San Pedro y San Andrés, una sola Cholula “que no se vende”

San Pedro y San Andrés, una sola Cholula “que no se vende”

Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

“Propiedad del gobierno municipal de San Andrés Cholula Puebla. Inmuebles expropiados expediente: EXPRO/012014”. 

El martes 26 de agosto habitantes de San Andrés Cholula se despertaron con letreros blancos, clavados en la tierra con dos palos de madera, que anunciaban que los terrenos eran ahora propiedad del gobierno municipal. Y quienes estaban ahí tenían sólo dos horas para desalojar.

A las 5 de la mañana, antes de que saliera el sol, empezó la actividad de las autoridades acompañadas por la policía estatal. Varios vecinos denunciaron que a esa hora empezaron a poner malla ciclónica reforzada en varios de los terrenos que están a un costado y detrás de la pirámide, que son deportivos y de cultivo, y durante los fines de semana, lugar de reunión de familias y visitantes.

Desde temprano comenzó la expropiación de los terrenos de la parte trasera de la Pirámide de Cholula, todos particulares, donde pretenden construir el proyecto turístico de la “Plaza de las 7 culturas”, el cual, por cierto, no se conoce con exactitud. Ciudadanos organizados en el “Círculo de defensa de Cholula” exigieron en un manifiesto circulado desde el 10 de agosto que se dé a conocer el proyecto y se incluya a los habitantes de San Pedro y San Andrés Cholula en la toma de decisiones.

Los policías acompañaron a algunos funcionarios del gobierno del estado, que no quisieron dar informes pese a estar identificados con gafetes, y a funcionarias de tenencia de la tierra, que iban vestidas de civiles y negaron trabajar para el gobierno y al acercarse alguien decían entre ellas “nosotros no sabemos nada, ¿eh? ¡Nadie sabe nada!”, para evadir cualquier cuestionamiento. A las 10 de la mañana había todavía pocas personas aunque dos terrenos ya estaban cercados.

Había una camioneta de policías que observaban cómo las personas de la juguería que da al pie de la escalinata lateral que rodea la pirámide y sube hasta la iglesia, sacaban sus cosas, en silencio. Se veían enojadas pero en ningún momento se violentaron, poco a poco sacaban y movían cajas llenas de cosas. Del otro lado había más policías cerca de un terreno de cultivo donde los campesinos se apuraban a sacar la planta que era de Cempazúchitl, flor de muerto, denunciando que el gobierno todavía no les había pagado y ya les estaba expropiando, prácticamente corriéndolos.

El martes 26 de agosto habitantes de San Andrés Cholula se despertaron con letreros blancos, clavados en la tierra con dos palos de madera, que anunciaban que los terrenos eran ahora propiedad del gobierno municipal. Y quienes estaban ahí tenían sólo dos horas para desalojar.

La mañana seguía y poco a poco iban llegando más personas. A las 11 de la mañana estaba planeada una rueda de prensa en otro de los terrenos, donde ya habían instalado una lona blanca, que se pospuso por la llegada de un grupo de trabajadores con más malla, cemento y postes de metal, dispuestos a cercar más terrenos.

Una señora preguntaba que por qué no se había dado el toque de campanas, como se había acordado en la concentración pacífica del domingo 24 de agosto. Se suponía que las iglesias de todos los barrios iban a sonar y ese era el llamado para los cholultecas, para que se reunieran a defender el territorio. Pero 18 minutos después de las 11 de la mañana repicaron las campanas mientras más gente se congregaba a espaldas de la construcción prehispánica que está cubierta por un cerro. En la cima, el pequeño monte tiene una iglesia amarilla resplandeciente que, con el volcán Popocatépetl al fondo, es portada de calendarios y tarjetas postales: el santuario de la Virgen de los Remedios.

El sonido del badajo golpeando las paredes huecas de las campanas de las iglesias de Cholula –la leyenda dice que tiene 365 iglesias, una para cada día del año–, fue un llamado casi tribal, un llamado a la comunidad, más allá de la comunicación moderna por internet y celulares, fue un sonido que retumbaba en las callecitas del denominado “pueblo mágico”, escurriéndose y tocando las puertas, un llamado a la defensa del territorio ancestral.

Foto: Marlene Martínez
Foto: Marlene Martínez

Del otro lado, hacia la angosta avenida 4 norte, donde el transporte público se pelea a diario con los automóviles y ciclistas para poder circular, unas 40 personas se amontonaron alrededor de un funcionario que recién había llegado y no quiso dar su nombre en público. Dijo que sí, que se iba a dialogar, y después se retiró a hablar por teléfono. Al final dijo que era Enrique Sordo, de la Secretaría General de Gobierno, y se quedó en el celular mientras los trabajadores comenzaron a llenar cubetas con cemento y encajar ahí los postes de metal que iban a servir para levantar la malla.

Pero los ciudadanos no los dejaron.

