El desempleo y la precarización laboral tienen rostro de mujer

El desempleo y la precarización laboral tienen rostro de mujer

  • En 2011, siete de cada diez personas que se sumaron a la informalidad son de sexo femenino

Ernesto Aroche Aguilar

@earoche

Foto: EEF.

En Puebla la precarización del empleo y la falta de ocupación tienen rostro de mujer, según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De acuerdo con la información dada a conocer el pasado viernes 10 de febrero en el último año aumentó más, en términos porcentuales, el número de mujeres desempleadas que el de hombres en la misma situación.

Una situación similar se observó en el repunte del porcentaje de la población que labora en la informalidad, el crecimiento fue de tres veces a uno entre mujeres y hombres.

Esto significa que de los 93 mil poblanos que se incorporaron a la informalidad entre 2010 y 2011, como medida para subsistir ante la falta de opciones laborales en el sector formal de la economía, el 70 por ciento es mujer.

Y el panorama para 2012 no se mira alentador, en enero pasado Carmen Ponce, economista especializada en género, adelantaba que en este año México afrontará “grandes desafíos” en materia de empleo, producto de los acuerdos comerciales que permitirán el ingreso de más productos chinos al país.

Citada por la agencia de noticias Cimac, especializada en temas de género, la experta preveía que esta situación impactaría principalmente en la fuerza laboral femenil que atiende la manufactura del calzado, los textiles y el juguete.

La especialista también señala que a nivel nacional la pérdida de empleos perjudica sobre todo a las jóvenes, quienes registran tasas de desocupación a la alza. Por ejemplo, el desempleo en mujeres de 14 a 19 años de edad pasó de 7.35 por ciento a 10.23 por ciento en el segundo trimestre de 2007 al mismo periodo de 2011.

Salarios bajos

En materia de salarios sólo en dos casos el porcentaje de mujeres es mayor al de los varones, en los casos que el Inegi reporta como “sin ingresos” –según el Inegi: “se clasifican en este rubro tanto los trabajadores dependientes no remunerados como los trabajadores por cuenta propia dedicados a actividades de autosubsistencia”—, y en aquellos en donde el ingreso no supera el salario mínimo, ahí la distribución es 53 y 47 por ciento respectivamente.

En cambio, en el rango salarial más alto considerado por el Inegi, más de cinco salarios mínimos, el 67.5 por ciento es hombre y sólo el 32.5 por ciento es mujer.

Conviene aclarar que la distribución por géneros en cuanto al total de la Población Económicamente Activa es 58 por ciento hombre y 42 por ciento mujer, esto significa que si bien es mayor el número de trabajadores que de trabajadoras, la diferencia es mucho menor a la que se observa en el rango salarial ya señalado.

Más mujeres disponibles

La Encuesta Nacional de Empleo y Ocupación que aplica trimestralmente el Inegi considera entre la Población Económicamente No Activa dos categorías: disponible y no disponible.

De estas dos la primera concentra aquella población que dejó de buscar trabajo por “desaliento” o porque piensa que no lo obtendrá pero que estaría dispuesta a aceptar alguna propuesta de actividad remunerada.

Esta categoría está conformada en un 69 por ciento por mujeres –249 mil 181 casos–, contra un 31 por ciento de hombres –108 mil 664 casos–.

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