5 de Mayo, la decadencia de un Festival Internacional

5 de Mayo, la decadencia de un Festival Internacional

Aunque Rafael Moreno Valle aseguró que el festival, que bajo su mandato cambió de nombre y de fechas para hacerlo coincidir con uno de los iconos de su mandato, se colocaría como uno de los más importantes para el país, la realidad lo alcanzó.

Festival5deMayo
Ámbar Barrera

@Dra_Caos

–No quisiera decir que todo tiempo pasado fue mejor –dice  en entrevista Oscar López, periodista cultural y gestor cultural–, hemos hecho reclamos pero, efectivamente, al menos antes había una rueda de prensa donde se daba a conocer el objetivo de los festivales, ahora ni siquiera hubo eso, simplemente lo sacaron. Hablando de antecedentes, desafortunadamente al Barroquísmo lo desapareció el Ayuntamiento, y era el único festival que tenía un perfil definido y una idea definida. Y tenía la idea bastante juguetona de poner en entredicho si somos o no somos barrocos los poblanos. Ahora  no tienen absolutamente nada.

En 2012, Rafael Moreno Valle anunciaba a Puebla y al mundo que el Festival Internacional 5 de Mayo tenía “la  finalidad de colocarse entre los más importantes del país”, pero el objetivo se quedó en mera promesa. Hoy, tres años después, en la cartelera del festival no se adivina propuesta alguna. Y viene a menos desde el arranque de la administración del gobernador panista.

Su antecedente, el Festival Internacional de Puebla (FIP), se organizó durante 12 años, desde 1998 hasta 2010. Barroquísimo, la primera gran propuesta de festival desde el gobierno municipal capitalino, se celebró tan sólo por 2 años, 2009 y 2010. En 2011 ambos festivales se fusionaron en uno solo y se creó el efímero Festival Internacional Palafoxiano, que fue reemplazado al siguiente año de su nacimiento por el Festival Internacional  5 de Mayo.

Estos cambios no han sido solamente de nombre. Desde el 2011 las quejas por parte de artistas y gestores culturales en Puebla han ido en aumento: la oferta es cada vez más pobre y sin objetivos claros.

–Vi la cartelera pero nada me llamó la atención –dice en entrevista Claudia Castelán (a.k.a. Chispilla Tronik), artista visual y gestora cultural–. No sé… está bien traer a Fito Páez pero como que no tiene una propuesta más organizada, más estructurada y más plural. No sé cómo llevan su agenda, cómo tienen sus contactos y cómo definen lo que es lo mejor. A mí me parece muy arbitrario, basado en un esquema bien viejo y ahí entre puros cuates que dijeron “hay que traer a las bandas de rock, hay que poner algo de electrónico, algo un poco más de folklor y ya, ¡ahí está!”. En verdad me gustaría saber cuáles son sus criterios.

Lado B solicitó una entrevista sobre detalles en la organización del Festival Internacional 5 de Mayo con algún representante del CECAP, sin embargo, la petición fue negada con el argumento de que existe una veda electoral, aunque ésta no impidió la distribución y difusión masiva del festival.

Christian Michel es otro gestor cultural que durante 2008 participó en la organización y el desarrollo de la primera emisión del Festival Barroquísimo.

–Se invitaron curadores. Había las ganas de abrir el municipio, sobre todo las unidades habitacionales y juntas auxiliares. Y a la vez, también era muy claro que tenía una vocación de ser un festival que trajera gente de fuera del estado y del país a disfrutar el festival. Ahora (el Festival 5 de mayo) realmente no sé si se tenga esta vocación para que la gente venga o haya una derrama económica, pero en comparación con el tema de Barroquísimo yo creo que este es otro espíritu, en el que difícilmente vendría alguien de más de 200, 300 o 600 kilómetros a la redonda para ver a Monedita de Oro, que a mí en lo personal me encanta, pero no creo que suceda.

Christian Michel considera que para que un festival pueda llamarse internacional, además de contar con una presencia de invitados extranjeros, también debe contar con una idea clara sobre una oferta cultural que interese a personas que viven fuera del país o del estado, y que sepa qué habrá en Puebla.

