Negocios de familia y tradición poblana

Negocios de familia y tradición poblana

Su antigüedad no ha mermado su existencia y, en algunos casos, su éxito. Son algunos de los negocios más conocidos y viejos de la ciudad de Puebla, cada uno ha construido su propia historia que se teje con la historia de nuestros padres y abuelos. Negocios de familia y de tradición. Recuérdelos, conózcalos. Pase usted.

Paco Coca | Josué Mota | Ernesto Aroche

@pacococa | @motajosue | @earoche

TAQUERÍA LA ORIENTAL

El 20 de septiembre de 1923 desembarcaba en México Yerbagues Tabe Mena, un libanés que dejaba atrás su país para buscar la fortuna que no había encontrado en tierras orientales.

En sus alforjas cargaba a su esposa y dos hijos, el menor de ellos de tan sólo un año de edad, y la receta del shāwarmā o Doner kebab, un platillo de rápida preparación basado en carne de cordero y especias cocinada al carbón tras colocarse en un trompo giratorio que se servía dentro de un pan de harina.

Tras su llegada a la capital poblana, siguiendo las redes que se crearon desde el oriente medio a finales del siglo XIX cuando comenzó la migración libanesa a tierras mexicanas, los Tabe Mena probaron suerte en varios rubros hasta que obligados por la necesidad voltearon hacia la comida como opción de vida.

En 1933, Yerbagues abría en un portón con el número 303 de la calle 16 de septiembre, su taquería La Oriental. Un negocio que sin saberlo se transformaría años más tarde en una franquicia que nada tiene que ver con la familia original.

“Ya ve”, cuenta a Lado B Juan Tabe, quien a sus 85 años sigue preparando y cortando la carne, ya no de cordero sino de cerdo, como lo hacía su papá, “otros abrieron una ‘Oriental’, nos robaron el nombre. Y como nosotros no lo registramos pues ellos se quedaron con él. Pero fue mi papá quien abrió la taquería con ese nombre y trajo los tacos árabes a Puebla”.

En 1942 dejaron el zaguán de la 16 de septiembre, donde ahora se ubica una de las tantas sucursales de Italian Coffe, y abrieron el local ubicado en el portal Iturbide –el que une a la 16 de septiembre con la 5 de mayo— donde hasta la fecha siguen despachando tacos árabes –con pan árabe—, tacos orientales –sobre tortilla de maíz—y tortas árabes —en tortas de agua— con la tradicional salsa de chipotle.

Tras el éxito del platillo, los locales de tacos se multiplicaron por toda la ciudad y el estado, y existen al menos dos franquicias: Antigua Taquería La Oriental y Don Eraski que han llevado fuera de Puebla la herencia de la familia Tabe Mena dejó enla ciudad, aunque en el zócalo capitalino como desde hace casi 80 años –se cumplen en 2013— se siguen haciendo a la manera en que lo hacía Yerbagues Tabe.

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DROGUERÍA MEDINA

Durante muchos años fue la principal droguería de la ciudad y por ello la mayoría de los que nacieron en Puebla fueron ahí ya sea a comprar medicina, remedios naturales o hasta productos para hacer experimentos químicos o elaborar sustancias. A pesar de que tiene un nombre diferente muchos poblanos la identifican por su vieja marca Droguería Medina.

Oficialmente, por decirlo así, tiene 90 años de haber nacido. Su fundador fue don Antonio Medina y lo que hoy es una empresa consolidada y en expansión, inició vendiendo principalmente productos naturistas que en aquellos años eran la medicina más confiable; mucho tiempo ha pasado y la empresa sigue en manos de la familia, actualmente la directora es María Elena Medina Jiménez, don Antonio fue su tío abuelo.

En las oficinas del que durante muchos años fue el laboratorio de la Droguería Medina ubicada en la 4 Poniente 107 en el Centro Histórico, el ingeniero Arturo Torre comenta: “La droguería tiene 90 años con el nombre de Medina, empezó en 1918 con un negocio que se llamaba La Nacional, posteriormente en 1921 se formó una nueva sociedad que se llamaba Antonio Medina, en 1925 viene el sobrino de don Antonio, el señor Nicasio Medina y la farmacia (sigue) creciendo. En esta ubicación está desde 1961, tenemos poco más de 90 años. Nuestra principal característica es que vendemos productos naturistas con nuestra marca Medinatural, lo que nos ha caracterizado como farmacia”.

Sin embargo, es posible que el negocio sea aún más viejo pues el ingeniero Torre halló hace unos 10 años en un archivo un recibo que data de 1918 de algunos productos que La Nacional habría vendido a los dueños de otro viejo negocio: El Puerto de Veracruz. Ahora el negocio Medina va en franco crecimiento: tiene 14 sucursales en Puebla y Cholula y, como pocas farmacias, ha podido soportar el embate de las grandes cadenas que invadieron Puebla desde hace unos 15 años.

En el formato de franquicia Medina farmadroguería ya logró establecerse en el Distrito Federal. Personas de otros estados como Oaxaca y Tlaxcala han mostrado interés por comprar la franquicia.

