Con Moreno Valle, la espectacularización de la cultura

Con Moreno Valle, la espectacularización de la cultura

Ernesto Aroche | Josué Cantorán

@earoche | @josuedcv

En su tercer informe, el que marcaba la mitad de su administración, el gobernador Rafael Moreno Valle hacía un breve apunte sobre la cultura: los 772 millones de pesos invertidos en programas culturales, y en particular mencionaba los grandes festivales, como el 5 de Mayo, el Internacional de Teatro y hasta la Ciudad de los Ideas, como los focos de su gestión cultural.

No es novedad. La construcción de políticas culturales basadas en una o dos semanas de gran oferta cultural se recuerda desde los gobiernos de los priistas Melquiades Morales y Mario Marín con el Festival Internacional de Puebla, mismo que llegó a ser de los más conocidos a nivel nacional.

Y, a decir del reciente informe, aquella es una política que se ha mantenido durante este sexenio.

Festival Internacional de Teatro Héctor Azar Foto (archivo): Es Imagen
Festival Internacional de Teatro Héctor Azar
Foto: Es Imagen | Archivo

Sin embargo, de acuerdo con gestores y artistas consultados por Lado B, concentrar la oferta en unos cuantos días de algarabía y atención mediática sirve de poco si ello no va acompañado de una seria política cultural que fomente la creación de nuevos públicos, el fortalecimiento de talentos locales y, en suma, de una agenda cultural que se sustente por sí sola el resto del año.

Tal parece que estos primeros tres años del gobierno morenovallista se han caracterizado por la espectacularización de la cultura, o lo que es lo mismo, la transformación de las expresiones artísticas en un show business que se mide en los miles de espectadores eventuales y deja a un lado otras necesidades.

¿Sí o no a los festivales?

Las ventajas que dan los festivales culturales son muchas. Además de brindar oferta cultural que difícilmente llegaría a ciertas ciudades desde otras vías, el mayor aporte es tal vez la atracción turística que éstos conllevan y, por añadidura, su respectiva derrama económica.

Un festival internacional con una oferta importante de artistas nacionales e internacionales, en parte gracias a la atención mediática que genera, posiciona a largo plazo a la ciudad sede como un interesante destino turístico, tal como sucede en Guanajuato con el Festival Cervantino.

Algo similar pudo haber ocurrido en Puebla, opina el gestor cultural Alonso Pérez Fragua, director de la Capilla del Arte de la UDLAP, si el Festival Internacional de Puebla, que fue promovido durante 12 años por los gobiernos priistas, no hubiera cambiado tanto de fecha durante su existencia y no hubiera sido finalmente cancelado tras el arribo del PAN al gobierno estatal.

No obstante, pese a aquellas bondades que podrían traer los festivales, la preocupación se centra en que éstos pudieran ser eventos “de relumbrón” para generar atención mediática sobre las millonarias sumas de dinero “invertidas”, mientras otras necesidades culturales no han sido cubiertas.

–Mi duda o mi crítica –dice Pérez Fragua– sería en cuánto está funcionando esa labor a la propia escena, cuánto se está incentivando la formación de nuevos talentos, (cuánto) se está fortaleciendo que las compañías de teatro, pensando en el marco del Festival Internacional de Teatro Héctor Azar, cuánto se está sensibilizando más el público a partir de todo esto. Eso sería, más que darte una respuesta, creo que son esas preguntas que a esta altura todavía no podemos responder.

Jumbo. Festival 5 de Mayo Foto (archivo): Mayra Aguirre
Jumbo. Festival 5 de Mayo
Foto: Mayra Aguirre | Archivo

–Sí creo que eran festivales mediáticos y claro momentáneos, que no dejaban cosas para el futuro –dice por su parte el escritor Alí Calderón, quien además lamenta que no haya a su vez un festival de poesía o de narrativa, disciplinas quizá menos propensas a atraer los reflectores.

La misma percepción tienen otros artistas, de acuerdo con Alfredo Atala, director del foro independiente Casa Nueve, en Cholula.

–La relación que nosotros hemos tenido –dice– con algunos artistas en el análisis es el mismo: está hecho como para que la gente común asista, pero no terminan de hacer, de cohesionar, como que avientan mucho dinero, es como lo que sucedió con las luces de navidad, que invirtieron demasiado para que la gente viera pero de todas maneras no está viendo un proyecto de ciudad. Creo que finalmente no están pensando tanto en qué pueden dejarle a la ciudad, sino qué podemos empezar a aventar para crear un perfil hacia la Presidencia de la República.

