Las “voces” amordazadas en Rusia

Las “voces” amordazadas en Rusia

Imagen: http://www.enterao.com
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Lydia Aroyo*

El centro de prensa de la agencia de noticias rusa Interfax enseguida empezó a llenarse de periodistas, y el montón de dossieres de prensa que habíamos preparado estaba descendiendo a toda prisa.

Me sentía pletórica. La conferencia de prensa conjunta organizada por Amnistía Internacional y Human Rights Watch (HRW) estaba consiguiendo un número récord de asistentes. Ambas organizaciones se disponían a presentar sus informes respectivos, Freedom under threat y Laws of Attrition, en los que ponen al descubierto las constantes agresiones contra la libertad de expresión, asociación y reunión que se están cometiendo en Rusia, abusos que han cobrado impulso bajo la autoridad del presidente Putin durante el primer año de su tercer mandato presidencial.

En los 10 años que llevo trabajando con Amnistía Internacional, en los que he hecho frecuentes viajes a Moscú para presentar informes, jamás había visto una decena de cámaras juntas en el mismo lugar, así que imaginé que pasaría la velada cambiando de un canal a otro, disfrutando de la cobertura informativa dedicada a este esfuerzo conjunto de dos organizaciones de derechos humanos para hacer llegar el mensaje de que la libertad de expresión se está extinguiendo progresivamente en Rusia. Tenía la esperanza de que, contra todo pronóstico, la cobertura informativa de ambos informes por parte de las cadenas de radio y televisión rusas –y también de los medios de comunicación impresos– demostrara que nuestra visión de la situación actual estaba equivocada.

Pero una simple mirada a la lista de inscritos hizo decaer mi entusiasmo. En efecto, medios como Reuters, AP, Al Yazira y ORF estaban allí, pero sólo dos de las cámaras pertenecían a canales rusos, y ninguna a NTV, por ejemplo, una de las cadenas de televisión más importantes de Rusia. En los últimos años, NTV ha realizado reportajes brillantes sobre información publicada por Amnistía Internacional, pero ahora ayuda al gobierno a difamar a los grupos de derechos humanos. En lugar de difundir lo que estas ONG afirman, la cadena ahora se dedica a seguir a los fiscales y a los inspectores de impuestos cuando practican registros en las oficinas de estos grupos. Cuando los inspectores de impuestos acudieron a la oficina de Amnistía Internacional en Moscú, había reporteros de NTV en la puerta, y esa oportuna coincidencia sigue siendo inexplicable si hemos de creer la versión de los inspectores de que la presencia de NTV no tenía nada que ver con ellos. Sólo cabe una explicación, y es que actualmente tienen un papel significativo en los esfuerzos de las autoridades para estigmatizar y desacreditar a las ONG ante la opinión pública.

Continúe leyendo el reato de Lydia Aroyo publicado por Amnistía Internacional en el siguiente link.

*Encargada de prensa de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central, quien ha regresado recientemente de Moscú.

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