En el caso del Barroquísimo el atractivo era, justamente, la arquitectura barroca (entre otras cosas) y para hacerlo efectivo muchos de los eventos eran dentro de las iglesias, por ejemplo. Actualmente puede considerarse que el juego de la oferta internacional se hace a través de la fecha del 5 de Mayo, considerada desde el extranjero como una de las celebraciones más importantes de México, pero ¿eso es suficiente?

–Barroquísimo tenía una curaduría fina, por decirlo de alguna manera. Era una oportunidad para probar, para presentar una oferta diversa y se apostaba a la par por una gestión de públicos. El tema era apostar por la idea de que si tú pones algo en el zócalo se llena, entonces, se presentaban en el zócalo estas expresiones que podían considerarse más complicadas de asimilar para activar en la gente una visión integral de ellos mismos, y para que se animaran a ser, no tal vez esas personas del renacimiento, pero sí personas no tan unidimensionadas. Ir despertando sensibilidades –explica.

Quien fuera el conductor del programa de música alternativa Alterexa, hoy ya fuera del aire, considera que efectivamente lograron formar nuevos públicos a pesar de algunas quejas, alegando que se presentaban cosas demasiado intelectuales. Los resultados de ese trabajo también se han perdido con el paso de los años y de otros festivales.

–Los festivales son visiones. Al final de cuentas pueden ser como el corolario, la parte de exposición de toda una estrategia que llevas trabajando atrás a través de un montón de procesos formativos, y el festival te sirve como si fuera el pináculo de todas estas actividades. O puede ser la otra visión, que es la de cumplir con una dimensión que tiene que ver con el entretenimiento. Quizá lo hacen así porque el espectáculo es un tiro seguro. Estos festivales son  de estadísticas, de a ver a cuántos más vamos a complacer, pensando tal vez en un plazo más inmediato.

Una oferta muy limitada

–Eso es en general, no es sólo en este festival –dice Claudia Castelán–, siempre pasa lo mismo. No recuerdo en qué festival pasado, reciente, trajeron bandas que ¡por dios!, hubiera estado buenísimo que las trajeran… ¡pero en el 2000! Son como grupos bien desvelados, que ya han traído mil veces… o sea, por ejemplo, ¿por qué siempre han de traer a Nortec, cada año…? no entiendo eso. Podría leerse como algo, ya ni siquiera populachero, sino sólo una repetición absurda.

Desde la cartelera en línea del Festival está programada un “Festival DJ´s” y en la descripción dice, entre otras cosas, así: “La música electrónica es el referente contemporáneo de las juventudes”. Observando el cartel, el evento en realidad se llama Electronic Neon Fest y traerá DJ´s provenientes de Ucrania, Brasil, España, Reino Unido y México.

–No tengo idea de quienes sean –dice Chispilla–, como que esa es su idea de diversidad ¿no? Que haya un festival de DJ´s, pero creo que no tienen una buena estrategia, o sea, no conocen al público poblano, que igual ha estado cambiando muchísimo, pero parece que tiene que haber ese toquecito de “sí, a fuerza, tiene que haber algo de música electrónica para que la gente vaya”. Y yo creo que la gente a un nivel no tan profundo, le puede motivar una idea de lo electrónico aunque no sepa, pero a un público más conocedor, no me parece que esté atendiendo sus necesidades y tampoco entiendo de donde están sacando a esta gente.

¿De los males el menor?

Roberto Mendiola, fundador de Rodará y pionero del clown en Puebla se presentará este domingo en el Parque de la Niñez a medio día, y ya ha trabajado otras veces en los festivales, además que ha organizado algunos de manera independiente.

Saber qué traer implica que te metas a indagar qué está sucediendo en diferentes espacios –dice Chispilla–, podrían vincularse con la ciudadanía y ver qué está pasando y darle difusión a tantos proyectos que están surgiendo. O sea, para poder darle algo a tu ciudad, también la tienes que conocer y creo que justo eso están ignorando. 

Él piensa que los festivales son muy distintos según su naturaleza: los independientes y los institucionales tienen diferentes objetivos. Mientras que los primeros atienden al fomento de la cultura de manera genuina (cuenten o no con muchos recursos), los segundos responden a un orden político, en el que tienen que gastar un presupuesto en el tema de cultura para cumplir con sus responsabilidades.