Y si un festival podría fomentar la creación de nuevos públicos o la sensibilización de la sociedad ante cierta disciplina artística, también podría desincentivarlos, es decir, generar públicos pasivos que esperan sólo el espectáculo gratuito anual sin preocuparse por la producción cultural que nace en su propia ciudad.

–¿Cuál es el resultado de traer espectáculos de varios cientos de miles e incluso millones de pesos que se le dan a la gente de forma gratuita –se cuestiona Alonso Pérez Fragua– cuando en la escena local la compañía ofrece durante el año un espectáculo con un boleto de 50 pesos? La gente dice: oye, por 50 pesos estoy viendo una escenografía vacía, porque ésa es la propuesta quizás, o con vestuarios muy sencillos, cuando gratis me puedo esperar al siguiente año al festival de teatro. Esa es la parte que yo veo que afecta la formación del público y, por ende, el desarrollo de las compañías locales.

–El discurso que vende el gobierno ahorita, tanto el estatal como el municipal, es que hicieron cosas en conjunto –agrega en el mismo sentido el periodista cultural Hugo Cabrera, del colectivo Subterráneos–. Y nos venden la idea efectista de que asistió mucho público a los festivales que hicieron. Ese es el gran logro de la gestión gubernamental, pero esto es mero escaparate, es efectista, no hay una verdadera formación de públicos. Lo vimos, por ejemplo, en la clausura del Festival Internacional de Teatro Héctor Azar, en donde llevan a acarreados, en donde se le da prioridad a los artistas de Televisa que nada tienen que ver con el quehacer teatral de la ciudad.

Y mientras… los artistas locales

Así, si los festivales por sí solos no ayudan a la formación de públicos, entonces el siguiente paso sería fortalecer los estímulos para los artistas de la escena local, de manera que éstos puedan desarrollar mejor su trabajo.

Esta es una tarea que, sin embargo, el gobierno del estado ha logrado cumplir apenas a medias.

Según la percepción de Alí Calderón, editor del blog Círculo de Poesía, en el área de la literatura el gobierno estatal sí ha logrado de manera eficiente el fortalecimiento de los talentos locales, gracias en parte a los talleres impartidos en espacios estatales como la Casa del Escritor por escritores reconocidos.

Foto: @AmbarBrizz
Obra de Rosa Borrás. Espacios Abiertos 2013
Foto: @AmbarBrizz | Archivo

–Yo creo que no hay duda –dice el también poeta–, porque hay talleres de narrativa, de poesía, no sólo en Puebla sino en los distintos municipios, y además son talleres que no se cobran, son gratuitos, a los que puede acudir cualquier persona, que se pueden formar, donde se han creado grupos, que se han hecho lecturas, y te dije, ya hay frutos, hay muchachos (egresados de esos talleres) que han tenido la beca de la Fundación para las Letras Mexicanas que es el mayor apoyo que existe para un joven escritor menor de 30 años en México.

Pero no ocurre lo mismo en todas las áreas. En las artes plásticas, por ejemplo, muchos jóvenes creadores han preferido producir su obra desde los espacios no institucionales, donde se percibe mucha mayor libertad y hasta mejores condiciones, y asimismo han buscado crear nuevos espacios independientes donde exponer.

–El problema constante siempre es la falta de recursos, la falta de apoyos, independientemente de que hay artistas que es parte del discurso que hay que vivir en la miseria para poder generar obra –dice el artista gráfico Mr.Power, integrante del foro Casa Nueve–. Una quizás de las quizás satisfacciones que se tienen en Casa Nueve y el objetivo de su existencia es que la gente busque espacios, porque realmente no existen, no se fomentan, o son quizás de pronto demasiado excluyentes, demasiado exigentes con los requisitos que solicitan y de pronto también una de las perspectivas que he notado mucho es que también se está buscando como insertarse dentro de esta dinámica, que es un escenario común que es también romper esta barrera que supone el museo o la institución, esta caja hermética que de pronto supone una barrera para el público común.

De Secretaría a Consejo

El gobierno de Rafael Moreno Valle inició su gestión cultural eliminando la Secretaría de Cultura para crear en su lugar el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, mismo que ahora depende de la SEP. Dicha acción, considera Alí Calderón, “tiene que ver con cierto desprecio a la cultura”. Pero como tal no significó necesariamente un retroceso, pues en su inicio se eligió a un funcionario, Saúl Juárez, que, en su opinión, tenía la suficiente experiencia para ejercer dicho cargo.

