Los batalla de los otros Reyes Magos

13 enero, 2012 | 0 Comments

Josué Mota

@motajosue

Santa María Coapan es un pueblo de Tehuacán habitado principalmente por campesinos. Las mujeres se dedican a vender tortillas –dicen que las mejores de la región- y barbacoa con su consomé. Es un lugar poco visitado por el turismo en comparación con algunas poblaciones aledañas conocidas por su riqueza en flora y fauna, pero en ese pequeño pueblo se realiza una vieja tradición: la batalla de los Reyes o la fiesta de los Reyes.

Un clima agradable se siente al mediodía del domingo 8 de enero cuando se realiza la misa a los Reyes Magos en la capilla de Santa María Coapan, tras el ritual religioso, la gente comienza una procesión por las estrechas calles y se alternan los rezos con la música de tambora. Se trata de un recorrido para llevar un altar con unas pequeñas figuras de los Reyes Magos hasta la casa del mayordomo de la festividad, es decir el que se encarga de los gastos y la coordina. En realidad en esa parte del recorrido hay dos representaciones de los Reyes Magos, las figura de yeso y los tres hombres que se visten de Reyes Magos y cargan el altar.

Es un recorrido breve al que se unen principalmente los viejos, adultos, algunos niños y unos cuantos borrachos, porque la hora estelar de los ebrios será hasta la tarde.

Batalla de los Reyes Magos, Foto: Joel Merino

Los músicos se sientan, la gente acaba de rezar y se acomoda, el altar entra a la casa del mayordomo y todos se preparan para comer. Comienzan a circular los refrescos de grosella y los cartones de cerveza Victoria bien calientes. Los tablones se llenan con rapidez, y en cuanto las familias terminan su plato se levantan para que sienten los que esperan lugar. En la fiesta participan muchos y sin prejuicio, pues hasta las camionetas de la policía transportan la cerveza y los refrescos. Todos se preparan para la batalla.

Los negros, los niños, los borrachos, los caballos y los Reyes

En esta ocasión la representación de la batalla de los Reyes fue en un predio bardeado con un carril y gradas a ambos lados. La batalla se realizará en un carril en el que de un lado entrarán los Reyes y del otro el Rey Herodes verá la pelea. Un cable atraviesa de extremo a extremo por el que viaja la imitación de la Estrella de Belén. Un animador al micrófono invita a la gente a pasar a las gradas.

Eduviges Cortés Lezama es un hombre de 65 años con cinco hijos y lleva siendo el mayordomo de la Batalla de los Reyes desde hace 22 años. Cada año se gasta aproximadamente 30 mil pesos pero dice que no duda en hacerlo porque su objetivo es preservar la tradición.

-¿Cuándo comenzó esta tradición? –se le pregunta al mayordomo.

-Bueno pues tengo algunos apuntes que data desde 1908, pero eso fue cuando a alguien se ocurrió escribir algo, porque esto tiene más de cien años.

En realidad las cuentas a don Eduviges no le salen, pues si comenzó en 1908 lleva ya realizándose desde hace más de cien años. Otros en la población dicen que la tradición comenzó a la última década del siglo 19.

Pasadas las cuatro de la tarde comienzan a llegar “Los Negros” que, cómo se verá después, son los malos de la historia. Luego por la misma calle se oye a lo lejos la música de tambora y se ve un ejército de adolescentes que escolta al Rey Herodes, los niños miran a todos emocionados, pero ellos en realidad esperan a los buenos.

Batalla de los Reyes Magos. Foto: Joel Merino.

La Batalla consistirá en una representación de un asunto bastante impreciso: los periplo de los “reyes magos” para visitar al recién nacido Jesús, y los escollos que interpone el Rey Herodes para impedir que logren su cometido. Hay mucha polémica en el sentido de que los tres que supuestamente viajaron a bordo de animales no eran reyes, en realidad, otros dicen que tampoco eran magos, se dice incluso que sus nombres nunca se conocieron y que Melchor, Gaspar y Baltazar fue una invención y que además nadie pudo hacer un viaje tan largo montado en un elefante. Como sea, ya es demasiado tarde para iniciar una discusión sobre los fundamentos históricos de esta tradición.

