Las portañas

Las portañas

Hugo León Zenteno

@hugoleonz

Una invernal mañana, cual omnipresente rocío, miramos por toda la Angelópolis su orgulloso despliegue. Aquí, allá y acullá, notamos los sonrientes rostros de los modestos y nobles aspirantes, súbitamente protagonistas de oportunos e imparciales reportajes periodísticos, cuya promoción -y su correspondiente magnitud- responden al profundo interés de los ciudadanos por su vida, obra y proyectos.

Sin embargo, tal presencia fue empañada por las aviesas suspicacias de un grupúsculo de personas quienes ven en este hecho lecturas inadecuadas e intenciones subyacentes; no obstante que las instancias competentes, sobre todo la electoral, avalaron la pulcritud y legalidad del espectáculo de los espectaculares, en tanto no se habla expresamente de candidaturas y no hay una petición clara de votos. Además, hay que comprender que la concurrencia de diversos perfiles en distintas publicaciones en la antesala del proceso comicial, es una mera coincidencia (como siempre que se alinean varias agendas editoriales).

Por tanto, no hay que confundirnos, según nuestras ínclitas autoridades todo está en orden y no hay escepticismo que quepa. Su razonamiento es acorde con la precisa observancia que hacen de la legislación en la materia, la cual prohíbe expresamente las campañas electorales anticipadas, a fin de evitar las contiendas inequitativas y el dispendio de los recursos públicos. Además, el ejercicio que hemos atestiguado no es una campaña, es una casual sincronización de iniciativas periodísticas que han colocado a personajes de índole política en sus portadas, con el único afán de mantener informado al público interesado sobre las fructíferas actividades de aquéllos.

Estamos hablando pues, de portañas, flamante estrategia de comunicación política que integra a la portada y a la campaña, y que dada su contundente novedad, trasciende a cualquier connotación crítica, publicitaria e incluso regulatoria. Por ello, es prudente esperar a que transcurran algunas elecciones (es decir, un par de lustros) para poder aseverar con certeza que dicha herramienta incide de algún modo en sus resultados.

Entonces, es conveniente acallar las voces que alegan un trasfondo promocional en la implementación de las portañas, en tanto no se vinculan fehacientemente con una intención de construcción de imagen personal de un candidato. Finalmente, el electorado desactiva sus mecanismos perceptuales durante los lapsos con ausencia de campañas y disocia las pretensiones publicitarias de las genuinamente periodísticas. En Puebla, en México, nadie usa los recovecos y los subterfugios para sacar ventaja. Qué osadía sugerirlo.

*Académico en las áreas de Periodismo y Comunicación. Docente universitario en la Universidad de las Américas y en la Universidad Iberoamericana Puebla. Analista y conferencista de Media y News literacy; consultor en gestión de información para cibermedios y en Calidad académica; editor y productor de contenidos en deporte, cultura y viajes. Su línea de investigación académica es historia del deporte y del olimpismo.

Vive en la ciudad de Puebla; gusta del beisbol, el chocolate y la lluvia.

Correo electrónico: hugoleonz@gmail.com

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5 COMMENTS

  1. […] Con el arranque del proceso electora 2015, que inició formalmente el pasado martes 7 de agosto, también comenzó la carrera no formal de posicionamiento para los aspirantes a una candidatura a diputado federal, especialmente entre los panistas que están identificados como afines al grupo del gobernador del estado, utilizando portadas de revistas y publicaciones en medios digitales, es decir las portañas. […]

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