmen triunfaron debido a su popular Inside Out producida por Pixar y distribuida por el monstruo de Disney. Aclaro que dicho filme no me parece ni pretencioso ni mucho menos sobrevalorado, es una historia conmovedora que nació de los cambios de personalidad que sufría la hija del mismísimo Docter, y que convirtió la idea en una moraleja bastante simpática de las emociones humanas reflejadas en las relaciones interpersonales. Disney sabe apostarle a las grandes ideas que como estas, le han dado gran poderío.

El problema es cuando encasillamos a esta casa distribuidora como la madre principal y única de las películas animadas, dejamos de lado grandes ejemplos como lo fueron la Nepenthe Productions, encargada en adaptar las grandes pero trágicas novelas de Richard Adams como The Plague Dogs y Watership Down. Las mágicas experiencias de los Studios Ghibli con su Viaje de Chihiro o su Tumba de las Luciérnagas, opacadas tantas veces por el gigante estadunidense de las animaciones. Lamentablemente, Charlie Kaufman sufrió de esto mismo con su espectacular Anomalisa, perdiendo ante Inside Out en la categoría de Mejor Película Animada.

Y Kaufman no es con exactitud un hombre que se haya ganado los aplausos del público debido a su trabajo detrás de las pantallas, sino gracias a sus guiones. Las obras maestras de Charlie Kaufman han sido en su gran mayoría escritas pero tomadas por manos expertas que van desde Michael Gondry en la épica Eternal Sunshine of the Spotless Mind, hasta Spike Jonze con Being John Malkovich o Adaptation. No fue hasta el 2008 cuando Kaufman realizó su debut como cineasta gracias a Synecdoche New York, con la sorpresa de que recibió pésimos comentarios de parte de la crítica que redujo su maestría como única y exclusiva dentro del mundo del guionismo.

Sin embargo en el 2015 estas palabras ya no tuvieron tanto sentido gracias a Anomalisa, su segundo film como director. Y es que estamos cara a cara con lo que posiblemente sea una nueva vertiente para realizar películas animadas en Stop Motion. Con esa técnica el director captura una realidad ficticia sumamente humana, de hecho, de entre todas sus películas resulta ser esta la más existencial de todas. La crítica incluso la ha nombrado como el film de Kaufman menos laberíntico de su filmografía, pero irónicamente con mayor trasfondo debido a esto. El aura minimalista de su naturaleza reafirma ese intenso argumento introspectivo.

La escases, tanto de personajes como de escenarios, nos hará centrarnos en una sola problemática que dará pie a innumerables situaciones internas, sentimientos y emociones que pese a no ser transmitidos por humanos, resulta muy sencillo sentir empatía. El gran acierto de Kaufman es contar mucho con tan poco, y hacernos sentir tanto solo con animación y técnica. Es verdad que hay mucho de Eternal Sunshine of the Spotless Mind aquí, e inclusive una buena dosis de Being John Malkovich, principalmente por la excentricidad con la que se desenvuelve el argumento, para ofrecernos un manojo de sentimientos con escasos giros argumentales.

Y mucho de su encanto radica justamente en la escases. Nos repite que lo cotidiano es capaz de contar con creces el mundo entero, o bien, que aquello ordinario es suficiente para generar grandes críticas no sólo al mundo, sino también a quien lo critica.

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A momentos la película podría girar dentro de un halo desesperanzador, dentro de un halo existencialmente pesimista que no sabe a dónde ir o a dónde parar. Pareciera una historia indecisa, pero dentro de esa incertidumbre se esconden las respuestas a todo el argumento, y es que pocas películas saben transmitir tanto caos. Por un lado tenemos aquella extrañísima The Man Who Fell to Earth de Nicolas Roeg con David Bowie, donde todo termina tan mal que te remuerde la conciencia, te cuestiona y te genera extrañas sensaciones. Y por el otro, a The Only Lovers Left Alive de Jim Jarmusch que es la enumeración de los errores humanos y su miserable existencia en el mundo.

Estas películas, disfrazadas por el horror y la ciencia ficción, por el monstruo y lo anormal, de alguna forma también lo encontraremos implícito en la última película de Kaufman, tan sólo basta escuchar su título, que genera significado apartir de la palabra “anomalía”; anomalía capaz de crear un mundo tan ligado como inconexo con el nuestro. Anomalía de encontrarnos, al parecer, dentro de un pequeño sueño de Charlie Kaufman y no saber si es perfecto o aterrador. De ahí nace la fascinación de una mujer, de una Anomalisa, que no necesita ser compleja ni atractiva para cambiar la vida de un hombre. Anomalía es todo lo que nos encontraremos de inicio a fin, y es perfecto.

Sin embargo, toda esta rareza pudiera deberse a que Anomalisa nació primero como una obra para radio antes de que fuere concebida como una película. El proyecto fue lanzado en el 2005 junto a Dino Stamatopoulos y Duke Johnson, amigos del cineasta que posteriormente fundarían una compañía de animación llamada Starburns, responsable ahora de traernos esta odisea existencial en stop motion. Quizás por eso es que Kaufman provoca una experiencia minimalista ya que mucho de lo que se escribió fue pensado para oírse y no para verse. Aunque esto pudiera parecer negativo más bien eleva a la película a un nivel tan fuera de serie que rinde tributo a su propio nombre.

La experiencia en stop motion, junto a una dramática historia de amor que lentamente se transgrede y se transgrede hasta no quedar a nada sucumbe entre lo surrealista y pesadillesco, pero donde lo real parece más aterrador que lo fantástico. Sublime y anómalo.

Una de las tantas extrañezas de este filme, es que el doblaje se centra sólo en tres actores. Dos de ellos, David Thewlis y Tom Noonan son capaces de encarnar personajes femeninos, Y las voces son fundamentales en la historia, recordemos que fue pensada para la radio, especialmente para mostrarnos la monotonía en que vive y el desagrado de nuestro protagonista por la realidad. Y es que no hay ninguna de ellas que sea distinta en su vida, hasta que conoce a Lisa, quien dobla Jennifer Jason Leigh -la mismísima Daisy Domergue en The Hateful Eight de Tarantino- la única voz femenina en esta historia que a su vez, le cambia su vida.

Rasgos como estos elevan el argumento en excentricidad, pero al mismo tiempo en belleza, y sí, es una historia de amor que pudiera empalagar pero que no cae en la cursilería sino que se transfigura con maestría entre el surrealismo, el miedo y lo aterrador. Pudiera ofrecernos miles de lecturas, pero la mayoría de ellas caerían casi por obligación al pesimismo de un personaje atrapado, y aunque intenta romper con la prisión de su vida, vuelve a ella y se estanca. Anomalisa, esta maliciosa fábula para adultos, nos hace mirar nuestras vidas y preguntarnos si también nosotros lo estamos; si también nosotros no salimos de este mundo monótono en stop motion.

Inside Out es una buena película, sí lo es, pero curiosamente no es para mí la que demuestra un sinfín de emociones y sentimientos pese que se les dota de personalidad. Ese puesto sin duda le pertenece a Charlie Kaufman y a su película que no ganó, Anomalisa.

Sinopsis:

“La película tiene por protagonista a un motivador profesional que, cuanto más ayuda a la gente, más monótona y anodina es su vida; todo el mundo le parece y le suena igual. Hasta que la voz de una chica le suena diferente y está dispuesto abandonarlo todo y a todos por alcanzar la felicidad con ella.”

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft.
Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte.
A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado.
Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

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