Luego de dos años y tras la llegada de Juárez a Conaculta, se designó a principios de 2013 a Moisés Rosas como sucesor del CECA. Su trabajo ha sido objeto de opiniones contrastantes, sobre todo en su relación con el Consejo Ciudadano para la Cultura, mismo que presume ser un enlace entre el gobierno y la ciudadanía y desde donde se exponen las necesidades en materia cultural.

–A mí me tocó (en una sesión de dicho consejo) –dice Alonso Pérez Fragua– que presentara los avances de lo que se le había sugerido o comentado en la vez anterior, entonces por ese lado creo que eso es algo que el siguiente CECAP o este mismo debe continuar y fortalecer junto con el fortalecimiento de esos esfuerzos locales, esfuerzos más pequeños, más concentrados, porque es a partir de esta creación de comunidad que se va a desarrollar público, escena, hasta la infraestructura.

Instalación del Consejo Ciudadano del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla.  Foto Archivo Lado B: Joel Merino.
Instalación del Consejo Ciudadano del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla.
Foto: Joel Merino | Archivo

–No hay una evaluación, no hay un ente censor, se me hace una burla esto del consejo –dice en contraste Hugo Cabrera–. Se creó un consejo para darle seguimiento a las acciones de gobierno. He ido a dos reuniones y realmente son arcaicas, con modelos acartonados de participación. Por ahí hay un grupo de gestores en la web que tienen mucha más participación, se ha buscado también que los periodistas culturales también hagamos evaluaciones de las acciones gubernamentales, hay intentos, tanto el grupo de gestores como el de los periodistas me parecen grupos auténticos, generados por la comunidad, y no creados por el mismo gobierno, hace falta eso.

Y lo que sigue…

Si el gobierno estatal de Rafael Moreno Valle inició con una afrenta a la cultura y desarrolló en sus primeros tres años una política que priorizó lo deslumbrante y mediático por encima el fortalecimiento de la cultura local, los retos que le esperan se vislumbran obvios.

–Yo creo que los dos rubros en los que debe trabajar con mayor ahínco la administración cultural –dice Alí Calderón– son, en primer sitio, la formación de talentos, en literatura, en artes plásticas, etcétera, apoyar a los talentos, que surjan más. ¿Y cómo los vas a apoyar? A través de una formación de calidad, traer a los maestros que pueden enseñarles, que pueden aportarles y que pueden hacerlos crecer. Y por el otro lado, crear vehículos de distribución de los productos creados.

–Yo esperaría que por lo menos fueran un poco más transparentes –opina Alfredo Atala–. Creo que el último caso fue el del Museo del Barroco, se guardan, se encierran, hacen una reunión, viene mucha gente y hacen muchas preguntas. ¿Quiénes están decidiendo? ¿Quién es el arquitecto? ¿Quién está decidiendo cuánto se van a gastar? Mucho ha sido el modo operandi. De la nada, de pronto vemos que se está construyendo un teleférico, de la nada vemos que se construye una rueda, y al final el caso es la transparencia. Creo es el gran tema en este gobierno.

Proyecto del Museo Internacional Barroco Imagen tomada de e-consulta.com/
Proyecto del Museo Internacional Barroco
Imagen tomada de e-consulta.com

Otros de los entrevistados coinciden en que algunos de las otras tareas pendientes incluyen incentivar los estímulos en otras disciplinas hasta ahora olvidadas, como el cine, pues desde la aparición de las carreras universitarias en dicha área (en la UPAEP y la BUAP) se ha comenzado a gestar una escena que hasta ahora está huérfana.

O también fortalecer buenos espacios que han sido ignorados, como la Galería de Arte Moderno y Contemporáneo Ángeles Espinosa Yglesias, que poca gente conoce.

Los retos en materia de cultura para el gobierno de Rafael Moreno Valle y su actual titular del área, Moisés Rosas Silva, parecen ser muchos pero también, curiosamente, los mismos de siempre.

Mientras tanto, el siguiente megaproyecto que dará de qué hablar próximamente es el Museo Internacional Barroco, el cual desde hace meses cargaba ya con varias críticas que son, curiosamente, también las mismas de siempre: ser vistoso y grandilocuente pero de poco aporte.

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