–Por un lado, qué bueno que existan esos festivales, digamos, institucionales, porque la comunidad artística, bien o mal pagada, está siendo contratada. Muchos se quejarán pero son otros tiempos, y ahora se nos contrata por lo menos mucho más que antes. Entonces, si hay millones destinados para un festival, pues algo nos llega a tocar, lo que antes era nada.

Por 2004 o 2005, recuerda el gestor cultural, tuvo muchos problemas por protestar respecto a los derechos laborales de los artistas. Tanto que llegaron a ponerle muchas trabas al intentar organizar festivales independientes.

–Yo antes peleaba mucho porque creía que era necesario protestar, pedir, argumentar que uno tiene el derecho de ser apoyado por ser artista, porque no hay seguro social, no hay garantía de que te contraten, pero creo que pasando eso uno tiene que conocer el sistema, entender cómo funciona y hacer gestión política desde el lado que a uno le toca para que te contraten, atiendan tu proyecto y se consigan los recursos. Inclusive hay que cumplir con las expectativas o las necesidades que tienen las instituciones para hacer cultura, y tienes que saberlas para coincidir y obviamente también buscar hacer lo que tú quieres, aunque definitivamente, para hacer lo que tú quieres tienes que ser plenamente autónomo. Con las instituciones tienes que saber llevar un buen trato, porque si te peleas, que es lo que a mí me pasó, por protestar y decir las cosas que eran verdaderas, te censuran y ya no eres compatible, entonces tiene uno que ser más diplomático. Cambié muchas cosas en mi forma de pensar y cambié la estrategia, porque tampoco me interesa desgastarme y andarme peleando con el mundo por exigir mis derechos, más bien tengo que saber cómo entro en ese sistema para hacer lo que a mí me interesa.

Roberto Mendiola considera que el pago sigue siendo muy desfasado entre las contrataciones internacionales y las locales:

–Cuando vienen compañías internacionales les pagan millones, mientras que a nosotros nos pagan, no sé, 10 mil pesos. Sería interesante que le apostaran más a las producciones poblanas, para que entonces se gastaran los millones pero se quedaran acá. Además que resolvería muchos problemas porque como te dije, no tenemos seguro social ni leyes que garanticen los derechos de alguien como artista o como gestor cultural.

Problemas de fondo

Para Oscar López, el problema detrás de los festivales va más allá de lo que ofertan.

–El CECAP (Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla) se ha convertido en una oficina contratadora de espectáculos, ya no hay objetivos. El festival 5 de Mayo es una reunión de espectáculos que se ofrecen al público y lo que siempre han reclamado los creadores es que no hay una interacción con los artistas de aquí. No tiene planteamiento, es sólo pan y circo a la gente. El gobierno del Estado no está como una empresa privada de que “al cliente lo que pida”, en acuerdos generales frente a la Unesco y frente a la ONU se señala específicamente que la difusión de la cultura por parte de los gobiernos no solamente es crear públicos, sino fomentar que haya actividades culturales desde dentro, es decir desde el Estado. Los festivales sólo forman parte de una de las muchas cosas que tendría que hacer el gobierno del Estado, y es la que menos está cumpliendo.

Y aunque por la veda electoral no es posible acceder a la información oficial para conocer cuál fue el presupuesto asignado a este festival y compararlo con las ediciones anteriores que tan sólo en volumen tuvieron una mayor oferta, de lo que sí hay registro es que en 2011, con el Festival Internacional Palafoxiano, se destinaron entre 20 y 25 millones de pesos, según consignaron distintos medios de comunicación (el periódico e-consulta realizó una petición de desglose y detalle de ese presupuesto al amparo de la Ley de Transparencia la información nunca se hizo pública).

–La veda política ha ocurrido otras veces durante el mismo tiempo que los festivales. Alejandro Montiel, antiguo secretario de Cultura, había festivales donde él llevaba candidatos. Los hacía presentes para que se tomaran la foto y a los 15 minutos que empezaba el concierto se salían, lo que muestra que además de pretexto, no les interesaba en absoluto la cultura. Los festivales son en los que más se exhiben los políticos, es con la que se toman la fotografía, con la que se justifica  un presupuesto. Si te fijas ahí puede haber lavado de dinero para campañas políticas, porque nunca nos informan cuánto se gasta– dice Oscar López.