Pasados unos minutos llegan repartiendo dulces los tres reyes magos pero estos no se meten en problemas y viajan montados en tres bonitos caballos. Reparten dulces, reciben aplausos de los niños y de los adultos, todos corren hacia los graderíos. La batalla va a comenzar.

El Rey Herodes ataviado todo de rojo tiene su trono sobre un templete y está firmemente escoltado por su ejército que empuña lanzas de madera y escudos de cartón. Claro que a esa hora ya hace calor y el Rey Herodes se toma su Modelo fría, pero la esconde debajo de la mesa por aquello de las malas lenguas.

Los Reyes ya esperan al otro extremo mientras miran pasar a Los Negros, es decir a los malos. Pero los malos en realidad ya ni se pintan de negro, ahora todos van disfrazados como para batalla entre zombis, brujas, diablos y parcas. Como en la vida, el mal se disfraza de diversas formas, por eso entre los malos hay un tipo disfrazado de un osito bastante tierno, otros van disfrazados de mujeres gordas y con mucho busto.

La mayoría de Los Negros, los malos pues, ya van briagos, y quienes todavía no lo están comienzan a beber tequila. En el lugar de la fiesta se vende todo: cerveza, papas, chicharrines, cocos, dulces. También se han instalado ya dos ambulancias, y los policías comienzan a vigilar la situación.

Los Negros calientan los ánimos, comienzan a molestar en broma a los espectadores, retan a los Reyes Magos que los miran imperturbables, los del sonido comienzan a probar los micrófonos de los Reyes, y del Rey Herodes. El Ejército se comporta bien.

Todo está listo. Los diálogos comienzan, todos prestan atención y cuando el Rey Herodes ha decido que Los Negros no deben permitir que los Reyes lleguen el ver al niño Jesucristo comienza la batalla.

Batalla de los Reyes Magos. Foto: Joel Merino

Los Reyes salen veloces hasta donde está sentado el Rey Herodes y regresan por el mismo carril, mientras Los Negros molestan a los caballos. Pronto sale el primer lesionado y afortunadamente fue el único, un caballo derribó a un monstruo joven y quedó noqueado. Ya van ganando los Reyes Magos.

Los Negros van agarrando valor y entre vuelta y vuelta comienzan a jalar un poco a sus enemigos, poco a poco los ánimos los llevan a más: comienzan a perseguir a los caballos donde ya no está permitido.

Los caballos usados en la representación son prestados por vecinos de San Marcos Necoxtla y Francisco I. Madero, poblaciones cercanas, y quienes los llevan se encargan de cuidar que los caballos no sean lesionados por Los Negros. Uno de estos por necio molestó de más a un caballo y se iba a iniciar un pleito con uno de los cuidadores, pero la policía intervino para calmarlos.

Los caballos se cansan, y los Reyes Magos deben cambiarlos, e inicia de nueva cuenta el recorrido de extremo a extremo sorteando a Los Negros. Tras media hora de riña hay una pausa. Hasta la lucha entre el bien y el mal necesita un descanso. Los Reyes Magos descansan y caminan un poco, se toman fotos con los niños. Los Negros beben más tequila y cerveza, el Rey Herodes se acaba su Modelo ya caliente.

La batalla inicia de nuevo en los mismos términos y, esta vez, los Reyes consiguen su objetivo y logran vencer a Los Negros, al menos en esta batalla sigue ganando el bien. Los niños están contentos, a los vendedores les ha ido bien, Los Negros están más borrachos, los caballos están cansados y los Reyes Magos también, pero finalmente y como cada año han ganado.

Galería de fotos.

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Tema: Cultura

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