La imagen de la mujer en los medios es la misma… ¡desde...

La imagen de la mujer en los medios es la misma… ¡desde los 70s!

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Tomada de elquintopoder.cl
Ámbar Barrera

@Dra_Caos

Es el horario estelar para Televisa, o sea, el horario en que el mayor porcentaje de su audiencia está mirando la televisión. En un comercial vemos a una mujer (una súper mamá, como la misma publicidad dice) que es capaz de lavar la ropa y le queda tiempo para hacer la comida y jugar con sus hijos. Ella, además, es joven y hermosa. En la telenovela, la historia de siempre se desarrolla. La protagonista (rubia, de clase social alta, a la moda, católica…), es la dueña y directora de una importante empresa, sin embargo, es el protagonista masculino quien la salvará de la quiebra, de sus potenciales agresores sexuales, y con quien al final se casará y tendrá 3 hijos.

Esa es sólo una muestra del panorama diario para la mujer representada desde los medios de comunicación.

Desde los años 70, mujeres feministas en organizaciones como la Unesco, ya hablaban de como los medios de comunicación contribuían a reforzar la visión estereotipada de las mujeres en la sociedad, al manejar discursos en programas, series y comerciales, donde se refleja a las mujeres en sus papeles de madres y esposas sobre el de cualquier otro.

Esa representación persiste incluso aunque desde 1995 en la Plataforma de Acción aprobada por la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, se pidió que se potenciara el papel de la mujer mejorando sus conocimientos teóricos y prácticos y su acceso a la tecnología de la información, lo que aumentaría su capacidad de luchar contra las imágenes negativas que de ella se ofrecen en los medios.

El Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), mediante una investigación en 2006,  reconoció que si bien desde los 70 la presencia de las mujeres en los medios de comunicación había crecido notablemente, eso no significaba un cambio estructural en los contenidos y el enfoque de las noticias que se transmiten. Es decir, que aunque miremos en la televisión (o cualquier otro medio) a una mujer empresaria, sexualmente más libre, su imagen será explotada siempre y principalmente en términos de su sexualidad y de su apariencia física.

Además, el Inmujeres concluye que aunque en parte ya se representa a las mujeres como más autónomas y libres, eso hace contraste con el aumento de estrés, agotamiento, depresión y otras enfermedades en las mujeres, resultado de la exigencia de convertirse en las “súper mujeres”, la imagen promovida por los medios.

El Inmujeres afirmó que los estereotipos e imágenes que transmiten los medios se arraigan profundamente en la mente de los públicos y perduran en el tiempo, por lo cual es importante entonces atender y cambiar los contenidos que, lejos de coadyuvar a la erradicación de la violencia de género, la perpetúan y estimulan.

Una mirada internacional

Según una investigación de la ONU realizada en 2010 que dio seguimiento a noticieros de 100 países del mundo, 46 por ciento de las historias en los medios refuerzan estereotipos de género, en contraste sólo el 6 por ciento tratan temas de igualdad de género. Del mismo modo, se encontró que de 10 medios de comunicación, tan sólo en 2 el puesto de alta dirección es llevado por mujeres.

Desde los noticieros, las mujeres no figuran como protagonistas de la dinámica económica, política o social. Por otro lado, las coberturas de la violencia de género tienden al amarillismo y dramatismo, reflejando a las mujeres como victimas e incluso como culpables de dicha violencia.

Aunado a eso, el estudio de la ONU señala que aunque la mitad de la población que utiliza redes sociales son mujeres, y la conciencia sobre el ciberacoso ha aumentado, pero eso no ha reducido los casos de misoginia y acoso en la red.

Desde 1995 en el Informe de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, establece lo siguiente:

“Hay que suprimir la proyección constante de imágenes negativas y degradantes de la mujer en los medios de comunicación, sean electrónicos, impresos, visuales o sonoros. Los medios impresos y electrónicos de la mayoría de los países no ofrecen una imagen equilibrada de los diversos estilos de vida de las mujeres y de su aportación a la sociedad en un mundo en evolución.

Además, los productos violentos y degradantes o pornográficos de los medios de difusión también perjudican a la mujer y su participación en la sociedad. Los programas que insisten en presentar a la mujer en sus papeles tradicionales pueden ser igualmente restrictivos. La tendencia mundial al consumismo ha creado un clima en el que los anuncios y mensajes comerciales a menudo presentan a la mujer como consumidora y se dirigen a las muchachas y a las mujeres de todas las edades en forma inapropiada”.

En ese mismo estudio, se concluye que los medios juegan un doble papel. Por un lado, reflejan y evidencian la violencia de género y por el otro, contribuyen a la perpetuación de los estereotipos y contenidos discriminatorios y degradantes, que son causantes de la violencia de género, afirmación reforzada por otros estudios de la UNESCO, que han establecido que el alto índice de violencia televisiva al que una persona está expuesta, es un factor importante para que se desarrollen conductas violentas.

