El ombligo del mundo

El ombligo del mundo

Hugo León Zenteno

Nada con exceso, todo con medida. Lema que alude a la poca pertinencia de las exageraciones y los desbalances, y que es aplicable no sólo a cuestiones gastronómicas sino a muchas facetas de la vida. La idea viene a cuento por lo que adelanté la semana pasada sobre la necesidad de ponderar adecuadamente los valores noticiosos y de cómo el resultado de ese proceso es el que genera una notoria diferenciación entre periódicos de la misma localidad, región o país. Me parece ineludible abundar en este asunto, puesto que es una forma más de desarrollar una pulsión crítica, sobre todo en el entendido de que una toma de postura con esa característica se puede convertir en un necesario aporte para modificar el estado de las cosas. Así, es conveniente puntualizar un ejemplo ilustrativo de las disparidades en el despliegue informativo, las cuales son producto de decisiones editoriales que a su vez se concretan a partir de las nociones que he discutido en mis recientes entregas.

Podemos tomar, pues, el caso de la cobertura internacional en los diarios mexicanos: basta dar una somera revisión a casi cualquier periódico publicado en nuestro país para percatarse de lo endeble que es el abordaje de estos temas. En términos cuantitativos, la proporcionalidad con otros ámbitos del espectro informativo es notoriamente insuficiente, sobre todo si consideramos valores noticiosos como la magnitud y el interés estratégico. Más aún, por lo que respecta a la calidad de dicha cobertura, la carencia sigue siendo evidente en tanto la información proviene casi exclusivamente de las agencias de noticias y acaso de un puñado de corresponsales quienes por lo general realizan trabajo meramente informativo. Es así que el análisis, la editorialización y la contextualización de temas internacionales son prácticamente inexistentes en nuestra prensa.

La justificación de lo anterior estaría dada por el énfasis que muchos editores quieren hacer a partir de la proximidad geográfica y la proximidad mental como valores noticiosos preponderantes; y a partir también, de la creencia que a los mexicanos poco nos importa lo que sucede más allá de nuestras fronteras (salvo cuando se trata de un connacional pateando un balón o caminando por una alfombra roja). Sin duda una puesta al día de la creencia prehispánica de que somos el ombligo del mundo y de que poco necesitamos -al menos en términos noticiosos- de fuentes extranjeras. La intensificación de flujos culturales, comerciales y sociales (en caso de que no se quiera hablar de los conceptos de globalización y glocalización) sería suficiente para evidenciar que la escasez de información internacional cabal es francamente un despropósito en el ejercicio periodístico mexicano.  Por supuesto, la cuestión expuesta aquí es una razón más para exigir, como lectores críticos, que haya una mayor congruencia entre aquél y la realidad multicultural que la sociedad de la información ha posibilitado.

*Académico en las áreas de Periodismo y Comunicación. Actualmente es profesor en la Escuela de Periodismo de la UPAEP y en la Universidad de las Américas Puebla. Sus áreas de interés profesional son: recepción crítica de medios, hipermedios y noticias; análisis del mensaje periodístico en diarios nacionales e internacionales; ciberperiodismo; análisis y consultoría sobre arquitectura de información, usabilidad y calidad semántica en websites. Vive en la ciudad de Puebla; gusta del arte, el beisbol, el chocolate y la lluvia.

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