Cine sin artificios: entrevista con Michael Rowe

Cine sin artificios: entrevista con Michael Rowe

El cineasta Michael Rowe, estuvo de visita en Puebla, invitado por el Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMAC) para presentar su película Año Bisiesto, por la que ganó la Cámara de Oro en el Festival de Cannes a la mejor Ópera Prima en su debut como director

Foto: Joel Merino

Paco Coca

@PacoCoca

El director de origen australiano, formado en México, comenta que ha exhibido la cinta en varios países y en general ha obtenido una respuesta similar por parte del público. “Hubo una reacción muy positiva (el miércoles en Puebla), se identificaron mucho con el personaje (…) he estado como en 15 países y Año bisiesto los lleva por un camino muy difícil donde pasan por un momento de enorme angustia antes del cierre de la película”.

“Es una película fuerte y nunca faltan dos o tres personas que se salen antes, cuando el contenido explícito se pone demasiado rudo”, comenta en referencia al tono de la cinta.

“Es una película donde quería explorar donde quería explorar la soledad urbana y la soledad urbana moderna, para mí, tiene su expresión mayor en el estar solo en un departamento”.

El mínimo de elementos

Año bisiesto narra la historia de Laura, interpretada por Mónica del Carmen, una mujer solitaria que trabaja para una revista, mientras alterna su soledad con una vida sexual intensa.

Es una cinta sencilla en su producción, la mayor parte sucede dentro del departamento de Laura, interpretada por Mónica del Carmen, “cine sin artificios” lo llama Rowe.

Rowe habla de filmar con el mínimo de elementos y poner el énfasis en la historia y los personajes. “Es una postura ante el cine, yo creo que lo único que se necesita para hacer una buena historia es un buen guión y buenos actores, lo demás es pura parafernalia que sobra. Que si la cámara, que si el otro, que si el grano, son exquisiteces que les importan mucho a la gente que pasa siete años estudiando en una escuela de cine, que al público le vale pito, ni cuenta se da. Al público le importa la historia, le importa que le va a pasar al personaje y le importa que el actor les convenza cien por ciento de que sí está pasando lo que están viendo en la pantalla, que sea real”.

Para lograr ese efecto, Rowe opta por una narración contemplativa, con largos planos secuencia “reduje los elementos distractores del guión y de la actuación al mínimo”, como si se tratara de una cinta filmada con las reglas del manifiesto Dogma 95, Rowe no utiliza música incidental para ambientar las escenas, también renuncia a la posibilidad de la iluminación extra, tan usada en el cine para enfatizar las emociones que los actores pretenden proyectar. La iluminación es natural, y la actriz pasa casi a solas los primeros 15 minutos de la cinta; sólo un encuentro con un extraño, al que apenas vemos, la acompañan.

Año bisiesto es una cinta sin movimientos de cámara, son planos secuencia, aunque esto no fue algo planeado. “Es una decisión que fui tomando paulatinamente, el guión lo escribí concibiendo movimientos de cámara y conforme se acercaba más el rodaje y hacía más y más versiones del shooting script, iba prescindiendo de movimientos”.

“Filmé la película con un movimiento de cámara, y lo quite en edición porque sobraba”, abunda. “Cuando vi en edición que sobraba prescindí del movimiento”.

La vida después de Cannes

Su debut le valió  a Rowe la Cámara de Oro, que se entrega en el Festival de Cine de Cannes a la mejor ópera prima, fue en 2010, el año en que Tim Burton presidió el jurado. Después de ese premio es difícil escoger un segundo proyecto.

Rowe relata que la vida de un cineasta cambia después de recibir un premio tan importante. El cineasta egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) ha recibido ofertas de ocho países para realizar su segunda cinta. La producción está cerca de iniciar y será filmada en México.

Sobre los dos premios que recibió el cine mexicano la semana pasada en Cannes, el de mejor director para Carlos Reygadas, por Post Tenebras Lux, y a Michel Franco por en la sección Una cierta mirada (A Certain Regard), por la cinta Después de Lucía, Rowe opina: “Me parece muy chingón saber que en México estamos haciendo las cosas tan bien que de cinco o seis premios importantes en Cannes nos llevamos dos, realmente estamos, con todo y los problemas de producción que existen en el país, estamos viviendo un renacer del cine que nos ha puesto en el eje de la cinematografía mundial”, concluye.