Convivir con mi agresor sexual en la secundaria

Convivir con mi agresor sexual en la secundaria

De enero 2014 a abril del 2015, once adolescentes han sido sentenciados por cometer delitos de índole sexual en Puebla

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Karen de la Torre

@karelampia

En una escuela secundaria del sur de la ciudad hay un estudiante suspendido. Hace apenas dos semanas delicados rumores corrieron por las instalaciones de la institución y se instalaron en la oficina del director: así, éste se enteró de la existencia de cierto video que comprometía la integridad y dignidad de una de las alumnas.

El Manual de Convivencia Escolar para educación básica indica que las faltas de los estudiantes deben indagarse.

La dirección lo hizo y fue entonces cuando dieron con el punto clave que había ocasionado el carácter volátil y las bajas calificaciones de Andrea*: en diciembre -durante una tardeada de despedida de periodo- sufrió una agresión sexual por sus mismos compañeros de la secundaria.

Andrea tiene 14 años y cursa el 3ero de secundaria. Desde que a su mamá la llamaron de la dirección ha insistido en buscar justicia: “Yo sí quisiera que hubiera represalia contra ellos, esto no se puede quedar así”, dice la señora.

Cuando fue al Centro de Justicia para Mujeres recibió una advertencia: “En el Ministerio Público la van a atacar”, y es que lo que pasó el día de la agresión sexual llevó consigo -según el aviso dado- elementos que hacen que la sociedad justifique las agresiones sexuales (especialmente) y culpabilice a las víctimas.

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Fue inútil en un primer momento haber colocado la grabadora de voz frente Andrea, sus respuestas las hacía con movimientos de cabeza, o monosílabas. Lo más fluido que dijo fue, desviando la vista y entrecortando las palabras, lo que pasó:

Fue en una fiesta. Eh… yo empecé a tomar con una amiga, luego un chavo me empezó a besar, pero estábamos cerca de un cuarto. En ese cuarto también estaban cerca esos chavos, entonces, de repente me agarraron y me metieron a ese cuarto.

Me… pusieron en la cama. Y me taparon la boca. Yo trataba de gritar pero no podía. Luego me quitaron el pantalón, me empezaron a tocar, y, a besar; pero yo no podía gritar. Cuando ya pude gritar todos se salieron.

Desde entonces Andrea se ha encontrado con sus agresores en la escuela y se ha refugiado en sus amigas que le han expresado su apoyo. De cualquier forma ya es casi julio, su graduación está próxima y no tendrá que verlos más, precisamente por eso había guardado silencio.

Cuando la dirección supo lo que había pasado, la trabajadora social de la escuela le prometió apoyo a Andrea y le dijo que sacarían a los estudiantes que la agredieron.

Y a Andrea le encantaría no tener que verles las caras a sus agresores, pero eso es algo que no permite el Manual de Convivencia escolar, pues según la Tabla 14 de este documento que trata de “Las faltas y medidas disciplinarias a adoptar en Educación secundaria”, específicamente por conductas agresivas de índole sexual, se señalan como medidas: hablar directamente con los menores; suspensión (dentro de las instalaciones) de 3 a 5 días con actividades previamente acordadas con el Consejo Técnico Escolar (CTE), o bien, mayor a ésta; hablar con los padres para invitarlos a que lleven a los menores a atención psicológica; traslado de plantel al menor siempre y cuando se tenga la autorización del padre o tutor, y dar parte a las autoridades correspondientes a través de la Secretaría de Seguridad Pública con el padre o tutor.

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Pasan de las 4pm, hora de salida del trabajo de la mamá de Andrea. Nos subimos a un taxi en el que ya espera Andrea, nos dirigimos al Ministerio Público. “¿Estás lista?”, le pregunto. Ella me sonríe y me dice que sí. No la había visto sonreír con tanta confianza. Llegamos, ellas se anotan en la lista del Ministerio Público Especializado en Delitos Sexuales. En la sala de espera Andrea mira su celular y chatea, mientras su mamá lee el “Protocolo para la investigación de los delitos cometidos con violencia sexual en agravio de mujeres”, pues teme que la contundente afirmación que le dieron en el Centro de Justicia para Mujeres se cumpla.

La dirección no ha dado seguimiento de la denuncia aunque el manual señala acompañamiento y apoyo institucional; la señora es quien ha estado constante en la escuela cuestionando ¿qué hay de los otros agresores?

Desde enero del 2014 hasta abril del 2015, de acuerdo con los archivos estadísticos del Poder Judicial de Puebla, en cuanto a delitos cometidos por adolescentes se cuentan con 11 sentencias ejecutorias  de índole sexual: cinco son por ataques al pudor, dos por estupro, dos más por violación tumultuaria, tres por violación, tres por violación equiparada**, una por tentativa de violación, otra por violación equiparada tumultuaria y una última por tentativa de violación equiparada.

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*El nombre real fue cambiado por protección a la víctima

**La violación equiparada sucede cuando la violación es contra menores de 12 años o personas con alguna discapacidad. También puede ser cuando haya introducción de objetos en el recto o la vagina.

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