Un hombre empezó a enrollar la malla y los demás lo ayudaron. Aunque ya algunos alzaban la voz, molestos, otros pedían a gritos que todo fuera en paz, que no había que darle motivos al gobierno para ningún tipo de represión. Ya habiendo quitado la primera malla los ciudadanos siguieron con el impulso y fueron hacia el terreno baldío que está en el cruce de la 14 oriente y la 4 norte, justo donde empieza el camino empedrado que lleva a la entrada principal de la pirámide, el museo de sitio y la subida a la iglesia de los Remedios. El terreno vacío sirve como estacionamiento y lugar de comerciantes, sobre todo los fines de semanas con el gran flujo de visitantes. Y quitaron la malla, otra vez. Había dos patrullas de la Policía Estatal pero no hicieron nada, sólo se quedaron parados con sus escudos transparentes, ya con el uniforme antimotines, viendo cómo los cholultecas liberaban su territorio. Faltaban diez minutos para mediodía cuando alguien sugirió que había que “enmallar” la presidencia de San Andrés, pero mejor decidieron poner malla alrededor de una casa que decían es del presidente municipal, Leoncio Paisano, que está dentro del área de los terrenos expropiados y de lo que pretende ser el complejo turístico –curiosamente ese predio no lo han tocado–.

Foto: Marlene Martínez
Foto: Marlene Martínez

Los cholultecas regresaron al terreno junto a los campos de béisbol, propiedad de Don Óscar, donde fue la concentración el domingo 24 de agosto al término del abrazo a la pirámide del Círculo de Defensa. El abogado Adán Xicale tomó la palabra, ya habían traído un micrófono y una bocina para que escucharan todas las personas que iban llegando. Ahí repartió un documento de 14 páginas que, explicó, demuestra que la expropiación se hizo de manera arbitraria y violando la ley.

La gente gritaba que los presidentes municipales de San Andrés, Leo Paisano, y San Pedro, José Juan Espinosa, eran unos “vendidos”.

Adán Xicale dijo que todos estaban ahí reunidos para dialogar y para buscar soluciones, “porque levantando la voz no significa ser violentos, significa tener dignidad”. Otras personas tomaron la palabra, entre ellos un vecino de la junta auxiliar de San Bernardino Tlaxcalancingo, en representación y solidaridad. A las 12:30 del día se movilizaron de nuevo hacia la presidencia, pero antes pasaron a otro de los terrenos a un costado de la supuesta casa de Paisano, que sirve como corralón y propiedad particular, heredada de hace décadas, que funciona como corralón. Ahí la policía entró a llevarse algunas cosas pero los manifestantes, que ya eran alrededor de 300, llegaron a apoyar a la familia Guevara Espinoza. Marilupe Guevara dijo que desde las ocho de la mañana estaban tomando posesión de los predios y pusieron letreros que decían que el lugar ya era propiedad del gobierno, “cuando todavía no se dicta, no ha terminado el proceso, y hay un amparo sobre esta propiedad. Hay una orden de suspensión, y ya la violaron, nos dijeron que sacaran todas nuestras cosas.”

Foto: Marlene Martínez
Foto: Marlene Martínez

Después la fila de gente caminó sobre la avenida 5 de mayo hasta la presidencia de San Andrés, donde nadie los recibió. Afuera hicieron un mitin pacífico en el que nuevamente varios ciudadanos tomaron la palabra. Ahí hablo la antropóloga y arqueóloga Ana María Ashwell, quien desde marzo, con el proyecto del distribuidor vial en el comienzo de la recta a Puebla, anticipó el despojo y destrucción en las Cholulas. En sus palabras, apeló a la unión entre San Pedro y San Andrés, “tenemos que unirnos por la Virgen de los Remedios”, dijo, pues la imagen religiosa pasa por los 42 pueblos que conforman el Gran Cholollan, de donde es la Santa Patrona. “Mantiene viva una tradición que es anterior a ella”, agregó. “Somos todos de este suelo, algunos güeros, algunos no tan güeros”.

De ahí el contingente, todavía nutrido, marchó hasta el zócalo de San Pedro para pedir diálogo con el presidente municipal, José Juan Espinosa.

Foto: Marlene Martínez
Foto: Marlene Martínez

En el camino pasaron por los campos de la Pirámide y retiraron los letreros de expropiación que después, simbólicamente, quemaron en la plancha del zócalo de San Pedro, donde está el portal más largo del continente y donde en 1946 María Félix, bajo la dirección de Emilio “el Indio” Fernández, le daba dos cachetadas a Pedro Armendáriz por verle los chamorros en la película “Enamorada”. Hoy, casi 70 años después, más de 150 personas estaban de pie, bajo el sol de las dos de la tarde, cantando el himno nacional y “la guadalupana” cerrando simbólicamente la defensa del territorio, sólo por este día. Anunciaron asambleas por la noche y para mañana miércoles una movilización en San Pedro, a la que acudirán personas de otros pueblos y juntas auxiliares de ambos municipios. Este martes San Pedro y San Andrés dejaron de ser dos para convertirse en una sola Cholula que, como repitieron toda la mañana, “no se vende”.

Foto: Marlene Martínez
Foto: Marlene Martínez

6 COMMENTS

  1. […] El martes 26 de agosto, los habitantes de San Pedro y San Andrés Cholula despertaron con la noticia de que los campos alrededor de la pirámide ancestral, que une a ambos municipios, estaban siendo expropiados para la construcción de un parque. Desde temprano, autoridades locales y policías estatales llegaron a poner malla a algunos terrenos y los vecinos se manifestaron para liberar la tierra. […]

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