El año pasado, el Festival Internacional 5 de Mayo tuvo un presupuesto de 32 millones de pesos entre recursos federales, estatales y municipales. Pero mientras parece que el gasto de los festivales crece cada año, de manera inversamente proporcional baja la calidad de la oferta.

A través de la página oficial del festival, y con todo y veda electoral, la voz del gobernador Rafael Moreno Valle se hace escuchar, diciendo que la oferta es amplia y diversa y que: “Estos festejos son una ventana de oportunidad para difundir el patrimonio y las tradiciones que tenemos en todas nuestras regiones”.

Lo que se mira de afuera hacia el Festival

Moreno Valle dice en los videos que están publicados en la página oficial del evento que este año se contará con la presencia de más de mil artistas. Probablemente contó también al staff de cada uno, pues al revisar el calendario, es fácil identificar que muchos de los eventos que llenan la agenda están repetidos día con día, por ejemplo las exposiciones visuales, pues su montaje dura todo el festival.

Además, hay poco interés en la difusión al talento local, ya que al dar clic en muchos de los eventos agendados (HIKURI, Simplemente Chema, entre otros), no se encuentra ninguna descripción ¿es música, teatro? ¿quiénes son? No se sabe.

Lo mismo pasa con otro tipo de eventos como el “Foro de Música Nueva” que tampoco describe de qué se trata, o con el evento de Gráfica en el Espacio Público que realizaron los artistas gráficos de Coahuila (el Estado invitado) y su Chanate móvil, cuya propuesta es sumamente interesante, pero no se les dio difusión.

Otro ejemplo, la llamada “Muestra Turística, Gastronómica y Artesanal”, que jamás se especifica que es evento de Coahuila, el estado invitado en esta edición, consistía en unas cuantas mesas en el patio en Casa de Cultura, compartiendo espacio junto a unas lonas gigantes con publicidad y unos esqueletos falsos de dinosaurios.

–Saber qué traer implica que te metas a indagar qué está sucediendo en diferentes espacios –dice Chispilla–, podrían vincularse con la ciudadanía y ver qué está pasando y darle difusión a tantos proyectos que están surgiendo. O sea, para poder darle algo a tu ciudad, también la tienes que conocer y creo que justo eso están ignorando. Además, yo creo que hay muchísimas propuestas, no sólo de rock o de música electrónica. Al final, en festivales anteriores se podía conjuntar la idea del espacio y la ciudad para tener una propuesta no sólo musical sino toda cultural, e ir impulsando ciertos espacios para que la gente los transforme y les de vida, y creo que eso no lo tienen ahora.

Y aunque quizás no vale decir que todo tiempo pasado fue mejor, qué tiempos aquellos en los que en lugar del TRI o los Vivancos, la oferta del Festival incluía no sólo música, teatro y danza, sino hasta video-arte y performance (el más incomprendido de las artes contemporáneas) con el escandaloso Guillermo Gómez Peña.

4 COMMENTS

  1. Interesante radiografía del Festival, de lo que fue, lo que es y lo podría llegar a ser. Desde mi humilde punto de vista, además de lo que el artículo menciona y que me parece muy cierto, el problema es un problema de “integración”, el gobierno se ha desvinculado de la gente, de la ciudadanía, los artistas y las instituciones. El festival debería ser una fiesta de todos. donde hubiera un buen organizador pensando en preparar un gran festín para todos y cada quien (artistas, instituciones, público) poniendo de su parte para llevarlo a cabo. Pero parece que las cosas se hacen por “salir del paso” y eso se ve y se siente. Creo que habría que replantearlo todo, como lo dice el artículo tener un objetivo claro, no se si en la actual administración se pueda dar porque no veo que muchas universidades o particulares esten dispuestos a apoyar o acompañar al actual gobierno por razones de todos conocidas. y la gente tampoco siente un vínculo con las autoridades.Así que lo percibo muy difícil, habremos de esperar tiempos mejores…y luchar para que no muera hasta que llegue alguien que pueda sacarlo de terapia intensiva y resucitarlo

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