El negocio poblano mantiene la misma producción aunque en presentaciones muy diferentes a las originales, siguen vendiendo productos naturistas, productos homeopáticos, medicina de patente y productos químicos. Las filas para comprar en la farmadroguería siguen siendo largas, señal de la buena salud del antiguo negocio.

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NEVADOS HERMILO

Tras la boda de Hermilo Ramírez con Leonor Villalpando, la pareja decide instalar una tienda de semillas que después crecería a tienda de abarrotes llamada el Genio Mercantil, ubicado en el 402 de la calle 4 norte.

Hermilo extendió su oferta comercial a cervezas y licores al copeo trasformando lentamente su tienda en un bar en donde hacía infusiones de licores y cocteles hasta que en esa experimentación inventó sus “nevados”, una bebida con un ligero grado de alcohol y mezcla de frutas que resultó ser todo un éxito.

En 1921, impulsado por los hijos y arrastrado por el éxito de su bebida, se abrió Nevados Hermilo en la esquina de la 4 norte y 2 oriente –en contraesquina del museo de San Pedro— en donde además de la “botana”, platones de carnes frías o pata a la vinagreta, que ya se ofrecía en el Genio Mercantil, comenzaron a vender tortas permitiendo así la entrada de mujeres al local.

Fue una de las cuatro hijas de Hermilo, Esther Ramírez –quien contrajo nupcias con Pedro Arriaga-, la que estudió cocina y decidió comenzar a ofrecer platillos en forma: moles, pipianes y comida típica poblana en general.

Foto Joel Merino

En 2006, cuando el local tradicional de Nevados Hermilo cerró sus puertas, una de las hijas de doña Esther ya había abierto uno más en la zona de Valsequillo que sobrevivió hasta 2010.

Fue la cuarta generación de una de las ramas de la familia Ramírez Villalpando, la que abrió un nuevo local en el centro comercial Paseo de San Francisco y se mantuvo ahí algunos años. A finales del 2009 decidieron migrar primero a Plaza San Diego y más tarde a Huexotitla, hasta que a principios de 2011 regresaron al Centro Histórico.

El lugar ubicado Pasaje del Ayuntamiento #1 Altos requirió cinco meses de acondicionamiento para transformarlo –en la entrada y escalera se ubicaba una bolería y una tienda de peluches- en la nueva casa de los tradicionales Nevados Hermilo.

La carta que ofrece los herederos de los Ramírez Villalpando lo mismo incluye los tradicionales nevados de nuez, fresa y ciruela pasa que combinaciones como el Tlaquepaque, un preparado de limón con tequila servido con nieve, o el Mary Juana que combina vainilla con licor de menta verde; además de platillos y antojitos.

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EL FARO

Fotos: Joel Merino.

Durante 105 años, El Faro se ha dedicado a surtir velas, cirios y veladoras a los poblanos de varias generaciones.

Ubicados en la 6 poniente, se trata de un establecimiento por el que el tiempo apenas ha pasado. Napoléon Gómez, su dueño, comenta a Lado B que el sitio sigue casi igual a como era hace cien años. Pisos y paredes de madera, grandes mostradores llenos de objetos de cera y parafina, racimos de velas colgados del techo y una gran báscula de metal al centro del local.

“Hace unos años cambiamos de lugar la oficina”, dice mientras señala un cuarto de madera que se ubica en la parte de arriba del local.

Se trata de un negocio iniciado por su abuelo, y en el que su padre y él le siguieron los pasos. No sabe si sus hijos seguirán en él, aunque espera que puedan mantenerlo en la familia.

Fechas como el pasado Día de Muertos son buenas para El Faro, “aunque ya no es como antes”, asegura el entrevistado, “aunque siguen las costumbres, sobre todo en las comunidades, porque la gente de la ciudad realmente ha perdido las tradiciones”.

Foto Joel Merino

Semana Santa también es un buen periodo de ventas, principalmente por los cirios gigantes que se venden por pedido a las iglesias de la capital y municipios cercanos.

Además, el negocio ofrece una mayor variedad de productos como las velas decorativas, que son de diversos colores y son totalmente ajenas a las festividades religiosas o tradicionales.

Durante la entrevista, personas que vienen de San Francisco Ocotlán entran a la tienda para comprar la parafina que luego utilizan para las veladoras de sus ofrendas, “no usamos el sistema métrico decimal, vendemos por onza, aunque los clientes ya están acostumbrados”, nos comenta el dependiente.

Su principal problema es que cada vez es más difícil encontrar buenos artesanos para fabricar los cirios y velas monumentales que ocupan un amplio espacio en su mostrador. Estos hombres que cortan y moldean la parafina ya no se forman como antes, debido en parte a lo difícil del oficio, muchos prefieren dedicarse a otra cosa. Pese a eso, El Faro continúa con la misma oferta de hace cien años y pretende seguir surtiendo velas y cirios a la ciudad durante varios años más.

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