Una mirada nacional

En 2011, una investigación realizada por Aimée Vega (ONU/UNAM), donde se analizaron cerca de 544 horas de programación de las televisoras nacionales, fueron reconocidas 983 representaciones de violencia contra mujeres y niñas, más del 30 por ciento de esos casos registrados desde anuncios publicitarios y el resto en telenovelas (234 casos), programas de revista y concursos, noticiarios, películas, series, caricaturas, entre otros.

Estos casos de violencia, enfatiza el estudio, son representados sin problematizarlos como un atentado a los derechos humanos de las mujeres o la violencia de género.

En el argumento de las telenovelas se repiten siempre las mismas historias, se normaliza el maltrato y la discriminación hacia las mujeres que son insultadas, golpeadas, violadas y asesinadas. El tipo de violencia más representado en dichos programas son el psicológico, físico y sexual desde el ámbito familiar y laboral.

En los noticieros las mujeres no figuran como protagonistas de la dinámica económica, política o social. Por otro lado, las coberturas de la violencia de género tienden al amarillismo y dramatismo, reflejando a las mujeres como víctimas e incluso como culpables de dicha violencia.

El estudio también le atribuye una importante responsabilidad a los medios en la difusión de música (reggeaton, grupera, ranchera, pop…) que está plagada de letras misóginas donde se habla de las mujeres como objetos sexuales y donde también se normaliza la violencia física contra las mismas. Estas canciones se reproducen cerca de 450 veces al día.

Cartel de la campaña “Usa la Razón, que la Música no degrade tu Condición”
Cartel de la campaña “Usa la razón, que la música no degrade tu condición

En 2012 en la ciudad de México, el Observatorio Rostros de la Discriminación hizo un estudio utilizando Facebook para que se denunciaran casos de discriminación en medios de comunicación y redes sociales. El resultado fue que 41 por ciento de estos casos resultó ser de discriminación contra las mujeres.

Finalmente, aunque en México fue aprobada la Ley General de Acceso de las Mujeres a una vida libre de violencia en 2007, no existen disposiciones ni sanciones lo suficientemente claras desde la ley que coadyuven a la erradicación de la violencia en los contenidos de los medios de comunicación contra la mujer, según concluyó en 2012 el Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género de la Cámara de Diputados.

En 2008, la Red de Investigadoras por la Vida y la Libertad de las Mujeres, realizó una iniciativa enfocada en la Ley de medios proponiendo una perspectiva de género y entre las cuales se señalan:

  • Mayor participación de las mujeres en los medios de comunicación (desde la propiedad, dirección y producción).
  • Garantizar, desde la ley, que los contenidos en medios promuevan los derechos humanos de las mujeres y que los que no lo hagan, sean erradicados.
  • Que el otorgamiento de concesiones esté condicionada por criterios sobre discriminación positiva de género.
  • Impulsar la concientización de los medios sobre estos temas desde su profesionalización.
  • Observatorios ciudadanos de medios con perspectiva de género.

Sin embargo, el campo de acción no se ha limitado a la ley. En México existe, por ejemplo, Comunicación e Información de la Mujer A.C. (CIMAC), una institución multimedia que funciona desde 1988 y promueve en los medios de comunicación un nuevo punto de vista sobre la condición actual de las mujeres en México y en el mundo, vinculado con los principios de equidad, justicia social y democracia.

Está conformado por un equipo de profesionales de la comunicación: periodistas, redactoras, analistas, comunicólogas, investigadoras y diseñadoras gráficas que trabajan como una agencia de noticias, promoviendo las redes periodistas y haciendo estrategias de medios que también trabajan en favor de una sociedad más equitativa y democrática.

Las mujeres como periodistas

En 2014, un reporte de CIMAC señala a  Puebla en el cuarto lugar a nivel nacional en violencia contra las mujeres periodistas.

Lucía Lagunes, coordinadora de información del CIMAC, afirma que el trato a los temas sobre mujeres en los medios sigue siendo sexista, misógino y discriminatorio en su mayoría. Además, el panorama de las mujeres ejerciendo el periodismo no dista mucho de las mismas situaciones.

–Llevamos 184 mujeres periodistas en el país que han sido agredidas, una de ellas ha sido asesinada y suele colocarse en los medios de comunicación una duda sobre su vida privada, o sea, la razón por la cual fueron agredidas normalmente se coloca desde la vida privada y no desde la labor periodística aunque sea evidente que la agresión haya sido por eso.

Lagunes considera imperante la profesionalización del gremio periodístico para un manejo de la información con perspectiva de género para erradicar ese problema.

–El sexismo es una cultura que tenemos introyectada mujeres y hombres cuando se cree que las mujeres valemos menos que los hombres, entonces cuando hablo de sexismo no solamente tiene que ver con un sexo sino con un aprendizaje cultural que tenemos que revertir, por lo tanto las mujeres también pueden ser sexistas. Sin embargo, sí son las mujeres periodistas las que suelen cuestionar más los roles de género que los hombres periodistas.

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