Le Parody: software libre y reciclaje musical

Le Parody: software libre y reciclaje musical

 

Foto: Julio Albarrán.
Foto: Julio Albarrán

Le Parody es el proyecto de Soledad Sánchez Parody, quien vino a Puebla invitada por el IMACP para hablar de mantras, “cacharritos” y piratas de la música

Adrianísima

@theadrianisima

“La música no es como una manzana, que si te la quito te has quedado sin ella. El ser de la música es diferente, es ubicuo. Si comprendemos eso podemos crear música a partir de su reciclaje y dejar de limitarnos con cosas como el copyright”, dijo Soledad Sánchez Parody –su verdadero nombre- al terminar el workshop músico-poético que impartió en el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP), dentro de las actividades del Festival de Poesía en Vivo Altavoz, por el cual también se presentó el sábado en el zócalo de la ciudad.

Con sus tres “cacharritos”, como llama a sampler, laptop y multiefectos de voz, “Sole” nos dio justo un sample de dos horas y media de lo que fue su vida durante un año en el campo de Jaén, doce horas al día reproduciendo loops, “meditando con mantras musicales”. Nos dejó jugar con ellos, cortar, cantar, gritar, crear. Faltarle al respeto al copyright en el mero corazón de una institución pública.

Aunque en España, de donde es originaria, se presenta a veces como un trío, el proyecto con el que lanzó su segundo disco, Hondo, el 2 de octubre pasado, es prácticamente à la one-girl-band: ella y sus tres “cacharritos” la mayor parte del tiempo. “Me gusta ahorrar para comprármelos porque, además, tienen la bondad de que todos me caben en una maleta, y eso facilita la experimentación y la presentación en directo”.

La pérdida de autoría, de ‘originalidad’; esa mutación es liberadora, no tener que estar atado a la obra, a la pertenencia. No pueden prohibir el uso de la palabra ‘ventana’ sólo porque ya la usó Cervantes

El arte de Le Parody responde a una filosofía liberadora en al menos tres sentidos: en el terreno creativo ella opera con el principio de la libre re-interpretación, en su caso de fragmentos musicales que toma de donde le place y se reapropia. Son obras que tuvieron su momento y su peso y que ella hace renacer tras pasarles tijera.

“Respeto se me hace una palabra para decir que no. No es que no respete las artes clásicas, simplemente no me parece que debas elegir entre ellas y la experimentación. La pérdida de autoría, de ‘originalidad’; esa mutación es liberadora, no tener que estar atado a la obra, a la pertenencia. No pueden prohibir el uso de la palabra ‘ventana’ sólo porque ya la usó Cervantes”.

Hondo fue compuesto en parte con base en música de Bollywood, cuya cercanía con el folklor español la sedujo. “La compré en un mercadillo de París y me puse a jugar con ella, a repetir pedazos y a hipnotizarme a mí misma, como cuando repites una palabra durante mucho tiempo y acaba perdiendo su sentido original. Eso hago yo con la música: la convierto en una cosa diferente de la que fue en su inicio”.

Al recortar los tracks, jugar con su maleabilidad, los convertiría en once canciones llenas de trompetas y electro; “tierra y viento”, dice, y trenza casi sin querer los conceptos con su forma de concebir la creación: “Hacer arte es como hacer una excavación: lo hacemos para ver qué sale, tanto en la vida como en la música”. Cavar hondo para enterrar rencores, como dice en su sencillo llamado justamente “Hondo agujero”.

Copy-paste como statement político

La segunda pauta liberadora con que “Sole” crea es su inclinación por el software libre, que le da la posibilidad no sólo de crear sin gastar en licencias sino de compartir conocimiento que sea accesible a todos. Es usuaria de Lynux y compone con Ardour: “Es importante que quien quiera crear no tenga esa limitante económica. Ya hay limitantes de otro tipo que entorpecen la creación, como en España, por ejemplo, donde hay censura e incluso está prohibido samplear”.

Esta ética de la libertad la ha llevado a funcionar con una especie de híbrido, como ella lo llama en cuanto a la gestión de su proyecto: aunque Warner le maquila los discos y trabaja al mismo tiempo con otros dos sellos, ella conserva su libertad creativa y no tiene manager, una forma rara que está dispuesta a explicar a músicos desde su blog en Tumblr.

"Sole", durante su workshop en el IMACP. Foto: Fernando Montiel
“Sole”, durante su workshop en el IMACP. Foto: Fernando Montiel

Su activismo es la tercera de las vías por las que promueve la forma libre. No sólo se asume como feminista y participa a menudo en eventos como Lady Fest, sino que trata de hacer de su trabajo un statement político. Más allá de incluir a la política en sus letras –algo que no hace mucho– para ella militar, usar la música de un modo político, es “cambiar modos de hacer, roles. Tiene que ver con visibilizar y normalizar”.

En este sentido, Le Parody no es sólo el acto musical, también es de cierto modo un movimiento de solidaridad y de apoyo: en España organiza talleres para niños en los que experimentan con sus sintetizadores, drum machines y ukuleles, tal como a ella le habría gustado cuando era niña. Asimismo, “Sole” es conocida por pedir que sus seguidores informen si alguien no puede pagar su disco o la entrada a alguno de sus shows, pues está abierta a hacer trueque o buscar maneras de resolverlo; alternativas al corsé capitalista.

En su statement de la Universidad Complutense de Madrid, donde estudió la licenciatura en Bellas Artes, “Sole” asegura: “Hago música, imágenes y texto. Son moldes que utilizo para acotar, estructurar y ordenar los sucesos que me afectan, de la misma forma que esos sucesos configuran el marco espacio-temporal en el que me ha tocado moverme. Pertenezco, dentro de mi generación, al grupo que vive en continua revolución, en continua búsqueda y en continuo enamoramiento”.

Así entonces, sólo resta explorar las posibilidades hipnóticas de su arte y –ojo, artistas– porqué no, samplearla a ella de algún modo para reivindicar al vilipendiado copy-paste.

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